La buena nueva, al fin
Hacia las 8 empiezo, como todos los días, mi ronda digital por los periódicos, una lectura oblicua de lo más destacado. De repente, en un rincón del medio, me encuentro con esta frase: "La IA debe ser desarmada". Arriba hay una foto del Papa presentando su encíclica. "Pequeños humanos magníficos". Y en la información la frase completa: "La IA debe ser desarmada de la lógica que la transforma en dominación, exclusión y muerte". Estupefacto, voy directamente a la encíclica y mi asombro se transforma en fascinación: es un nuevo lenguaje, un nuevo mensaje y una gran nueva voz para el mundo entero, cristiano o no, creyente o no. Me detengo en su Capítulo Tercero, titulado "Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA" y caigo casi de bruces en el párrafo 110, que podría marcar un punto de inflexión y esperanza en la impactante historia de esta época.
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