La gestión de lo cotidiano
Los incidentes de Rodalies y los recurrentes colapsos de las infraestructuras viarias en Cataluña no son un episodio aislado ni una cadena de desgracias. Son un ejemplo de la dificultad de los gobiernos contemporáneos para gestionar la vida cotidiana. La política tiende a centrarse en lo excepcional (reformas importantes, anuncios estratégicos, planes de choque), pero la legitimidad se construye en el terreno de lo prosaico: que los trenes circulen, que las carreteras sean seguras, que el agua llegue a los hogares. Y cuando esto falla, el descrédito institucional se acelera, porque los ciudadanos juzgan la acción pública desde su experiencia diaria.
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