la conexión del «turno de la muerte» en la represión franquista en Asturias
Verdicio es uno de los objetivos de la dirección general de Memoria Democrática para continuar investigando la represión franquista y seguir así la senda abierta en la fosa común de La Lloba, en Castrillón, donde ya se han encontrado restos óseos. Un informe ya identifica el litoral de esta parroquia gozoniega como un enclave crítico de la “cartografía del terror” del bando franquista durante la guerra civil y la posguerra. El interés del Principado se centra en ampliar las investigaciones documentales con el fin de evaluar la viabilidad de posibles exhumaciones “en una zona marcada por la ejecución y el enterramiento clandestino”.
[–>[–>[–>La Quinta Pedregal de Avilés era el centro de operaciones de la represión en la comarca avilesina, un lugar de torturas y detención. Uno de los episodios que conectan ese lugar con Verdicio es el denominado “Turno de la muerte”, que hace referencia al “exterminio sistemático” de trabajadores de la Fábrica de Ácidos de San Juan de Nieva, perteneciente a la Real Compañía Asturiana de Minas. La noche del 3 al 4 de febrero de 1938, un grupo de aproximadamente 25 operarios fue detenido e internado en el centro de detención de la Quinta Pedregal, en Avilés. Todo partió después de que un destacado falangista descubriera que en esa fábrica se escondían dos fugados comunistas.
[–> [–>[–>La relación de estos trabajadores con el entorno de las dunas de Verdicio no es solo circunstancial; existen registros civiles que confirman esta conexión trágica. Por ejemplo, la inscripción de José González García, guarda jurado de la fábrica, sitúa explícitamente el lugar de su fallecimiento en Verdicio tras ser detenido en el contexto de este «turno de la muerte». Otros nombres, como los de José María Álvarez Suárez o Manuel Coro Blanco, figuran con fechas de defunción inmediatamente posteriores a la fatídica noche de febrero, reforzando la tesis de una ejecución colectiva y organizada.
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La memoria oral es un elemento fundamental que ayuda a ratificar los documentos hallados en archivos. Eso motiva a que el Principado considere este espacio como un escenario de prospección arqueológica a futuro. Testigos han relatado hallazgos de restos óseos en las inmediaciones de las dunas a finales de la década de 1940. «La gente de Verdicio decía que eran de la guerra… se hablaba de restos de ocho o diez personas», recordaban, señalando que la facilidad para cavar en ese terreno facilitaba los enterramientos rápidos. Uno de posibles enclaves que se barajan es el actual cementerio de Manzaneda donde podrían haberse trasladado los cuerpos que aparecieron a finales de los años 40.
[–>[–>[–>A estas voces se suman otros relatos que relataban el tránsito nocturno de camiones procedentes de la Quinta Pedregal hacia el litoral, seguidos del sonido de disparos en la oscuridad de los acantilados. Pese a la solidez de los indicios, los trabajos de la Dirección General de Memoria se enfrentan a obstáculos técnicos considerables. El entorno de la playa de Verdicio ha sufrido una profunda transformación en las últimas décadas. La erosión natural, las mareas y, especialmente, la presión urbanística con la construcción de edificaciones cercanas han alterado la topografía original del terreno dunar.
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El objetivo inmediato del Principado es cruzar estos datos de registros civiles con prospecciones que permitan localizar los puntos exactos de estos enterramientos clandestinos, devolviendo la identidad a quienes, como los trabajadores de la fábrica de ácidos, fueron silenciados en el litoral gozoniego.
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