La inflación podría elevarse por encima del 3% en España y el PIB crecería dos décimas menos si continúa la guerra en Irán
La Fundación Cajas de Ahorros (Funcas) advirtió este viernes que, si el guerra en el medio oriente dura tres meses, La inflación en España podría superar el 3% de aquí al verano, para luego descender hasta alrededor del 2,5%, mientras que el producto interior bruto (PIB)) crecería dos décimas menos este año de lo previsto anteriormente (2,4%). Además, indicó que todos estos escenarios podrían ser «significativamente más negativos» si el conflicto se prolonga o se destruyen infraestructuras clave.
En un análisis de la situación desatada por la guerra en Irán, al que ha accedido ‘Servimedia’, Funcas señala que el conflicto ha traído consigo una «aumento abrupto» de los precios de la energíaparticularmente el gas, un componente crucial del proceso de producción de electricidad, aunque mucho menos que cuando Rusia invadió Ucrania en 2022.
Otro factor favorable en comparación con guerra ucraniana Es el país que menos depende de los suministros de gas del Golfo. Qatar sólo aporta el 1,7% del gas importado por España, con datos de 2025 (un valor similar al récord del conjunto de la UE).
Entre los principales países de origen destacan: Argelia, con un 34,6%, seguida de cerca por Estados Unidos, con un 30%, casi el doble que un año antes. Asimismo, considera que es «pronto» para detectar el impacto de los movimientos del mercado sobre la inflación.
Repostar ahora cuesta 10 céntimos más que la semana pasada, una variación aún limitada. En cuanto a la electricidadel PVPC es en lo que va de mes 13% por encima del promedio del mes pasadosin que aún se pueda determinar si este aumento se debe a las recientes fluctuaciones en los mercados internacionales, o a otros factores, como el clima.
Así las cosas, Funcas estima que un incremento del 10% en el precio del petróleo y del gas suma una décima por cada IPC. Otros mercados también se han puesto tensos en los últimos días, como el fertilizantescon un incremento del 24% respecto a la semana pasada. Esto se debe al peso de los países del Golfo en la oferta global de estos productos, cruciales para la producción agroalimentaria.
Pese a este intenso crecimiento, el precio de los fertilizantes no ha alcanzado los picos de la crisis energética ucraniana, aunque la brecha es menor que en el caso de los hidrocarburos.
El cierre del Estrecho de Ormuz
En este punto, Funcas señala que La economía mundial tiene colchones para resistir la cierre del estrecho de Ormuz por un tiempo limitado: el volumen de hidrocarburos almacenados en los países importadores, o la disponibilidad de capacidad productiva rápidamente movilizable en los países productores alejados de la zona del conflicto, permiten amortiguar los efectos de una interrupción temporal del suministro.
Sin embargo, una conflagración prolongada agotaría estos colchones y conllevaría una desorganización de la cadena de producción, con importantes consecuencias sobre los precios, como ha sido el caso de la guerra en Ucrania.
Guerra en un tiempo limitado
En su opinión, varios argumentos sugieren que, en esta ocasión, el El concurso estará limitado en el tiempo.. En primer lugar, el arsenal militar de Irán se ha visto muy debilitado por la magnitud de los ataques, aunque todavía cuenta con una importante reserva de drones con importante capacidad de destrucción (y un bajo coste, cercano a los 30.000 dólares por unidad).
En segundo lugar, es probable que el apoyo de los ciudadanos norteamericanos disminuya a medida que el conflicto continúe y que su impacto se perciba a diario. La otra clave que determinará el impacto del conflicto radica en la magnitud de los daños a la capacidad de producción de la región.
Finalmente, el cierre del Estrecho de Ormuz provoca una paralización del transporte marítimo que provocará la suspensión de la producción de hidrocarburos destinados a la exportación, excepto la pequeña parte que puede enviarse por oleoducto.
Teniendo en cuenta todos estos factores, la hipótesis de un conflicto que durará un total de tres meses, incluido el tiempo necesario para restablecer la producción, parece la más plausible, por el momento, según Funcas. Esta hipótesis es compatible con la evolución de los mercados a plazo, que apuntan a una cierta relajación de los precios del petróleo en los próximos meses.
En este escenario, El IPC podría subir ligeramente por encima del 3% de aquí al veranoantes de retroceder y acercarse a finales de año al 2,5% previsto antes del conflicto. En consecuencia, el aumento del precio de la cesta de la compra frenaría el crecimiento del consumo privado, principal motor del crecimiento en el corto plazo. Las exportaciones también se verían afectadas por el impacto negativo sobre la actividad económica del resto de países.
Otro medio de transmisión sería el turismo, que se vería afectado por el aumento del coste de los viajes aéreos y el impacto general de la inflación en el poder adquisitivo de los visitantes, aunque es posible que este efecto se viera parcialmente compensado por el aumento del atractivo de España en comparación con otros destinos competidores cercanos a Oriente Medio, que podrían percibirse como más inseguros.
La suma de todos estos efectos -teniendo en cuenta también un pequeño efecto compensatorio debido al menor crecimiento de las importaciones- podría restar unas dos décimas de crecimiento al PIB en 2026. Por tanto, el impacto sería limitado. Sin embargo, si el conflicto durara más, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave, provocando perturbaciones significativas en los flujos de productos energéticos (petróleo, gas o derivados), el escenario sería «significativamente más negativo».
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