La historia de los más veteranos en la «pequeña ciudad de Parque Principado: «Somos una gran familia»
Hace un cuarto de siglo Atalí Trabancal era una cría y sus padres, unos aventureros. Porque aunque llevaban tiempo en el mundo de la hostelería, decidirse a apostar por un gran centro comercial fue una operación arriesgada. Echando la vista atrás «creo que podemos decir que ha sido todo un acierto«, señala la gerente de la heladería Carte D’Or, uno de los primeros negocios que se instalaron en Parque Principado, y del que ella, siguiendo la estela de sus progenitores, ha acabado siendo responsable.
[–>[–>[–>«Ha cambiado mucho todo, recuerdo cuando abrimos que fueron unos días caóticos, y con los años se ha mantenido el trasiego, gracias a Dios», señalaba este jueves antes de la fiesta de aniversario. En su caso, además, pueden presumir de ser un establecimiento con un toque familiar, alejado de las grandes firmas que mueven masas, pero «con una clientela muy fiel, con gente que viene a diario, y no es exageración», asegura. Y los hay que «vienen desde hace 25 años, primero como niños pequeños y luego ya como padres; hemos visto pasar por aquí a varias generaciones».
[–> [–>[–>La tienda de Zara en Parque Principado / Luján Palacios
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Siempre han vendido helados, y aunque la estética del local cambia de forma periódica por exigencias de la franquicia, la última justo para el 25 aniversario, lo que no cambia es la esencia de un espacio que «es muy cercano, conocemos a todos los vecinos de local y de gran parte de las tiendas del centro; al final es una gran familia«, destaca, agradecida por la respuesta de la gente a lo largo de este tiempo. Y arropada además por «amistades que hemos hecho aquí, desde la gente de gerencia hasta limpieza o seguridad, que llevan aquí también toda la vida; hay muchos trabajadores que llevan en el centro desde el principio», relata Trabancal.
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Evolución tecnológica
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Una de ellas es Susana González, directora de tienda en la FNAC. Cuando abrió Parque Principado «que llegara esta firma fue un pelotazo«, resume con una sonrisa, porque «éramos muchos los que íbamos a Madrid a comprar, y de repente tenerlo aquí fue una maravilla», relata, 25 años después de aquel «desembarco». Empezó desde abajo, y como muchos de sus compañeros en los inicios, fue escalando hasta ser la responsable de un establecimiento que, sólo por dar alguna cifra, cuenta con 50.000 libros en la tienda, «una buena biblioteca», subraya.
[–>[–>[–>El suyo ha sido uno de los locales que más de cerca ha vivido la transformación de los últimos 25 años. «Cuando abrimos no se vendían vinilos ni cómics, las teles eran de tubo, apenas había móviles y para escuchar música se vendían cadenas. Lo que más teníamos eran libros y ordenadores. Y ahora ya ves, ha sido brutal», explica.
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De hecho, la tecnología va tan rápido que «el personal tiene cursos de formación todas las semanas». Y hay tanto movimiento que «nos llegan los camiones tres días a la semana con diez palés de libros cada camión», relata Susana. Un trabajo arduo en el que «más de la mitad de la plantilla lleva desde el principio» y que atesora muchas anécdotas, sobre todo de «gente que pide cosas raras, o que te solicita aquel libro azul que estaba en esta estantería la semana pasada», cuenta la responsable.
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[–>Por la F pasan un millón de clientes al año, y en un cuarto de siglo «hemos visto evolucionar el espacio y las formas de consumo: la juventud lee más que nunca, y se nota el incremento de lectoras mujeres«, afirma Gonzalez, orgullosa de trabajar en una tienda que «fue la séptima de la cadena en España y la única que cuenta con cafetería propia».
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Vanesa Fidalgo también es responsable de tienda en una gran cadena, en su caso Zara, y este año hará 24 años que empezó a trabajar en Parque Principado, cuando era «una cría, con 18 años». La vida laboral la llevó en todo este tiempo por tiendas de toda Asturias y la división norte de la marca, y hace tres años retornó al centro comercial, justo después de la remodelación de la tienda. Con ese lapso de tiempo, puede asegurar que «no es ni su sombra, el centro ha crecido muchísimo y nosotros con él hasta ser uno de los mejores de España».
[–>[–>[–>Y no sólo eso: «Se ha generado una gran familia en la que todos nos conocemos, y a lo largo de los años también hemos visto cambiar las generaciones.Vestimos al principio a niños que ahora compran ropa para sus propios hijos», relata con nostalgia. De hecho, en su caso ya se han establecido vínculos de confianza con gente que frecuenta la tienda y que «se dirigen a nosotras por el nombre, en busca de asesoramiento». Y eso cuando el establecimiento cuenta con dos millones de visitas al año.
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Parque Principado y sus tiendas son también un escaparate sociológico en el que «vas viendo cómo cambia la clientela de la mañana a la tarde y noche, y los fines de semana; eso no pasa en las tiendas de calle sino en un entorno como este, en el que la gente viene a pasar mucho tiempo más allá de hacer compras», reflexiona Fidalgo.
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La pandemia, considera la responsable, ha sido un punto de inflexión para generar nueva clientela y más dispuesta a «verse guapos, arreglarse, y se nota en las ventas». Y de hecho «yo creo que hay más movimiento que nunca en el centro comercial», asegura. Una ciudad en miniatura en la que «lo tienes todo» y que ha pasado a formar parte de la vida de muchos asturianos que ya no conciben un Siero sin «Parque Prin».
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