La entrañable relación entre el rey Felipe VI e Irene de Grecia, su rebelde ‘tía Pecu’ que era una segunda madre para él
Un durísimo e irreparable golpe el que ha recibido la Familia Real Española este pasado jueves 15 de enero. irene de greciala discreta y leal hermana del emérita sofía (86 años), ha perdido la vida a los 83 años tras un deterioro en su delicada salud.
Las últimas fotografías que quedaron inmortalizadas de Irene de Grecia, fechadas el 7 de febrero de 2025, en una boda familiar en Atenas, fue testigo de un evidente deterioro de su salud, y Su Alteza se vio obligado a buscar ayuda de un silla de ruedas.
El estado de cojera de la tía más querida del rey Felipe VI (57) había sido comentado, insistentemente, en los últimos meses.
Se argumentó que esta mala salud era la razón por la cual la mujer juan carlos i (87) no se había movido hasta Palma de Mallorca durante su periodo de vacaciones, y había despejado su agenda institucional en los últimos días. Sofía quería estar al lado de su hermana.
El rey Felipe VI posó con su familia el pasado verano en Mallorca. Fue el último verano de Irene de Grecia en la isla.
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Irene ha fallecido y ha dejado tras de sí un vida hermética marcada por un fuerte carácter familiar. Además de su hermana Sofía -con la que convivió las últimas cuatro décadas en el Palacio de la Zarzuela-, Irene protagonizó una relación entrañable con su sobrino Felipe, hoy Rey.
El destino ha querido que esta muerte se produzca justo cuando el monarca se encuentra en Palma, en el marco de la 43ª edición de la Copa del Rey Mapfre de vela.
El vínculo entre Felipe VI y su ‘tía Pecu’, como la llaman bautizo en la familia por su espíritu «excéntrico» y carácter «peculiar», era innegable.
A vínculo irrompible lo que se vio especialmente reforzado cuando Irene de Grecia se instaló en el conjunto de la Zarzuela para vivir con su hermana, allá por 1981, en una residencia muy cercana al Pabellón del Príncipe, donde residen los Reyes y sus hijas.
Para Felipe VI -también, por supuesto, para sus hermanas-, cristina (60) y irene (61) – ‘Tía Pecu’ no sólo representaba a la tía «singular» y divertida -esa tía excéntrica y cómplice de aventuras y juegos-, sino también a una figura maternacerca.
Felipe VI con su ‘tía Pecu’ y la Princesa de Asturias, en 2022 en Mallorca.
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De hecho, fue para el monarca como una especie de segunda madre. irene djugó un papel fundamental como apoyo, asesor y figura de referenciaacompañar y cuidar a los hijos de la Reina Sofía durante las ausencias de sus padres por obligaciones estatales.
Siempre que ha habido oportunidad, en cada evento privado y familiar, el actual Rey supo regalar a su tía Irene el afecto y el amar lo que sentía hacia ella.
Además de las tiernas escenas que sobrino y tía vivían cada verano en Palma de Mallorca, uno de los gestos más recordados entre Felipe VI e Irene se produjo en marzo de 2024, cuando se celebró el funeral de Constantino de GreciaHermano de Sofía de Irene.
Aquel doloroso día, en el que Sofía e Irene perdieron a su único hermano, Felipe VI estuvo muy atento a su querida tía y los gestos de cariño, a lo largo de la jornada, fueron constantes. En distintos momentos, el Jefe de Estado la tomó del brazo en señal de cariño.
Su presencia, discreta pero constante, ha servido de red familiar y emocional tanto en la infancia y adolescencia de los hijos de la emérita Sofía como en momentos de crisis.
Era habitual ver a Irene acompañando a la familia en viajes, veranos en Marivent y citas musicales, compartiendo aficiones como la música y la arqueología. Su influencia tranquila y su naturaleza gentil forjaron vínculos indestructibles..
En la única biografía autorizada de Irene de Grecia, bajo el título Irene de Grecia: la princesa rebelde, Irene se sinceró sobre Felipe VI, de quien destacó, con gran orgullo: «Tiene un sentido del humor muy refinado. le gusta hablar, la discusión intelectual«.
En 2014, Irene concedió una entrevista -a lo largo de su existencia la interviús quien aceptó – Paloma Barrientos. En aquella charla, con motivo de un evento de una ONG Mundo en armoníaIrene admitió espontáneamente: «Todavía no me he acostumbrado a dirigirme a mi sobrino como jefe de Estado.«.
Sin hijos y herencia donada.
Irene de Grecia con sus hermanos Sofía y Constantino.
Imagen extraída de la web de Casa Real.
Irene de Grecia y Dinamarca, hermana menor de la reina Sofía, nació en 1942 en el exilio sudafricano durante la invasión nazi de Grecia. De espíritu curioso y viajero, estudió Arqueología, vivió en la India con la familia Gandhi, se dedicó a la música y participó en acciones humanitarias.
Pero quizás lo que mejor define a Irene es su carácter independiente y “peculiar”, origen precisamente del sobrenombre familiar «Pecu», diminutivo de «peculiar«. Esto es lo que ella misma reconoció: «Me llaman así porque soy el excéntrico de la familia.«.
Lejos de buscar notoriedad, Irene siempre ha sido una figura discreta, poco aficionada a los focos y entregada a su familia, especialmente a su hermana Sofía y a sus sobrinos Elena, Cristina y Felipe.
En 1981, tras la muerte de su madre, Federica de Grecia, Irene viajó a Madrid para acompañar a su hermana Sofía y, lo que iban a ser unos díasse convirtieron en residentes del Palacio de la Zarzuela durante más de cuarenta años.
Irene de Grecia en una imagen tomada en 2024, en Madrid.
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«Iba a quedarme cinco días y llevo años allí», confesó una vez Irene de Grecia a su biógrafa, Eva Celada, autora del libro Irene de Grecia, la princesa rebelde. Vivió hasta el final de sus días como era: una mujer austera.
No tuvo hijos, Tampoco hubo romances conocidos. formal -más allá del supuesto negocios con un aristócrata y un primo de Juan Carlos I-, y donó su herencia a la ONG Mundo en Armonía, que trabaja en 30 países y que ella presidió.
Siempre supo cuál era su lugar y llevaba como mantra la siguiente máxima: “Mis éxitos se los debo a mi familia, pero mis errores son sólo míos”.
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