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la investigación periodística que destapó el caso Epstein

la investigación periodística que destapó el caso Epstein
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  • Publishedabril 17, 2026



Toda buena historia comienza con alguien que la cuenta. El periodismo de investigación ha sido decisivo para destapar decenas de casos que afectaron a la sociedad. Qué significó para ‘The Washington Post’ revelar en los años 70 la escándalo de Watergate es comparable a lo que, décadas después, la investigación sobre el Caso Epstein.

Viajamos a Estados Unidos para conocer a dos mujeres clave en este largo proceso que ayudó a poner tras las rejas al magnate estadounidense. En la redacción del ‘Miami Herald’ nos da la bienvenida Julie K.Brownperiodista de investigación. En 2016 comenzó a investigar un caso que se sospechaba que estaba allí, pero que aún no era incontestable. En noviembre de 2018 publicó la serie de artículos ‘Perversión de la justicia’: «Pude localizar a unas 80 víctimas cuando escribí los artículos, y luego, cuando se hicieron públicos, cientos de otras víctimas se presentaron», recuerda.

Partió de una base, en cierta medida, desconocida para la mayoría de la sociedad. En 2008, Jeffrey Epstein había aceptado en secreto una condena de 18 meses de prisión por solicitar la prostitución a una menor, de los cuales sólo cumpliría 13. Castigo demasiado ligero para la gravedad. de los crímenes que se escondían detrás. Este acuerdo se cerró con Alex AcostaFiscal del Estado de Florida. Recuerda este nombre.

La sentencia, para mayor escándalo, contemplaba un régimen de semilibertad: durante seis días a la semana, Epstein salió de prisión para trabajar y volvió sólo para dormir. Aminda Marqués, directora del ‘Miami Herald’, añade sobre este acuerdo: «Las víctimas nunca fueron informadas del acuerdo que la fiscalía hizo con Jeffrey Epstein, y eso es ilegal… No sabían que se estaban vulnerando sus derechos».

Cumplida la benévola sentencia, Epstein volvió a ser puesto en libertad, asumiendo, por supuesto, una declaración: declarado en el estado de Nueva York como delincuente sexual, una designación de por vida. Su caso, sin embargo, quedó diluido en la opinión pública sin mayor repercusión. Es en ese momento cuando Julie K. Brown, persistente y meticulosa, decide seguir tirando del hilo.

El 6 de julio de 2019, después de años de quejas y litigios, Jeffrey Epstein arrestado en el aeropuerto de Teterboro por cargos de tráfico sexual. El 10 de agosto, mientras esperaba el juicio, apareció muerto en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Las circunstancias de su muerte alimentaron todo tipo de teorías, aunque la versión oficial habla de suicidio por ahorcamiento.

Con el caso candente en la sociedad estadounidense, la campaña presidencial de donald triunfo En 2024 giró sobre la desclasificación de los archivos, sobre la que llegó a decir: «He pensado en desclasificar los papeles, sí, no entiendo por qué no lo hacen». Sin embargo, una vez en el poder, comenzaron las dudas.

¿Por qué alguien vinculado al entorno de Epstein prometería una desclasificación que podría comprometerlo potencialmente? Por un lado, su ambición en la campaña podría haberlo llevado a prometer cosas que, una vez invertidas, podría intentar cumplir. Por otro lado, tal vez pensó que al proponerlo se validaría su exculpación inmediata. Como parece haber sucedido con Melania se separa de Epstein. ¿Excusatio non petita, acusatio manifesta?

Finalmente, y tras una fuerte presión social, millones de documentos fueron desclasificadospero el resultado fue ambiguo: más preguntas que respuestas. «Los documentos publicados no son transparentes, porque Hay mucha información que se elimina por motivos de protección de datos.por razones que el Departamento de Justicia ha decidido… al final este es un proceso que ha sido manejado por el El Departamento de Justicia de Trump«, concluye María Ramírez, subdirectora de ElDiario.es.

Él El movimiento MAGA muestra signos de desencanto con el presidente por diversas razones. La primera, por supuesto, su política exterior. Pero una parte sustancial del descontento proviene del caso Epstein. ¿Hasta qué punto esto puede pasarle factura a Trump? Habrá una primera respuesta en las elecciones noviembre de mitad de período.

Sin embargo, la lectura política es, en última instancia, secundaria. Por complejo que sea, la prioridad debe ser hacer justicia a las víctimas, aunque sea en ausencia de justicia plenaya que la única persona que cumple condena en los Estados Unidos por el caso es Ghislaine Maxwellexpareja y colaboradora del pedófilo.

El caso pone los pelos de punta y revela que las élites no entienden de ideología: nombres de todo el espectro político ha aparecido salpicado. También muestra una falla estructural en los mecanismos de justicia. Demuestra, en última instancia, que estos casos ocurren, en parte, porque se les permite ocurrir.

Se confirma cuando el citado fiscal Alex Acosta, que consiguió el trato con Epstein en 2008, fue nombrado secretario de Trabajo en la Administración Trump. Un nombramiento que, más allá de ser una falta de criterio por parte de Washington, encierra tantas sombras como su posterior dimisión. Sombras también presentes en cada folio cubierto de tachuelas.

El caso Epstein demuestra que El periodismo es más necesario que nunca. Que mujeres como Julie K. Brown o Aminda Marqués, que han diseccionado los entresijos de sus investigaciones para nuestro programa, puedan contribuir, al menos, a que llegue una parte de la justicia.

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*Puedes ver el programa completo de laSexta Columna ‘Caso Epstein: un monstruo viene a verte, Donald’ en atresplayer.



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