La isla insiste en el respeto a su soberanía ante el plan de Trump de abrir más bases en la isla ártica
El enviado para Groenlandia de Donald Trump, Jeff Landry, ha abordado con el primer ministro de este territorio, Jean-Frederik Nielsen, y con su antecesor y actual ministro de Exteriores, Múte B. Egede, las aspiraciones de EEUU de abrir más bases militares en la isla ártica. La respuesta groenlandesa ha sido un sí a extender la cooperación militar, siempre que se respete su soberanía territorial.
[–>[–>[–>«Estados Unidos y Groenlandia se necesitan mutuamente en materia de seguridad. Pero el futuro de Groenlandia nos pertenece a los groenlandeses», afirmó Egede a la radiotelevisión pública danesa DR, tras su reunión con Landry. «Podemos debatir sobre la cooperación militar, aunque debe hacerse respetando las fronteras de Groenlandia», añadió Nielsen. La reunión estuvo marcada por «el buen tono», dijo el líder groenlandés, para advertir a continuación de que «persiste el deseo de EEUU» de controlar la isla.
[–> [–>[–>El emisario de Trump llegó el domingo a la isla ártica, el territorio autónomo del Reino de Dinamarca que codicia el presidente estadounidense. El motivo de su visita era participar en un foro empresarial, pese a que no estaba formalmente invitado. Pero ya la víspera se anunciaron sus reuniones con Nielsen y con su ministro de Exteriores. Landry fue designado como enviado para Groenlandia hace medio año, un nombramiento que entonces levantó ampollas porque no había sido consultado con las autoridades locales. Ahora, a su llegada a Nuuk, la capital groenlandesa, afirmó Landry que su propósito era «ganarse amigos», de acuerdo con el deseo de Trump. EEUU está determinado a ampliar sus bases militares en territorio groenlandés. Actualmente tiene la Pituffik, en el noroeste de la isla, pero aspira a disponer de otras tres en el sur para la supervisión de actividades submarinas.
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Las negociaciones sobre el futuro de la isla entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia, están en marcha y, según medios británicos, avanzan. Aparentemente no se han cerrado ya que Washington pretende que sean reconocidas como territorio soberano estadounidense. Es decir, un estatus parecido al de Ramstein, su mayor base en Europa con un contingente de unos 9.000 soldados.
[–>[–>[–>Más bases a cambio de distensión
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La formación de ese grupo de trabajo se decidió a principios de año. Fue tras cerrarse el momento álgido entre Copenhague, Nuuk y Washington, generado por la insistencia de Trump de hacerse con el control de la isla «por las buenas o por las malas». Es decir, sin descartar el uso de la fuerza militar. Argumentaba que Dinamarca había negligido la defensa ártica, lo que según Trump favorece el dominio de Rusia y China sobre la región.
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Ello creó una situación inédita en la OTAN, porque implicaba la amenaza de agresión entre los miembros. Dinamarca logró el apoyo de varios aliados europeos, que se comprometieron a ampliar su presencia militar en la isla y enviaron equipos de exploración para eventuales maniobras conjuntas.
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[–>De la crispación con el aliado transatlántico se pasó a la distensión en cuanto Trump anunció un preacuerdo facilitado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, leal al presidente. Washington descartó una intervención militar, a cambio de ampliar sus bases. Es técnicamente fácil por el acuerdo de cooperación militar de 1951, actualizado en 2004. Pero topa con el asunto espinoso de la soberanía territorial.
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Nubarrones daneses y europeos
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Las negociaciones sobre Groenlandia coinciden con los anuncios de Washington de reducir en 5.000 soldados sus tropas en territorio alemán y de cancelar el envío de 4.000 militares adicionales a Polonia. El recorte de su contingente en Alemania, donde EEUU tiene unos 36.400 efectivos, coincide con sucesivos rifirrafes entre Trump y el canciller Friedrich Merz, quien enojó al gran aliado transatlántico al aseverar que Teherán estaba «humillando» a EEUU y aseguró que Washington no tiene una estrategia en la guerra lanzada contra Irán. Posteriormente el líder alemán afirmó que no recomendaría a sus hijos ir a estudiar a EEUU, dado el clima social que se vive en el país.
[–>[–>[–>Por parte danesa, la negociación sobre el territorio autónomo se produce en un momento de incertidumbre política. La primera ministra en funciones, la socialdemócrata Mette Frederiksen, no ha logrado cerrar un acuerdo de coalición para mantenerse en el cargo. Su bloque de centro-izquierda ganó las elecciones del pasado abril, pero sufrió una fuerte caída de votos. Tras semanas buscando infructuosamente socios, el encargo de formar gobierno ha pasado a su ministro de Defensa y líder liberal, Troels Lound Poulsen, para quien tampoco se vislumbra una mayoría parlamentaria
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