la eficiencia cuestionada de la ofensiva migratoria de Trump en Minneapolis
El Gobierno de EEUU ha trasladado a Minneapolis cerca de 3.000 agentes federales, entre el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y la Patrulla Fronteriza, con el objetivo de intensificar los operativos migratorios en ciudades, mucho más allá de la línea de la frontera. Con ese despliegue, las cifras oficiales recogen unas 3.200 detenciones en la ciudad durante el último mes, lo cual sale a un ratio de una detención por agente por mes, algo que expertos en migración cuestionan no solo por la violencia —dos muertes a manos de agentes de ambos cuerpos con apenas dos semanas de diferencia— sino también a nivel de eficiencia.
[–>[–>[–>«Estas operaciones son ineficaces, costosas y están levantando más controversia social y elevando la fricción y confrontaciones en un sistema que debería existir, pero que no ha sido tan eficaz ni transparente», explica a EL PERIÓDICO Ariel Ruiz, investigador principal del Migration Policy Institute. La crítica se centra en la relación entre recursos, costes (económicos y también humanos) y resultados. Además, una parte de los arrestos no implica una expulsión inmediata: hay casos en los que las personas son detenidas, pasan por el sistema y quedan en una situación procesal que no se traduce automáticamente en deportación.
[–> [–>[–>Menos presión fronteriza
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El origen de este giro tiene dos factores. El primero es la caída de los cruces irregulares en la frontera sur con México: «El número de entradas irregulares a Estados Unidos se ha reducido a los niveles más bajos desde 1970″, recuerda Ruiz. La tendencia, explica, se había iniciado antes del regreso de Trump, con un descenso ya visible en los últimos meses de Joe Biden, y se consolidó con medidas más restrictivas, especialmente en materia de asilo.
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A ese cuadro se sumó el endurecimiento antimigratorio al inicio del mandato de Trump y un mayor control realizado por las fuerzas del orden mexicanas, una exigencia del republicano. En consecuencia, según Ruiz, «menos encuentros en la frontera, más capacidad para poder llevar a cabo este tipo de operaciones en el interior».
[–>[–>[–>La palanca presupuestaria
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El segundo factor es la inyección de 75.000 millones de dólares para aumentar la capacidad de llevar a cabo operaciones de control migratorio en Estados Unidos. Esto es parte del logro legislativo de Trump, que consiguió que el Congreso aprobara una ley ómnibus que llamó Big Beautiful Bill (la grande y bella ley) que consistía en redirigir los recursos públicos a las prioridades de la ideología trumpista.
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«Aun si mañana aumentan las cruces fronterizos y tienen que volver a aumentar la presencia en la frontera, hay tal cantidad de agentes y recursos adicionales como para poder movilizarlos en todas partes del país a la vez», enfatiza este experto. Con ese colchón, la Administración dispone de margen para sostener una presencia federal elevada en ciudades del interior y mantener operativos prolongados, incluso si la presión en la frontera vuelve a repuntar.
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[–>Rendimiento y costes
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La mayoría de esos 75.000 millones de dólares adicionales se han destinado a ICE, que ha desplegado una controvertida campaña de reclutamiento, pero también incluye a la patrulla fronteriza. Y, de todos modos, ambas agencias actúan de la mano en operaciones conjuntas en todo el país, mucho más allá de la frontera.
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Entre las dos, el despliegue en Minneapolis es notable: por cada policía de la ciudad hay tres agentes migratorios desplegados, una proporción que, según el análisis de Ruiz, es inaudita. Además, lejos de aumentar la sensación de seguridad, ha despertado la alarma ciudadana ya que muchos de estos agentes no llevan distintivos visibles en uniformes o vehículos.
[–>[–>[–>Activistas encienden velas durante una vigilia en memoria de Alex Pretti frente al Departamento de Asuntos de Veteranos; Un cartel dice: «Alex Petri fue asesinado por la policía» / Gent Shkullaku / ZUMA vía Europa Press
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Nueva táctica e impacto social
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No solo hay más agentes, sino que la forma de actuar ha cambiado. Las tácticas tradicionales de ICE estaban más centradas en inteligencia previa y detenciones focalizadas. Sin embargo, la entrada de la Patrulla Fronteriza en el interior, percibida como más visible, ha venido acompañada de un uso de fuerza más frecuente en las detenciones.
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«Las tácticas cambiaron cuando empezó a emerger el nuevo rol de la Patrulla Fronteriza más allá de la línea de la frontera», señala Ruiz. Para ello, Trump hizo responsable de este cuerpo a Greg Bovino, que ganó notoriedad por liderar (y publicitar) operativos duros en grandes ciudades, como Los Ángeles, Chicago o Minneapolis. Por orden de Trump, reorganizó el cuerpo y amplió el papel de la agencia en el interior.
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«Para eso se le otorgó el liderazgo al comandante Bovino bajo el presidente Trump, que ahora se lo está quitando», apunta. Y es que, en respuesta a las críticas recibidas en las últimas semanas al excesivo uso de fuerza, se ha informado de su reubicación y de ajustes en sus funciones de mando en esas operaciones.
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Este giro de guion –que aún no se puede saber si es real o solo una cortina de humo– es una respuesta directa a la reacción social y las protestas continuadas en la calle. Las dos muertes de ciudadanos estadounidenses –Renee Good y Alex Pretti– y la detención de un menor de cinco años junto a su padre han despertado la indignación y reavivado las protestas. Para Ruiz, estos episodios «han reforzado el rechazo social» y «han colocado el despliegue bajo un foco político y mediático».
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