La izquierda que defiendo se escandalizaría; por Antonio Maestre
No he comprendido el ardor salvaje de muchos políticos de izquierda, medios de comunicación y periodistas progresistas después de haber leído la acusación contra José Luis Rodríguez Zapatero.. Sí, es un auto demoledor, y no, Calama no es Peinado. No importa lo mucho que esté decepcionado porque la percepción que tenía sobre el ex presidente se hace añicos porque los hechos deben evaluarse tal como se los presentan. La izquierda se diferencia, o tiene que serlo, de la derecha y exige mucho más y se muestra mucho más firme con actuaciones como las expresadas en el auto de la Audiencia Nacional. Podemos valorar y coincidir en que lo mismo que se expresa sobre Zapatero si fuera investigado en Felipe González o José María Aznar Sería mucho más escandaloso. Las comisiones de Aznar en Libia son sólo un ejemplo. Pero ese es un debate accesorio en el que tendremos que participar sin eludir la responsabilidad por hechos que son imposibles de defender desde una perspectiva de ética progresista. La izquierda que defiendo se escandalizaría e indignaría. Eso es lo que me pasa cuando asisto al show estos días.
Puede que esté estrechamente relacionado con la ética laboral protestante, lo admito, pero En mi casa se ha puesto mucho valor en ganar cada euro con tu trabajo y ser consciente de lo que cuesta ganar cada euro.. Lo sabemos. La gente normal lo sabe. Sabe lo que cuesta gestionar un pequeño negocio, facturar como autónomo con mucho sufrimiento o ganar el dinero necesario como empleado para sobrevivir un mes. Sabemos lo que se gana y que nadie regala dinero y cuando ves ciertas cantidades regaladas tan a la ligera por empresarios que hablan de dinero como cocainómanos, es fácil deducir que algo no huele bien. Ese fue el mismo motivo por el que rechacé la oferta de ganar 125.000 euros de dinero público para un puesto de Director de una empresa pública donde «no se hacía ningún trabajo» que me ofreció José Luis Ábalosporque ese dinero nadie ofrece por nada y me sonó tan mal como lo que se lee en el auto del juez de la Audiencia Nacional.
No, no hay nadie que pueda convencerme de que es normal cobrar 240.000 euros en cuatro años por maquetar informes ya elaborados para una empresa relacionados con el rescate de una compañía aérea que tiene relación con tu padre. No, nadie me va a convencer de que esto es normal.. No, no hay nadie que pueda convencerme de que es normal que una empresa sin actividad en España y propiedad de millonarios venezolanos cercanos al régimen bolivariano pague medio millón de euros a las hijas de Zapatero por crear una web con imágenes de archivo. Soy de Fuenla, aquí no pasan esas cosas, pero en los barrios sabemos lo que vale ganar un solo euro y que cuando te pagan así por hacer algo así es porque lo hacen por otra cosa que no parece legal y que por supuesto está muy alejada de una ética de izquierdas aunque lo sea.
Podemos decir algo respecto al presunción de inocencia de José Luis Rodríguez Zapatero al leer la orden y es que, desde una perspectiva de izquierdas, quienes ya habían olvidado los motivos por los que también era objetivo del 15M y la habían convertido en referente y faro actual pueden dejar de hacerlo. No importan las cosas buenas que hizo durante su etapa como presidente porque las acciones expresadas en la orden y ya confirmadas, incluso por él mismo, son incompatibles con la ética de izquierda. No pueden defenderse desde ningún punto de vista independientemente de que se confirme la ilegalidad o el delito. Porque si lo que narra el informe de investigación del juez José Luis Calama no es un delito, tendría que serlo y la izquierda siempre ha defendido que tiene que serlo. Hay que proponer que así sea y que se juzgue a más gente por hacerlo.
No es aceptable que un expresidente del Gobierno utilice su influencia para favorecer los intereses de empresarios sin escrúpulos imputándoles el simple hecho de haber sido representante de la soberanía popular. Se armó un escándalo contra Alberto Garzón por intentar hacer lo mismo en un lobby, de forma legal, y nos lo agradecerá, porque para la izquierda no es ni aceptable ni tolerable participar en ese mundo de privilegios que deja a las clases populares sin posibilidad de competir en igualdad de condiciones. Mucho más lo es el lobby para conseguir ayudas públicas, que de eso va el tema del expresidente. No centrarse sólo en cuestiones penales, sino en los valores que decimos defender.
Es necesario mantener un espacio dentro de la izquierda que mantenga distancia de este tipo de actitudes independientemente del desarrollo jurídico y penal que pueda tener. Eso sí, hay que ser consciente de que hay que tener la mente muy fría para saber separar acciones judiciales de lawfare, que hay y ha habido, de otras que tienen la contundencia y expresión de hechos como los investigados por José Luis Calama y que en la izquierda hay que rechazar de frente, con independencia de que sirvan a los intereses de un Gobierno de coalición. Porque este Gobierno es mucho menos importante que mantener un espacio progresista limpio y con convicciones morales incontestables que tenga que liderar la denuncia de hechos como los que se investigan contra José Luis Rodríguez Zapatero. La izquierda existía antes de este gobierno y tiene que seguir haciéndolo cuando termine. No te quemes defendiendo a quienes destruyen los valores y las convicciones progresistas, porque vienen cosas peores.
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