La invocación al derecho internacional
Desde la detención de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos de Norteamérica, se han escrito muchos artículos apelando al Derecho Internacional para oponerse a la orden de Donald Trump. Por supuesto, no es casualidad, que la mayoría de esos detractores de lo ocurrido en Venezuela son personajes de la izquierda que prefieren el respeto a unas fronteras ( eso si, siempre y cuando pertenezcan a una dictadura bolivariana o comunista), a salvaguardar los derechos humanos de las personas. Al contrario de todos ellos, soy de la opinión que el Derecho Internacional no nace para salvar a las naciones, sino que nace para salvar a la gente, a las personas, a los ciudadanos de una nación. Por eso creo que es factible intervenir sobre Venezuela, lo mismo que lo sería sobre Cuba, Nicaragua, Irán o cualquier otro país donde se estén violando los derechos fundamentales de los ciudadanos.
[–>[–>[–>Yendo a la historia, ya en el siglo XIII, el dominico Santo Tomás de Aquino sentó las bases fundamentales mediante la teoría del Derecho Natural y el IUS GENTIUM (derecho de gentes), cuando sostenía que las relaciones entre comunidades debían de basarse en la razón, la justicia y la búsqueda del bien común universal. Y afirmaba que la soberanía tenía un límite, las leyes injustas, no obligando en conciencia si contradecían el Derecho Natural. Santo Tomás defendía que el bien común del mundo (totus Orbis), era superior al bien común de una sola nación, por lo que justificaba la guerra justa contra quien usurpa el poder por la fuerza e hiciera un uso tiránico del poder en contra del pueblo. En el siglo XVI, el también dominico Francisco de Vitoria, fundador de la Escuela de Salamanca y considerado el verdadero padre del Derecho Internacional moderno, estableció los principios para el uso legítimo de la fuerza en DE IURE BELLI, pero la limitaba a casos de injuria proporcionada y no por diferencias de religión o expansión internacional.
[–> [–>[–>Se que muchos pensarán que los tiempos han evolucionado, pero no lo crean, cuando hablamos de ocho millones de refugiados o miles de asesinatos y presos políticos no se puede hipócritamente aludir al Derecho Internacional o a la soberanía de un país.
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Y pudo el presidente de EEUU hacer lo que hizo desde el punto de vista del derecho de su país? La respuesta es si. La doctrina jurisprudencial KER- FRISBIE se lo permite. La forma en que un acusado (Maduro lo era por narcotráfico desde el año 2020), es puesto a disposición de la justicia, sea por el método que sea, no anula la potestad del juez para enjuiciarlo. Es el mismo caso que se hizo con el dictador Noriega en Panamá. Y, aunque a muchos no les guste e invoquen el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, hay que reconocer que es muy eficaz, y se obtiene la justicia y el bien común de los ciudadanos de manera mucho mas rápida.
[–>[–>[–>La soberanía, el orden jurídico internacional, la no intervención, fueron invocados por muchos, la mayoría, por supuesto, de izquierdas, para oponerse a lo realizado por EE UU. Pero se olvidan que todos esos conceptos, incluido el propio Derecho Internacional no están para proteger gobiernos, sino personas.
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Una mal llamada soberanía nacional, en este caso, no puede amparar los asesinatos, los presos políticos, el hambre, la tortura, el narcotráfico, la corrupción de un gobierno, el exilio de sus ciudadanos y la total supresión de los derechos humanos.
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[–>Hoy en día, y ya lo defendieron desde el siglo XIII grandes juristas, el derecho a la vida, a la dignidad humana, a la justicia y a la libertad son normas fundamentales del propio Derecho Internacional moderno. Un gobierno que viole estos derechos no puede exigir al mundo que no actúe. Como tampoco el mundo debe cerrar los ojos y mirar para otro lado ante tanta barbarie en contra de los ciudadanos de un país. Por eso la ayuda internacional, incluida la militar, no es una violación del Derecho Internacional, todo lo contrario, es la obligación moral del mundo que se considera libre. A este respecto, les quiero recordar que hasta el presidente Zapatero justificó en el Congreso la operación decretada por el presidente Obama que acabó con la vida de Bin Laden en Pakistán en 2011.
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Ningún gobierno tiene el derecho a destruir a su pueblo. Todos los que reclaman el Derecho Internacional para oponerse a la intervención de Venezuela es exclusivamente por la lamentable ideología. Son cínicos e hipócritas, capaces de defender que Venezuela o Cuba sigan con regímenes opresores y tiranos antes que sus ciudadanos comiencen a tener la esperanza de un cambio. Son individuos que ponen por delante su sectarismo al ser humano libre; eso si, todos ellos desde su buen vivir en países donde el estado del bienestar está presente.
[–>[–>[–>Muchas veces me pregunto si esta clase de gente, ideólogos teorizantes, se merecen vivir tan bien como viven. Y, la verdad, comprobando lo poco que les preocupan las miserias humanas de tantos millones de personas, llego a la conclusión que no, que mejor estarían en Venezuela, Cuba, Nicaragua o Irán luchando por esa libertad que tanto cacarean adorar desde su felicidad occidental; aprenderían a sufrir, y les vendría muy bien. Con un poco de suerte, hasta podrían abandonar su fanatismo.
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