La bajada de la electricidad moderó el IPC en febrero pendiente de la escalada inflacionista prevista para marzo
A la espera de lo que pueda suceder en marzo, cuando ya podrían notarse los efectos de la guerra en Oriente Próximo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este viernes el Índice de Precios de Consumo (IPC) de febrero, que tal y como se había ya adelantado se mantuvo en el 2,3%. Esta estabilidad, según el Ministerio de Economía, es fruto de la bajada de los precios de la electricidad, que contrarrestó las subidas de prácticamente todo lo demás: combustibles, restauración y alimentos.
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La inflación subyacente -que excluye energía y alimentos no elaborados- también se mantuvo en febrero, en el 2,7%, una décima más respecto al dato de enero.
[–> [–>[–>El departamento que dirige el ministro Carlos Cuerpo, que valora positivamente el dato de febrero, ya ha iniciado la ronda de contactos con los sectores económicos más afectados por la subida de precios en los combustibles registrada las dos últimas semanas, tras el estallido del conflicto bélico. Eso no quitará, según afirman algunos analistas, que el próximo IPC, el de marzo (cuyo dato adelantada se conocerá dentro de 15 días) experimente una subida que se prevé importante.
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Para la fundación Funcas, por ejemplo, «en el supuesto de un conflicto limitado a tres meses, se estima que el IPC podría elevarse por encima del 3% de aquí al verano», es decir un punto por encima de los objetivos marcados por el Banco Central Europeo (BCE) para España, que a principios de año eran del 2%. Existe, con todo una previsión bastante más pesimista, «si la contienda se prolongara por más tiempo, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave dando lugar a disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos», que harían que «el escenario fuera significativamente más negativo», percibe Funcas.
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