La inflación se mantuvo en el 2,3% en febrero, pero los alimentos subieron un 3,2% a las puertas de la crisis de Irán
Mientras los hogares españoles toman un respiro antes de recibir el más que probable impacto en sus bolsillos de la guerra de Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, que amenazan con provocar una crisis de suministro como ninguna desde la guerra de … Ucrania, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado hoy el resultado final del IPC de febrero, un dato clave porque nos da una pista sobre el estado en el que llegan los precios a esta crisis. La lectura final no cambia la previsión inicial. La inflación se mantuvo estable en febrero, con un aumento del 23% En comparación con el mismo mes del año anterior, no es un mal resultado, ya que está en el umbral de ese 2% que el Banco Central Europeo (BCE) considera una buena cifra, pero que esconde vulnerabilidades por el lado del combustible, los alimentos y la electricidad.
Según el INE, la partida que más pesó en la moderación de la inflación fue la electricidad, que en términos interanuales se abarató un 1,1% y en lo que va de 2026 lo ha hecho un 0,1%, en gran medida por el efecto de la sucesión de tormentas que ha sufrido nuestro país a principios de año, con el correspondiente mayor uso de fuentes de generación renovables (eólica e hidroeléctrica), que abaratan el ‘mix’. Pero, precisamente, desde el apagón del 28 de abril, la factura recae más pesadamente en la evolución del precio del gas (debido al mayor uso del ciclo combinado, para dotar de estabilidad al sistema), un insumo que desde que comenzó el conflicto en Oriente Medio se ha encarecido más de un 80% en los mercados internacionales.
En el lado opuesto, en febrero los precios de los ‘servicios de restauración y alojamiento’ -en terminología del INE- aumentaron tres décimas, hasta el 4,8%, y la cesta de la compra, que subió un 3,2%. Esto último no es sorprendente, ya que los precios de los alimentos han aumentado un 36% en los últimos cinco años, pero adquiere importancia a la luz de la crisis del Golfo.
Los alimentos son uno de los rubros donde la manifestación de la falta de suministro energético podría ser más virulenta, ya que su precio depende en gran medida de lo que suceda en Ormuz. En primer lugar, amenazan con llegar a los dos euros en las gasolineras. Y antes de que estallara la crisis de Irán, lo cierto es que ya habían experimentado un aumento de precios en lo que va de año; según el INE, De enero a febrero el precio del diésel subió un 0,7% y el de la gasolina, un 0,9%.
Los combustibles, al alza
La gasolina sube un 0,9% en lo que va de año, y el diésel un 0,7%
Ningún sector escapará a la subida del petróleo, que es la principal correa de transmisión -junto con el gas- de la que la guerra contra los ayatolás amenaza con arruinar el IPC, pero en el caso de los alimentos el efecto es más directo porque a ello se suma el ‘rally’ de los fertilizantes. Por Ormuz pasan buena parte de las reservas mundiales de materias primas utilizadas para fabricar fertilizantes nitrogenados, hecho que provocó que los precios subieran cerca del 100% en apenas una semana, con un efecto directo sobre los agricultores, cuyas cuentas dependen en gran medida de la evolución de este insumo; y diésel, por cierto. Como ya explicó ABC, los combustibles y fertilizantes juntos suponen hasta el 15% de los costes del sector primario en España.
Por su parte, la inflación subyacente, que es un indicador que elimina del análisis los elementos más volátiles -la energía y los alimentos no elaborados-, subió una décima, hasta 2,7%un hecho que muestra un incremento de coste ‘estructural’ que no es menor, en el contexto actual.
De momento, sin reducción del IVA
Con todo, las posibles bonificaciones de combustible y reducciones del IVA de los alimentos han vuelto a la primera línea del debate político, aunque de momento el Gobierno sigue sin presentar medida alguna con el pretexto de que aún es pronto para hacerlo, como afirmó ayer el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en una rueda de prensa de la que muchos esperaban el anuncio del deseado ‘colchón fiscal’, que no llegó.
«Estamos lejos de la situación de 2022», Lo aseguró el ministro en referencia a las medidas aplicadas para combatir la crisis inflacionaria que siguió a la guerra en Ucrania, que es el espejo de todas las comparaciones estos días. Así, la respuesta comenzó con una rebaja del IVA a la electricidad al 5% en junio de 2022, continuó con una bonificación de 20 céntimos por litro al combustible a partir de abril (en 2023 el subsidio se reduciría al 5%), y finalizó con la eliminación del IVA a los alimentos básicos y la reducción del impuesto al 5% para aceites y pastas, también en 2023.
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