la historia del Avilés ante rivales de Castilla-La Mancha
Lo de ahuyentar fantasmas suena a cuestiones de parapsicología y supersticiones varias, pero, si el Real Avilés Industrial triunfa hoy, la expresión sería admitida hasta por el más extremista de los incrédulos; y eso que los de sábana blanca todavía mostrarían algún fleco suelto, incluso si a la victoria blanquiazul se uniera en esta jornada la improbable, pero posible, derrota de todos los que merodean en la clasificación.
[–>[–>[–>Un equipo arriacense —que nadie hiera la sensibilidad de los de Guadalajara con la inclusión de “manchego” en su gentilicio— visita Avilés por primera vez. Son castellanomanchegos porque así se le ocurrió a algún burócrata de la Transición, cuando la comunidad autónoma surgía en el arranque de los 80, casi a la par que el Real Avilés Industrial. Sobre el club morado, que hace 13 años pasó a la historia como uno de los pocos despojados del fútbol profesional por supuesta incapacidad para completar el capital social, ahora se puede decir que es el penúltimo damnificado de la manirrota Primera Federación. El “otro Dépor” llega a lomos de problemas clasificatorios y financieros, pero esta última circunstancia se torna, de vez en cuando, en añadido de peligrosidad, así que el Guadalajara también está en disposición de enredar, igual que hicieron los otros ocho visitantes de su ámbito autonómico, cuatro de los cuales fueron pasto de desapariciones.
[–> [–>[–>La primera victoria
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En los anales del Real Avilés Industrial constan 15 visitas de rivales castellanomanchegos, pocas pero con sustancia, como la primera, ante los capitalinos del Toledo, en enero de 1989, a semanas del ascenso a Segunda División. Antes de la victoria (2-0), las peñas se manifestaban por un asunto muy de actualidad: la dejadez del gobierno municipal por el estado de un Suárez Puerta que por entonces se caía a cachos. Así de explícita rezaba la pancarta más visible: “Peña Stadium: A los ediles no les sale de los cojones que tengamos un estadio en condiciones ¡Aúpa Real Avilés!”
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Con el equipo en la categoría de plata, es recordado el encuentro en Llaranes contra el Albacete, que empezaba a pergeñarse como el “Queso Mecánico” de Benito Floro. Aquel primer domingo de noviembre de 1990, los blanquiazules, tras una lamentable actuación de Casajuana Rifá, colegiado catalán que salía del Muro de Zaro escoltado por la policía, ponían fin a casi 20 meses de imbatibilidad como locales.
[–>[–>[–>Dos encuentros con anécdota
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Broncos fueron también dos partidos de la temporada 1992-1993. De nuevo contra el Toledo, el resultado (0-0) casi quedaba en segundo plano, toda vez que el guardameta avilesista, el salmantino José Ángel Cerro, se encaraba con su propia afición después de derribar en el área al ariete ovetense Chus Hevia y ser expulsado. Seguidamente, el joven Sancho García se convertía en héroe al neutralizar el penalti lanzado por el internacional Roberto Simón Marina. Y el de la victoria (3-2) frente al Valdepeñas, con tres expulsados —entre ellos Pepe Costa, que se retiraba del fútbol cuatro meses después—, la última semana de mayo de 1993, la misma del documento videográfico más antiguo que se conoce de un pibe de 5 años con el balón, Lionel Messi, del que Costa será guardián, asesor y confidente más cercano.
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Durante la última década del XX, las recepciones a castellanomanchegos siguieron incluyendo momentos peliagudos, especialmente contra el desaparecido Talavera, como el del escándalo de marzo de 1997, de nuevo con intervención policial para salvar la integridad física de Ferreiro Varela, árbitro coruñés que solía quedarse sin papel y tinta cada vez que redactaba un acta en Avilés.
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[–>El Talavera también apuntillaba en la eliminatoria previa a la del Novelda, que supuso el descenso a Tercera División en 2000 y, asimismo ante el conjunto cerámico, en abril de 1999, en la sala de prensa del Suárez Puerta se producía una escena inverosímil para lo que se estila alrededor del fútbol. Tras la victoria (2-1), el técnico local, Paco Parreño, se expresaba así: “El árbitro barrió para casa, nos benefició y condicionó el resultado”, mientras que el visitante, Sánchez de las Matas, cuyo equipo terminaba con 8 jugadores, manifestaba que “el árbitro ha cumplido con su cometido y mis jugadores se autoexpulsaron”.
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El partido de ida que asentaba el título nacional de Copa Federación 2002-2003 (3-0 al Tomelloso, con triple del madrileño José Alonso) y el todavía fresco y taquicárdico contra el Manchego Ciudad Real, válido para la permanencia en Segunda RFEF, son los últimos que traen buenos recuerdos; igual que se espera de esta tarde.
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