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La casa de Zidane es un horror, fue uno de mis mayores fracasos y solo quería llorar

La casa de Zidane es un horror, fue uno de mis mayores fracasos y solo quería llorar
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  • Publishedmarzo 1, 2026



Zinedine Zidane (53 años) soñaba con un refugio de cuento de hadas en las afueras de Madrid. Una casa casi de película, valorada en varios millones de euros, que acabó en manos del arquitecto más mediático de España: Joaquín Torres (55 años)el llamado «arquitecto de las estrellas«.

Lo que parecía el encargo perfecto acabó convirtiéndose, años después, en una de las experiencias más incómodas de su carrera. La mansión, ubicada en una exclusiva urbanización madrileña, fue construida en 2003 y comprado por Zidane en 2006. Entonces el exfutbolista recurrió a Torres para reformarlo y adáptalo a tus gustos.

El resultado, a primera vista, es impresionante: grandes ventanalesmateriales nobles, una estructura curvilínea y un gigantesco jardín con piscinagimnasio y zonas de ocio dignas de un resort de lujo.

Pero detrás de esa postal perfecta se esconde una historia de choques creativos, egos y renuncias profesionales.

propio Joaquín Torres Reconoce que la casa de Zidane le dejó una herida abierta. «Si me pongo a pensar, tal vez alguno de los que me dejaron un espina clavada Era la casa que le diseñé al futbolista Zidane», confesó en una entrevista.

De hecho, no duda en calificarlo como uno de sus mayores contratiempos: «La casa que le construí a Zidane fue una de mis fracasos más sonados porque no sabía decir que no.»

El problema no fue el presupuesto no la dimensión del proyecto, sino el concepto. Zidane quería un auténtico pastiche de fantasía: una mezcla de castillo, resort exótico y pueblo de recreo.

Torres lo recuerda con crudeza: «Si ves la casa del Señor es una mezcla de Seychelles que vino al pabellón marroquí, el petit château de Loire… que es el horror. Hice todo lo que él quería y más. En el piscina «Querían el cielo y yo lo hice para ellos».

Cada capricho traducido en un gesto arquitectónico que se alejaba del lenguaje limpio y racionalista por el que se había hecho famoso A-cero, el estudio de Joaquín Torres.

En privado, el arquitecto admite que aquel proyecto le obligó a mirarse al espejo. «No logré hacerle entender que ser un buen profesional no significa hacer cualquier cosa, sino haz lo que creas que haces mejor y ser honesto», dijo, utilizando el caso Zidane casi como un manual de lo que no volvería a hacer.

Llegó a la conclusión de que, en esa obra, ambos se equivocaron: «Él era el arquitecto equivocado y yo el cliente equivocado.«.

El arquitecto del famoso.

Paradójicamente, mientras Torres niega el resultado, Zidane se declara encantado con su casa. El francés lo disfruta mansión personalizada con una piscina de fantasía, un jardín de parque temático y un diseño interior que mezcla guiños clásicos con detalles casi teatrales.

Y ahí está el shock: el arquitecto que se jacta de rigor moderno frente a una leyenda del fútbol dispuesta a pagar por vivir en su propio entorno de lujo.

De aquella reforma, Joaquín Torres aprendió una lección que hoy aplica a la hora de aceptar o rechazar proyectos de celebridades.

«Trabajar con estas personas que disfrutan de una estado impresionante puede ser estimulante y agotador», admitió.

La casa de Zidane no es sólo un mansión de ensueño que arrasa en las galerías de fotos, es también un recordatorio de que, a veces, detrás de las súper casas que triunfan en redes, hay un arquitecto que preferiría no ficharlas.



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