La Fed mantiene los tipos en EE UU en el 3,75% a la espera del impacto de la guerra de Irán
La Reserva Federal estadounidense (Fed) ha decidido mantener los tipos de interés entre el 3,5% y el 3,75%, a la espera del impacto de la guerra de Irán en la economía. El Comité evaluará atentamente los datos disponibles, la evolución de las perspectivas y el balance de riesgos para tomar decisiones en el corto plazo, porque las repercusiones de la guerra son «inciertas» en medio de una gran incertidumbre por las fluctuaciones de los precios en los mercados energéticos. El Comité ha declarado que está «firmemente comprometido» a apoyar el máximo empleo y devolver la inflación a su objetivo del 2%.
También ha indicado que estaría dispuesto a «ajustar» la postura de la política monetaria «si surgen riesgos que puedan impedir la consecución de los objetivos marcados», evaluando una amplia gama de información, incluidos datos sobre «las condiciones del mercado laboral, las presiones inflacionarias y las expectativas de inflación, así como la evolución financiera e internacional».
Aunque reconoce que los indicadores disponibles apuntan a que la actividad económica se ha «expandido a un ritmo sólido», señala que la creación de empleo «se ha mantenido baja, la tasa de paro apenas ha variado en los últimos meses y la inflación sigue algo elevada». Esto, junto con la incertidumbre sobre las perspectivas económicas, ha llevado a la Reserva Federal a mantener los tipos en el mismo rango.
La decisión de pausar estos tipos se suma a la ya anunciada en enero tras una racha de tres recortes consecutivos de 25 puntos básicos iniciada en septiembre, que fueron precedidos por unos tipos de interés sin cambios desde enero de 2025. Los mercados esperaban esta decisión de la Fed, pese a que este lunes Trump solicitó una reunión de emergencia por la crisis de Oriente Medio para abordar una rebaja inmediata de tipos, y mantienen sus expectativas de recortes de tipos para este año, al menos dos de 25 puntos básicos en 2026, pese a que que el presidente americano sigue insistiendo en que es necesario un «mayor estímulo» en forma de bajada del precio del dinero.
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