Con 10 años mi padre me llevó de safari, perdí 15 kilos y acabé en silla de ruedas
No fue un viaje de bonitas fotografías ni de atardeceres de postal. Fue, según Miguel Bosé (69 años)una prueba salvaje con diez años y el cuerpo al límite.
A safari en mozambique que terminó con malariaSemanas de convalecencia y una imagen difícil de olvidar: el niño, de regreso en Madrid, casi sin fuerzas para correr a abrazar a su madre.
Bosé sitúa la escena con precisión quirúrgica. «Con acaba de cumplir diez añosfuimos de safari a Mozambique un mes entero, a mediados de junio de 1966″, recuerda en El hijo del Capitán Trueno.
La expedición no fue un capricho familiar cualquiera. En la historia, el cantante describe a su padre, Luis Miguel Dominguíndecidido a «hacer de ti un hombre“A base de caza, ríos con cocodrilos y noches de campamento.
«Al año que viene… te llevo de safari…a las selvas de Uganda o Mozambique», le recordó en varias ocasiones.
Antes de partir, un médico les da quinina como prevención. Pero Bosé asegura que esta protección desaparece al despegar del aeropuerto: «En cuanto subimos al avión, mi padre puso las pastillas en su bolsillo…pero nunca me dio ninguno.»
A partir de ahí, su cuerpo comienza a apagarse. Describe fiebre, vómitos, diarrea violenta, deshidratación y un deterioro progresivo que convierte el safari en una cuenta atrás.
La memoria de Bosé
Él mismo dice que llegó a sentirse como una carga y que su miedo Creció cada día que pasaba.
El regreso a Barajas es el golpe emocional de la historia. «Nunca olvidaré la cara que puso cuando me vio.. Rota», escribe sobre su madre.
Y remata con una frase que funciona como fotografía: «Fui a Mozambique pesando treinta y tantos y lo que volvió de mí no llegué a los quince«.
En casa la situación empeora. Bosé narra días de oscuridad, fiebres y un episodio extremo: «Caí de nuevo entre convulsiones y quedé inerte… había entrado en coma«. El diagnóstico viene en forma de frase: «Te lo dije… es malaria«.
La recuperación, lejos de ser rápida, lleva meses. «La convalecencia fue larga«, admitió.
Y dejó el último detalle, brutal para el día a día: «Pasé el resto del verano en silla de ruedas…».
Lo que quedó de aquel safari, según su propio texto, no fue una aventura: fue una cicatriz. Y también un capítulo que, décadas después, sigue levantando polvareda como la sabana.
Hoy, a sus 69 años, Miguel Bosé se ha mantenido en el punto de mira tanto por su carrera como por su opiniones controvertidas y la publicación de sus memorias, donde narró con crudeza su safari infantil.
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