La innovación tecnológica y el absentismo laboral, los grandes retos del turismo nacional
La innovación, la rentabilidad y la adaptación a nuevos vectores de crecimiento centraron este martes una de las mesas de debate de la tercera edición del Foro Sector Hotelero, organizado por Prensa Ibérica, EL PERIÓDICO, El Periódico de España y ‘activos’ en el hotel Barceló Torre de Madrid. El encuentro se celebra bajo el lema ‘La Edad de Oro del Sector Hotelero: Transformación y Nuevas Perspectivas’. En el panel participaron Jorge Marichal, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT); Francisco Ramírez, director general de B2B en LG Electronics España; y Miguel Salom Moll, socio director de Madrid de The Hotel Factory.
[–>[–>[–>Marichal trasladó un mensaje optimista sobre la evolución del sector, apoyado en las buenas perspectivas para el verano y en la capacidad de resistencia que ha demostrado la hotelería española ante las sucesivas crisis de los últimos años. A su juicio, el negocio encara esta etapa desde una posición de fortaleza, pero alertó de que algunos de los principales problemas ya no proceden solo del contexto internacional, sino también de factores estructurales internos que están tensionando los márgenes.
[–> [–>[–>Entre ellos, situó el absentismo, la falta de mano de obra disponible y, especialmente, el problema de la vivienda en los destinos turísticos. El presidente de CEHAT advirtió de que, en determinadas plazas, la dificultad para encontrar alojamiento asequible para los trabajadores se ha convertido en un obstáculo real para la actividad e incluso para la apertura de nuevos establecimientos. En su opinión, si no se actúa sobre esta cuestión, el sector puede ver comprometida su “licencia social para operar” en algunos territorios, pese a que en la última década la oferta hotelera no ha crecido tanto en número de plazas como en calidad y valor añadido.
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Salom puso el foco en la necesidad de vincular cualquier reforma a una estrategia integral de rentabilidad. El socio director de Madrid de The Hotel Factory defendió que el reposicionamiento hotelero no debe entenderse como una simple modernización del activo, sino como una oportunidad para revisar el modelo comercial y operativo del establecimiento. “El objetivo no es ganar categoría, sino ganar rentabilidad”, resumió.
[–>[–>[–>Desde esa perspectiva, explicó que muchas de las reformas acometidas en los últimos años han servido para replantear la distribución, impulsar la venta directa y redefinir la propuesta de valor de los hoteles. Además, destacó el papel que han jugado los fondos europeos en la aceleración de estos proyectos, especialmente en pequeñas compañías y negocios familiares.
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Salom apuntó también a un cambio de fondo en la estructura del sector, marcado por una creciente especialización entre propiedad, operación y comercialización. En su análisis, cada vez más familias hoteleras optan por conservar el patrimonio y dejar la gestión y la distribución en manos de operadores o marcas con mayor escala, lo que permite profesionalizar el negocio sin renunciar a la propiedad del activo.
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[–>Por su parte, Ramírez aportó la visión de la industria tecnológica y defendió que el reto ya no consiste solo en disponer de las soluciones más avanzadas, sino en implantarlas con agilidad y con una lógica adaptada a cada establecimiento. El directivo de LG Electronics España subrayó que no hay dos hoteles iguales y que la tecnología debe responder tanto a las particularidades del inmueble como a la experiencia que se quiere ofrecer al huésped.
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Ramírez puso el acento en la eficiencia energética, la usabilidad de los equipos y la personalización del servicio, y aseguró que la relación entre la industria y la hotelería ha evolucionado desde una simple lógica de provisión de producto hacia un modelo más a medida. En ese sentido, defendió que el gran cliente ya no es solo el comprador del hotel, sino el huésped final, cuya experiencia condiciona la reputación del establecimiento.
[–>[–>[–>La mesa dejó también espacio para abordar la irrupción de nuevos modelos de alojamiento, como el ‘flex living’, y su impacto sobre el ecosistema turístico e inmobiliario. En este punto, Marichal advirtió del riesgo de que determinadas fórmulas sirvan para competir en condiciones distintas a las del alojamiento tradicional, con efectos sobre la imagen del sector y sobre el acceso a la vivienda.
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Pese a los distintos enfoques, los tres ponentes coincidieron en una idea central: el sector hotelero español ha alcanzado un elevado grado de madurez y excelencia, pero necesita seguir avanzando en productividad, transformación y eficiencia si quiere sostener su liderazgo.
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