la condena a un gijonés que intentó asesinar a otro de cinco puñaladas y «sin mediar palabra»
El Tribunal Supremo acaba de rechazar íntegramente el recurso de casación interpuesto por un hombre que en junio de 2023 intentó matar a otro en el patio del Albergue Covadonga propinándole hasta cinco puñaladas de manera sospresiva y sin mediar palabra.
[–>[–>[–>Este individuo deberá cumplir ocho años de cárcel por un delito de asesinato en grado de tentativa e indemnizar con 2.720 euros a su víctima, a la que no podrá acercarse a menos de 300 metros durante una década.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>El reo atacó a su víctima con un cuchillo que sacó de su mochila. El afectado, de 57 años, se encontraba sentado en una silla del patio del centro y le asestó hasta cinco puñaladas en distintas partes del cuerpo. Lo hizo, como coincidieron los testigos y revelaron las cámaras de seguridad, «sorpresivamente, aprovechando la indefensión de su víctima y sin mediar palabra».
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Fruto de las puñaladas le provocó lesiones graves con su ataque tanto en el pecho como en la espalda. Heridas por las que precisó asistencia sanitaria con la que, afortunadamente, salvó la vida. Tardó muchos días en salir adelante.
[–>[–>[–>Análisis forenses, claves
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El agresor estaba diagnosticado de psicosis esquizofrénica paranoide y luego de un trastorno esquizotípico de la personalidad. Pero los forenses dejaron claro en el juicio que esas patologías no le motivaron «alteraciones del pensamiento ni sensoperceptivas que perturbasen el juicio de la realidad ni alteraciones en la esférica psicótica que perturben su inteligencia y voluntad».
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Durante la vista oral, celebrada en 2024, el acusado trató de argumentar que no tenía intención de matar. «Nunca quise matarle, solo disuadirlo porque me provocó», señaló ante el tribunal de la Audiencia. Una versión que no pudo demostrarse. Al contrario, la violencia con la que actuó apuntaba justo en la otra dirección, como así se reflejó en el fallo.
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[–>A mayores, en los razonamientos de la sentencia del Alto Tribunal, se da por hecho que fue plenamente consciente de lo que había hecho, pues cuando el portero del Albergue le dijo que tirase el cuchillo respondió con un «ya está, ya está hecho». Además, huyó a la carrera de la zona a pesar de que el hombre herido sangraba profusamente, consciente «de la gravedad» de lo que había hecho. El fallo ya es firme.
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