La industria auxiliar de la comarca avilesina recupera el aliento con el incremento de pedidos de Arcelor
El sector de la industria auxiliar en Asturias está recuperando ahora el aliento que había perdido en los últimos meses del pasado año y lo está haciendo porque, según transmiten las empresas de contratas a sus trabajadores, Arcelor, la gran siderúrgica asturiana, está incrementando el número de pedidos.
[–>[–>[–>Esta situación se deja notar, señalan fuentes del sector de la industria auxiliar, en el hecho de que Arcelor ha comenzado a importar desbastes (“slabs”) que terminan siendo bobinas a su paso por el Tren de Bandas en Caliente (TBC), uno de los principales talleres que la multinacional tiene “aguas abajo”, es decir, en el final del proceso productivo que empieza cargando con mineral de hierro los dos hornos altos de Veriña, en Gijón, y termina en Avilés.
[–> [–>[–>En el último trimestre del pasado año, la principal auxiliar de Asturias -Daorje- había aplicado la regulación temporal de empleo sobre buena parte de su plantilla destinada en producción, es decir, sobre el personal dedicado “a sanear las bobinas y empaquetarlas”. Esta situación ha cambiado ahora, a comienzos de año: “únicamente una veintena de personas” están ahora en casa con el ERTE.
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En Asturmasa, la auxiliar dedicada al transporte interno, ha reducido de manera destacada el número de personas reguladas. Y esto es así porque los pedidos que Arcelor tiene que atender son cada vez más.
[–>[–>[–>Sucede que las instalaciones asturianas llevan casi medio año en la peor de las situaciones: sin poder producir arrabio de manera efectiva. Sin arrabio, las acerías no funcionan y si no funcionan, no se producen los “slabs” que son la materia prima de las bobinas de acero que son el material principal de exportación de las plantas avilesinas.
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Importación de materia prima
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La necesidad de atender los pedidos ha hecho que Arcelor haya decidido incrementar la importación de la materia prima que llega a Avilés: lo hace a través de los muelles. Con esta decisión, ha reactivado su producción y ha permitido a las empresas del sector auxiliar recuperar el aliento que habían perdido en los últimos meses del año pasado.
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[–>Arcelor ordenó apagar el horno alto B de Veriña (Gijón) a finales septiembre. Había tenido una avería interna en su momento: el crisol (recipiente del arrabio) quedó «parcialmente tupido» por el metal que había solidificado de tal modo que redujo el espacio para el arrabio líquido, es decir, «se emborricó», en palabras de los trabajadores de la factoría gijonesa. Poco después hubo un incendio interno en el horno y esta situación agravó la parada de producción. Esta situación tuvo muy mala solución, aunque según ha podido saber este periódico, el camino emprendido en los últimos días es el óptimo.
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