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la DGT ha sumado 1.000 nuevos radares y el riesgo de multa para motoristas se dispara

la DGT ha sumado 1.000 nuevos radares y el riesgo de multa para motoristas se dispara
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  • Publishedjunio 26, 2026



El último informe del Observatorio Español de Radares deja un dato que los automovilistas no deben pasar por alto: en cinco años, la DGT ha añadido 982 nuevos dispositivos de control de velocidad. La red alcanza hoy los 3.621 radares, un 37% más que en 2021. Y la mayoría no se encuentran en autopistas, sino en vías secundarias y entornos urbanos, precisamente donde la moto encuentra su hábitat natural.

32% de radares en carreteras secundarias: terreno para motocicletas

Del total de radares, 2.472 son fijos, 295 seccionales, 254 cinturones y móviles y 600 semáforos. Pero el dato que más preocupa al colectivo de motociclistas (aquí están sus obligaciones para 2026) es la distribución por tipo de vía: autopistas y autovías concentran sólo el 24% de los sistemas de control de la DGT. Las vías secundarias representan el 32%, mientras que los entornos urbanos representan el 44% restante. En otras palabras: una de cada tres veces que conduzcas por una carretera con curvas, serás monitoreado por un radar.

Los radares de la sección de la DGT, los más eficaces para detectar aceleraciones concretas, casi se han duplicado en los últimos cinco años: han pasado de 159 a 295, con un incremento del 86%. Para una motocicleta que es capaz de recuperar rápidamente la velocidad después de una curva lenta, la velocidad media es ahora un factor crítico. Ya no basta con frenar antes del poste: el sistema calcula el tiempo total y la distancia recorrida, y no perdona un kilómetro extra por hora.

Los fijos crecieron un 32% en el mismo período, y los semáforos, muy presentes en las ciudades, un 53%. Este despliegue masivo ha provocado que la probabilidad de toparse con un radar en cualquier salida se dispare en un 37%, según datos recogidos entre mayo de 2025 y mayo de 2026.

Así luce el mapa de radares de la DGT por comunidades

Cataluña lidera el ranking con 936 radares, seguida de Andalucía (462), Castilla y León (376) y Comunidad de Madrid (273). Si miramos los datos con los ojos de un automovilista, Castilla y León, con una vasta red de carreteras secundarias, se convierte en un territorio de alto riesgo. En el último año, Canarias fue la comunidad que más incrementó su oferta (33%), por delante de Murcia (22%) y Asturias (15%). Ninguna región redujo la cantidad de dispositivos: todas agregaron más.

En Barcelona, ​​con 632 radares sólo en la provincia, la cifra casi se alcanza para toda la comunidad de Madrid. La advertencia es clara: ya sea que cruces el Pirineo catalán o los puertos de montaña de Madrid, el control de la velocidad crece y se diversifica.

Con casi mil radares más instalados por la DGT a partir de 2021, las escapadas dominicales en moto por carreteras secundarias tienen ahora un 37% más de probabilidades de acabar con una multa.

Tu mecánico de confianza

Más allá de los números, lo que realmente importa es cómo evitar que un radar de la Dirección General de Tráfico arruine tu ruta. Aquí tienes las claves prácticas:

  • Sanciones económicas y puntos: Superar el límite hasta 20 km/h supone 100€ y 0 puntos; entre 21 y 30 km/h, 300 € y 2 puntos; entre 31 y 40 km/h, 400 € y 4 puntos; entre 41 y 50 km/h, 500 € y 6 puntos; a más de 50 km/h, 600 € y 6 puntos, con posible infracción penal. Con el descuento del 50% por pronto pago (20 días) el golpe duele menos, pero igual se pierden los puntos.
  • Radar de sección: Calculan la velocidad media entre dos puntos. No aceleres después de una curva si no mantienes el ritmo. Consulta el límite específico en las señales de acceso al tramo.
  • Notas legales: Los sistemas GPS que avisan de radares fijos son legales y recomendables. Los detectores e inhibidores están prohibidos y acarrean multas de 3.000 euros y 3 puntos de licencia, según el Código de Circulación vigente.
  • Inspección periódica: La DGT también ha intensificado los controles de velocidad de las motocicletas mediante radares móviles y helicópteros, especialmente los fines de semana y en puentes. Mantén siempre bajo control la velocidad, especialmente en vías convencionales donde el límite suele ser de 90 km/h (o inferior en tramos señalizados).

Curiosidad histórica: el primer radar fijo de la DGT en España se instaló en 1976 en NI, cerca de La Cabrera (Madrid). Desde aquella fotocélula primitiva hasta los dispositivos láser actuales, la red ha crecido hasta volverse ubicua. Y el motociclista, por su mayor capacidad de aceleración y su afición a las carreteras secundarias, es uno de los objetivos prioritarios. Conducir sabiamente no sólo evita multas: salva vidas.



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