La investigación halla muescas en las ruedas de un tren que pasó más de dos horas antes por el lugar del descarrilamiento
La investigación preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha hallado muecas «con un patrón geométrico compatible» en las bandas de rodadura de algunas ruedas de al menos tres trenes que circularon antes del descarrilamiento fatal del Iryo en Adamuz (Córdoba) y su choque con el convoy Alvia que ha provocado 45 muertos. Estas pruebas abren la puerta a que la vía estuviese fracturada al menos dos horas y veinte minutos antes de la hora a la que se produjo el fatal accidente.
[–>[–>[–>El documento señala que, «adicionalmente a las muescas encontradas en el tren de Iryo descarrilado, se han detectado muescas con un patrón geométrico compatible presentes en las bandas de rodadura de algunas ruedas derechas de tres composiciones diferentes que habían circulado por la zona con anterioridad al accidente». En concreto se refiere a dos convoyes, el tren 130 de Renfe que pasó por Adamuz alrededor de las 19:09 horas y el tren 109-003 de Iryo que hizo lo propio alrededor de las 19:01 horas, aproximadamente cuarenta y cinco minutos antes del accidente, que Adif sitúa a las 19:43 horas, cuando se perdió la tensión eléctrica en la línea.
[–> [–>[–>Sin embargo, lo más llamativo es que también ha presentado estas muescas otro tren Iryo, el 109-01, que pasó por Adamuz alrededor de las 17:21 horas, dos horas y veintitrés minutos antes. Esto ha llevo a la CIAF ha asegurar que, «de acuerdo con la información disponible en este momento, se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento«. Es decir, los investigadores afirman que pudieron pasar numerosos convoyes con la vía rota antes del incidente.
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La CIAF cree que «el hecho de que las muescas estén presentes solo en las ruedas de los ejes impares de la composición es compatible con el hecho de que la primera rueda de cada bogie recibiese el impacto de la cabeza del carril fracturado«. «Producido ese primer impacto, el carril golpeado también se deforma y desciende, por el impacto y por pasar a soportar el peso de la primera rueda. A velocidades del orden de 200 kilómetros por hora la segunda rueda pasa tan pronto —en torno a unas 3 centésimas de segundo después— que el carril impactado no tiene tiempo a recuperar esa deformación, por tanto, no golpea la segunda rueda del bogie como lo hizo con la primera«, añaden.
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