La captura de Maduro sitúa a Cuba, México y Colombia en el centro de la estrategia de Trump
La operación militar estadounidense que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos en tribunales federales ha generado un efecto dominó en las relaciones entre Estados Unidos y varios gobiernos latinoamericanos. Más allá del caso venezolano, las últimas declaraciones del presidente Donald Trump han puesto sobre la mesa la posibilidad de extender acciones similares a otros países de la región, notablemente Colombia y México, y han presionado al gobierno cubano.
Trump dice replicar en Colombia lo ocurrido en Venezuela “le parece bien”citando, como siempre, preocupaciones sobre el tráfico de drogas y la seguridad fronteriza. Sus comentarios reflejan una escalada en el discurso de Washington, ya percibido como una amenaza por varios líderes regionales.
Sobre Cuba, Trump aseguró que la isla «parece estar al borde de la caída» debido a su situación económica y su dependencia histórica del petróleo venezolano, aunque indicó que no consideraba necesaria de momento una intervención militar directa. Esta percepción se produce en medio de informes sobre la muerte de oficiales cubanos durante la operación en Venezuela.lo que ha intensificado la indignación del gobierno de La Habana y podría reavivar la tensión histórica entre ambos países.
América Latina, entre la soberanía y la presión estadounidense
México, por su parte, es objeto de fuertes críticas por parte de la Casa Blanca.lo que puso de relieve la inacción del gobierno frente al poder de los cárteles y el flujo de drogas hacia los Estados Unidos. Trump dijo que «habrá que hacer algo» en México si no se redoblan los esfuerzos contra el narcotráfico, lo que genera preocupaciones en la diplomacia mexicana y pone a prueba la tradicional cooperación bilateral en materia de seguridad.
La posible expansión del enfoque de seguridad estadounidense hacia estos países ha provocado reacciones encontradas. Algunos gobiernos latinoamericanos han condenado enérgicamente la intervención en Venezuela, calificándola de violación del derecho internacional, y han pedido a las Naciones Unidas que intervenga para detener cualquier escalada. Otros analistas advierten que la presión de Washington podría desestabilizar aún más el tejido político y social de la región, alimentando tensiones internas y debilitando la confianza en los mecanismos diplomáticos tradicionales.
En este escenario de alta tensión, América Latina se encuentra en un momento crítico. Se trata de defender su soberanía y negociar compromisos con una potencia que está redefiniendo su política hemisférica en nuevos términos.en un contexto marcado por la polarización y el auge de discursos nacionalistas.
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