La creadora de un plástico sostenible (de verdad), premi Princesa de Girona CreaEmpresa 2026
Patricia Aymà Maldonado nació con los bronquios inmaduros. Esto no tendría por qué definir su versión adulta, si no fuese porque es la chispa que la ha llevado a ganar el Premi Princesa Girona CreaEmpresa 2026. La conexión se explica fácil: tener una bronquitis crónica hasta los 4 años la obligó a visitar recurrentemente el médico; eso hizo que se habituara a escuchar que todo lo que le ocurría era culpa de una neumonía bacteriana. Aquel diagnóstico se tradujo en que viera las bacterias como algo detestable. Así que le impactó el doble, cuando cursaba primero de Bachillerato, conocer a un estudiante de biotecnología que empleaba bacterias en un proyecto para combatir la desnutrición en África.
[–>[–>[–>«En aquel momento, me convencí al 100% de estudiar biotecnología, lo tuve clarísimo», recuerda quien ahora es, no solo biotecnóloga, sino poseedora de un título de Máster en Ingeniería Ambiental, además de una experimentada emprendedora. Aymà es la cofundadora, presidenta y directora tecnológica de Benviro, un fabricante y proveedor de bioplásticos obtenidos a partir de residuos gracias a las súperbacterias.
[–> [–>[–>La idea se le ocurrió mientras cursaba el Máster en la UB y, al no encontrar ayuda allí para convertirla en un proyecto de empresa, decidió inscribirse a un programa del Banco Santander. «Siempre he sido muy de convicciones: interpretaba que mi riesgo era cero, que tenía más oportunidad de aprender muchas cosas que no de perder y que era un camino que dependería mucho de como me fuera tomando las cosas«, reflexiona, tras ser preguntada por si no le produjo vértigo el volantazo. «Pienso que cualquier trabajo que quieras hacer es difícil si lo quieres hacer perfectamente bien –prosigue–. En una ‘startup’, el camino no está escrito, te tienes que hacer daño chocando con paredes y hay gente que no está dispuesta a eso».
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Ella lo estaba, pese a ser enormemente consciente de lo mucho que podía costarle tirar hacia adelante algo así. Se pagó el Máster con un trabajo en la farmacéutica Almirall; se mantuvo durante el programa del Santander haciendo investigación y desarrollo para el centro tecnológico Leitat, y compaginó los primeros años de desarrollo de Benviro (entonces Venvirotech) con hacer de monitora en Kids&Us. «Vengo de familia humilde», reivindica. «Mi padre me ha enseñado disciplina, esfuerzo y trabajo», resume.
[–>[–>[–>13 millones en rondas
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La cuestión es que en aquel programa conoció a quienes hoy son sus socios y terminó viajando a Silicon Valley (Estados Unidos). Luego pasó por el programa de aceleración de ‘startups’ de la Fundación Repsol, obtuvo los primeros 250.000 euros de un inversor, llevó a cabo un piloto con BonÀrea, cerró una ronda de financiación de 2 millones de euros con otra gestora de patrimonios familiares, alquiló su primera nave industrial, firmó nuevos proyectos piloto con compañías como Nestlé o Pascual y, en 2021, captó 11 millones de euros para industrializar y llevar su propuesta al mercado.
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La emprendedora Patricia Aymà Maldonado, al recibir el premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026 / Fundació Princesa de Girona
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La idea era aprovechar los residuos de compañías como estas con las que había colaborado para alimentar las bacterias capaces de generar un plástico sostenible. Benviro sería también la encargada de darle un nuevo uso a ese plástico, pagando una pequeña parte de los beneficios obtenidos al venderlo en su nueva forma, a la compañía que le había ofrecido la materia prima.
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[–>El plan sigue siendo ese, pero ahora saben que por muy buenas intenciones de sostenibilidad que tenga el mercado, éste siempre acabará priorizando un material cuanto más barato y estándar mejor. De ahí que hayan abierto una línea de negocio alternativa, que les ha ayudado a ganar clientes, notoriedad y –lo que más necesitan– recursos para hacer frente a su ambición primigenia. Benviro se ha hecho una especialista en adaptar cualquier bioplástico existente en el mercado a la aplicación que demande el cliente.
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Previsiones 2026
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Para que se entienda, Aymà pone un ejemplo muy sencillo: un fabricante de bolígrafos preferirá seguir produciendo con un plástico derivado del petróleo porque la máquina que lo moldea está diseñada para trabajar con ese material y no con otro. Benviro se está dedicando a elaborar plásticos sostenibles que funcionen con esa misma máquina.
[–>[–>[–>«Ha sido la palanca que nos está permitiendo competir en volumen en el mercado», celebra la emprendedora, que también atribuye a esta visión haber ganado el Premi Princesa de Girona CreaEmpresa 2026. «No queremos ser una historia de cambiar el mundo por publicidad o marketing, queremos ser una historia de cambio real«, sostiene, quien aprovecha para cargar con muchos plásticos vendidos teóricamente como sostenibles, pero que en realidad solo mezclan fibras naturales que complican luego su reciclaje.
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Por lo pronto, Benviro espera terminar 2026 con una facturación de entre 1,5 y 5 millones de euros, en función de como avancen los acuerdos y pruebas de formulación que tiene frente a sí. Lo siguiente será ponerse a buscar una nueva inyección de capital para hacer materializable su ambición, que es «ser el referente de material sostenible y ser una alternativa segura para el planeta y para la salud». Esta vez van a tener que ser entre 25 y 30 millones de euros.
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