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La carrera electoral del Barça se inicia con la estrategia política de Laporta y el posicionamiento de Flick, las claves del plebiscito

La carrera electoral del Barça se inicia con la estrategia política de Laporta y el posicionamiento de Flick, las claves del plebiscito
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  • Publishedfebrero 9, 2026



Ha llegado el día que Joan Laporta fijó para el 3 de febrero para convocar oficialmente las elecciones a la presidencia del Barça.

La campaña electoral comienza con las candidaturas de Laporta, Fuente Víctorlíder del grupo ‘Nosaltres’, el exdirector Xavier Vilajoana y el economista Marc Ciriaquien presentó la plataforma “Movimiento 42”.

Hasta el 15 de marzo -fecha en la que se realizarán las elecciones- los candidatos a presidente del club deberán convencer al socio de que su proyecto es diferente y sobre todo debe ser mejor al que se ha llevado a cabo en los últimos años.

En un vídeo publicado en los canales oficiales del club, Laporta defendió el 22 de enero la elección del 15 de marzo como «la fecha más adecuada para el funcionamiento ordinario del club, tanto a nivel institucional como, sobre todo, deportivo».

Además, el actual presidente del Barça se mostró convencido de que las elecciones serán «modelo» y contarán con «gran participación».

A sus 63 años aspira a repetir la victoria que obtuvo en 2021 con el 54,28% de los votos. Anteriormente ya había gobernado la entidad entre 2003 y 2010, mientras que en 2015 perdió las elecciones ganadas por Josep Maria Bartomeu.

Joan Laporta entrega a Rafa Yuste un distintivo por sus 50 años como socio.

Joan Laporta entrega a Rafa Yuste un distintivo por sus 50 años como socio.

FC Barcelona

por esto hoy dimite como entrenador del FC Barcelona. Laporta y parte de la junta directiva cesarán en sus funciones para participar e impulsar su candidatura a la reelección, mientras que otro grupo, con Rafael Yuste al frenteseguirá al frente de la entidad.

En papel, Fuente Víctor Es el mayor representante de la oposición a la actual gestión del Barça. El líder del grupo «Nosaltres» ya se presentó en las elecciones de 2021 y obtuvo casi el 30% de apoyo, aunque en esta ocasión convencer a la afición para que apueste por su candidatura será complejo -como el resto de candidatos- dada la situación que atraviesa el equipo.

La hoja de ruta de Laporta

Laporta lo ató todo y lo ató bien. O eso parece. El Barça, según su visión, lo está haciendo bien. De modo deportivo, Su gran apoyo son los cuatro títulos conquistados por el equipo de Hansi Flick. de entrenador. En las secciones, sin embargo, hay buenas y malas noticias.

Laporta, de momento, ya ha recibido el apoyo de Flick. Si no directamente, al menos indirectamente. “Mi futuro en el Barça depende de las elecciones”, declaró hace unas semanas el técnico alemán en rueda de prensa.

El de Heidelberg siempre dijo estar feliz en Barcelona. Tiene muy buen entendimiento con Laporta y asume que el club no puede fichar a los jugadores que le gustaría.

El técnico alemán se ha adaptado a la realidad económica de la entidad y el presidente agradece su compromiso. Tu trabajo. Y su capacidad para ganar.

Flick, además, se conecta bien con Decoel director deportivo. Y es que el portugués acertó de pleno con el fichaje de Joan García y también gestionó con éxito la cesión de Rashford, al que el club podrá fichar si paga 30 millones de euros al Manchester United.

Rafa Yuste, Joan Laporta, Hansi Flick y Deco, durante la presentación del técnico alemán con el Barça

Rafa Yuste, Joan Laporta, Hansi Flick y Deco, durante la presentación del técnico alemán con el Barça

FCB

Cuando Laporta regresó al palco en marzo de 2021, se encontró con el Barça técnicamente en ruinas, con una deuda que el propio club había situado entre 1.300 y 1.350 millones de euros, una masa salarial disparada y un patrimonio neto negativo.

La junta directiva respondió con un plan de choque: recortes salariales, refinanciación de deuda y las famosas “palancas”.

Este vuelco permitió al Barça evitar el colapso a corto plazo, registrar fichajes y presentar, a partir de 2023, cuentas con beneficios y una paulatina reducción de la deuda.

Los ingresos ordinarios han alcanzado casi los 1.000 millones de euros al año y han impulsado al club al podio del ranking mundial de facturación, según informes como el de Deloitte.

El precio de este respiro fue una agresiva monetización de los activos que definieron la narrativa del mandato. Las palancas, presentadas como Solución excepcional para “salvar” al Barçaimplicó vender un porcentaje importante de los derechos televisivos de LaLiga y apostar fuerte por Barça Visión, un proyecto digital que posteriormente acumuló dudas, cambios de socios e importantes pérdidas.

Aunque Laporta sostuvo que el modelo preservaba la esencia de un club de socios y contaba con cifras récord en patrocinio y merchandising, la letra pequeña de algunos negocios -desde operar asientos VIP hasta tratar con fondos de inversión- alimentó la percepción de una gestión más parecida a una empresa privada que a una entidad asociativa.

El resultado es un balance ambiguo: un Barça más vivo económicamente que en 2021, pero con parte de su futuro ya vendido para saldar el presente.

El plebiscito para la junta directiva

Sobre el césped, la segunda era Laporta comenzó en plena depresión tras el fin del ciclo de Messi y la caída del equipo en Europa. Él traslado temporal fuera del Camp Nounecesaria para la renovación del estadio pero dolorosa a nivel deportivo y emocional, añadió ruido a un proyecto que oscilaba entre brotes verdes domésticos y la sensación de un ciclo a medio terminar.

Sin embargo, las largas sombras del mandato se concentraron en el nivel simbólico e institucional. EL la salida de messiDespués de que Laporta transformara su continuidad en una pancarta de campaña, quedó registrado como una ruptura traumática.

El “caso Negreira” acabó erosionando la imagen institucional del club. Mientras Laporta intentaba separar su mandato de los pagos al exvicepresidente de la CTA, investigaciones publicadas por EL ESPAÑOL revelaron que el Barça aceptaba a nivel fiscal que esas cantidades fueran consideradas «liberalidades», palabra que alimentó suspicacias y titulares.

Su segunda etapa termina, por tanto, como un mandato de contrastes: el líder que evitó el colapso económico y reconstruyó el equipo en España, pero que dejó profundas grietas abiertas en la credibilidad institucional y en la estructura financiera del futuro.

Entre sombras y luces, el legado de Laporta quedará a la espera del veredicto que, más que los títulos o los resultados, dicte la coherencia deportiva y económica del Barça en la década que comienza.



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