la empresa municipal que ayuda a pagar el alquiler a miles de vecinos
En aquel Pleno de junio de 1996 ante el que protestaron unos vecinos de Serín por el nuevo albergue de animales, se aprobó una rebaja del tipo impositivo del IBI del 0,7 al 0,43%, la contratación de un préstamo de 1.800 millones de pesetas para acometer inversiones y la constitucion de una sociedad de servicios mortuorios. Pero también se aprobó la creación de una empresa municipal de la vivienda. Esa Emvisa que hoy, tres décadas más tarde, sigue siendo la puerta que mantiene abierta el Ayuntamiento para ayudar a miles de familias gijonesas a pagar el alquiler a final de mes, a tener una vivienda donde refugiarse en un momento de emergencia o , simplemente, a encontrar un experto que le pueda asesor. Y es que hoy, como hace 30 años, la vivienda es un problema social de primera magnitud. Es el problema.
[–>[–>[–>La creación de la Empresa Municipal de la Vivienda en Gijón fue una iniciativa de Izquierda Unida que el gobierno socialista del PSOE encabezado por Vicente Álvarez Areces, en su tercer mandato como Alcalde, asumió dentro de los pactos políticos entre ambas organizaciones. «En aquellos momentos de drama en la vivienda y con la idea de aplicar el municipalismos a todo trapo IU planteó un modelo de actuación en vivienda, que también tenía su impacto en la economía y el empleo, y donde la creación de la empresa municipal es una de tres piezas que hay que relacionar. También se desarrollaron en esos años el plan de rehabilitación de fachadas y, un poco más tarde, el de ascensores. Con todo eso se generó empleo, se crearon empresas y se transformó la ciudad», recuerda quien fuera concejal de IU en aquel tiempo, Jesús Montes Estrada «Churruca». Eran tiempos de grave crisis económica en un Gijón que veía como se desmantelaba toda su industria y donde el chabolismo todavía era una realidad en sus calles.
[–> [–>[–>Emvisa nació con un capital de 50 millones de pesetas, un parque de 315 viviendas que el Ayuntamiento tenía diseminadas por toda la ciudad y unas oficinas donde trabajar en los bajos del antiguo Hotel Madrid de la plaza Mayor. La gerencia la asumió José García, recientemente fallecido, y la presidencia de la empresa recayó en la concejala socialista María Teresa Ordiz. «Tini me llamó y me preguntó si me sentía con fuerzas para llevarlo adelante. Si tu lo ves, yo también, le dije. Fue un trabajo muy intenso pero muy satisfactorio porque lo que se conseguía era muy palpable, muy real. En una situación de crisis total la empresa fue la tabla de salvación para mucha gente», recuerda Ordiz tres décadas más tarde.
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Igual que recuerda el trabajo de gestión del patrimonio con «líos muy gordos en las viviendas sociales de Hermanos Felgueroso, asaltos a las de La Camocha… Así que lo primero fue poner todo en orden» y rememora cómo se decidió que ya que construir toda la vivienda que se necesitba se salía de la capacidad presupuestaria del Ayuntamiento se iba a dedicar el dinero a ayudas al alquiler. «Fue Morales (por el edil socialista Jesús Morales) quien lo planteó. Se pensó como una solución para ayudar rápido a muchas familias porque construir no es de un día para otro», explica Ordiz. Ese concepto de muchas familias se acabó cuantificado en una media de entre tres mil y cuatro mil por año.
[–>[–>[–>Si el éxito se mide por la demanda y la necesidad, Emvisa fue un éxito desde el minuto uno. Las estadísticas de su primer año fijan en 8.393 las consultas de información tramitadas por el personal. Una parte referidas al programa de ayudas al alquiler, para el que se habían reservado 30 millones de pesetas, pero la mayoría sobre las promociones de viviendas sociales de Roces y Montevil. Promociones que hacía el Principado pero donde Emvisa asumía el trabajo de baremación de los candidatos.
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De esa sabe mucho Miguel Ángel Mejido, ahora técnico de la unidad de gestión de patrimonio de Emvisa y trabajador de la entidad desde 1996. Le tocaba ir a visitar las viviendas de quienes habían pasado el primer filtro para optar a alguna de las viviendas de las promociones del Principado. Podían ser promociones de unas cien viviendas a las que se presentan más de cuatro mil personas. Algunos años la solución final llegaba en forma de bolita de la suerte en un sorteo.
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[–>Miguel Ángel Mejido, en la sede de Emvisa. / Marcos León
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No había promociones municipales más allá de las 150 viviendas que se habían consturido en los 80 en Hermanos Felgueroso. «El resto de lo que teníamos era por sonaciones o por cesiones en operaciones como la de Los Fresnos. Por eso un gran volumen de las casas del Ayuntamiento estaban en El Llano.También se recuperaron las casas de los maestros, el ejemplo está en las de la Escuelona», rememora.
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Aunque satisfechos con lo conseguido ese primer año, IU pidió ir un paso más allá. Un paso que sería apoyar la construcción de viviendas para jóvenes. Justo lo mismo que ahora, treinta años más tarde pero con los mismos problemas de la juventud para emanciparse, se busca en la propuesta de la consejería de Vivienda del Principado para Peritos con 250 viviendas asequibles para jóvenes.
[–>[–>[–>El equipo de Emvisa pasó de las oficinas iniciales a su primera sede oficial en la calle Enrique Martínez y de allí, en 2009, a unas dependencias nuevas en la avenida de Portugal. Allí siguen. Aunque hubo un momento en el que un cambio en el gobierno de Gijón estuvo a punto de llevarse por delante Emvisa.
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El pacto político para su eliminación
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Y es que el mismo PP que con sus votos hizo Alcaldesa en 2011 a una desconocida Carmen Moriyón, candidata del recién creado partido Foro Asturias, para sacar al PSOE de la Alcaldía de Gijón, exigió para apoyar los presupuestos de 2013 que la Regidora forista firmara un acuerdo de «redimensionamiento del sector público» del Ayuntamiento que suponía eliminar las sociedades del Jovellanos y el Botánico y la Empresa Municipal de la Vivienda, cuya labor sería asumida por la concejalía de Servicios Sociales o la de Urbanismo. El Jovellanos y el Botánico acabaron unidas a Festejos en lo que ahora es Divertia, la más joven de todas las empresas del Ayuntamiento. Emvisa sobrevivió a lo anunciado en el pacto.
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Tanto que ahora mismo, en un gobierno compartido por Foro y PP, su presidente es un concejal popular: Guzmán Pendás. Y su plan no es, precisamente, desmantelarla. Su plan es innovae. «Hace 30 años se empezó con funciones básicas y ahora estamos poniendo en marcha diferentes programas para adaptarnos al contexto actual. Estamos innovando continuamente», concreta el presidente de Emvisa. Innovaciones que pasan ahora mismo por el arranque del plan «Gijón confía alquilando», que busca sacar al mercado del alquiler vivienda vacía dando garantias de seguridad a los propietarios, y por reformular el plan «Xixón Alquila» al que se dará otro nombre y se centrará en ofrecer opciones de vivienda a personas en situación de vulnerabilidad a través de entidades sociales.
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También está en la agenda de trabajo promover un bloque de viviendas para jóvenes en La Calzada tras rematar la reforma de locales en La Camocha como viviendas para personas con movilidad reducida. «Y comprar vivienda. Que ahora Emvisa compra, algo impensable hace unos años», matiza Pendás. En el horizonte no se descarta plantear acciones de convivencia intergeneracional como las que ya se experimentan en otros municipios.
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Dolores Boya, trabajadora de Emvisa, asiste a Daisel Lozada. / Marcos León
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Todas son piezas del rabajo de una Emvisa que ahora mismo tiene un presupuesto de 7,6 millones de euros, una plantilla de 25 personas y un parque de 220 viviendas. Y que dedica a ayudas al alquiler algo más de 3 millones. «Tres millones, eso no lo da nadie. Y no siendo competencia nuestra porque la vivienda es competencia del Principado», recuerda Pendás.
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¿Ha sido Emvisa una buena herramienta para Gijón y los gijoneses en la lucha por el cumplimiento del articulo 47 de la Constitución española que fija el derecho a una vivienda digna? «La fórmula funcionó y el ejemplo es que han cambiado los partidos en el gobierno pero la solución elegida no se cambió. Sigue cumpliendo su función», sentencia Teresa Ordiz.
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Luis Ángel Benavente, gerente de Emvisa, con uno de los trabajadores. / Marcos León
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No es tan positivo «Churruca» para quien la Emvisa de hoy es una «caricatura» de lo que podía haber sido si se hubiera avanzado en estrategias de impulso al cooperativismo o en la promoción directa de vivienda pública. «Lo bueno de Emvisa es que quien tuviera un problema de vivienda sabía donde ir», concreta el exconcejal. Y esa puerta sigue abierta.
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Miguel Ángel Mejido ni es ni quiere ser conformista con lo hecho, por eso a la hora de valorar el papel de la empresa gijonesa reconoce que «depende de con quien nos comparemos. Si es con Bilbao, lo miramos con envidia y vamos un poco por detrás, pero si es con Oviedo que no tiene ningún tipo de recurso así…» Desde su conocimiento, experiencia y compromiso Mejido coloca el foco del problema de la vivienda en otro punto: «La necesidad de vivienda es un problema endémico, lo que es ahora y lo era hace tres décadas. Lo que es nuevo ahora es que se usa la vivienda como arma arrojadiza».
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