La calma de Cubarsí no es solo estrategia, sino una parte importante de su identidad
Pau Cubarsi Acaba de tocar el cielo al ser reconocido como el mejor jugador joven del mundo. Mundo.
Pero lo que verdaderamente fascina a expertos y aficionados no es sólo su indiscutible talento con el balón, pero una cualidad casi antinatural en su 19 años.
Una serenidad de hielo en escenarios donde otros futbolistas mucho más experimentado colapsaría.
El reconocido psicólogo Lara Ferreiroautor de ¡Ni un coño más!ha analizado minuciosamente para LOS ESPAÑOLES lo que ya se conoce en el deporte de élite como el «efecto cubano«.
Hay futbolistas que contagian nerviosismo al resto de sus compañeros y otros que actúan como sedante para su equipo.
Cubarsí pertenece sin duda al segundo grupo. Según el análisis de Ferreiro, el central catalán compite de tal manera que parece «reducir el caos a decisiones simples«, convirtiendo la serenidad en su mayor seña de identidad.
Esta tranquilidad no da la impresión de ser una fachada o una herramienta deportiva recién aprendida, sino más bien una verdadera extensión de su personalidad que ya existía antes de llegar a la cima.
Ferreiro explica esto éxito psicológico sobre una serie de pilares fundamentales: autocontrol y regulación emocional, tranquilidad activa y capacidad de observación.
Cubarsi siente la tensión o el miedo, pero su mente no le permite responder apresuradamente. Mantiene tu atención estrictamente de lo que puede controlar, su posición, el pase y la trayectoria del balón.
Su calma no es pasividad. Observar, procesa información del rival y ejecuta sin urgencia externa que desordene su pensamiento.
«Esta coherencia sugiere que su calma no es sólo una estrategia deportivapero una parte importante de su identidad«dice el experto.
El éxito de Pau Cubarsi
Evite protagonismo innecesario. Su competitividad Es silencioso y se guía por la excelencia, lejos de gestos agresivos hacia la galería.
«Cuando un deportista entiende que sigue siendo el misma persona Después de una victoria o una derrota, puedes competir más libremente. El fracaso sigue siendo doloroso, pero no se convierte en una crisis personal», explica la psicóloga.
en una época de sobreexposición a los medios y redes sociales, llama especialmente la atención que el joven no sufre el famoso síndrome del impostor, un miedo común entre los jóvenes talentos que dudan de si merecen sus propios logros.
Para Cubarsí la confianza parece basarse firmemente en su preparación diaria y no en la necesidad compulsiva de demostrar su valía.
Esta inusual madurez dista mucho del ruido de los grandes estadios, concretamente en Estanyolun pequeño pueblo en Gerona. Allí, en un ambiente arraigado en el arduo trabajo de un carpintería centenaria De la mano de su padre, Robert, Cubarsí forjó su identidad.
Su madregloria y ella hermana mayorIrene, le inculcó valores inquebrantables de humildad y respeto. A esta red de seguridad se suma su capacidad para mantener los pies en la tierra, evidenciada en relaciones estables y discreto como su noviazgo con martinaque recién se hizo público recientemente durante la celebración del título de Liga.
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