La Lengua se nos ha ido de la boca
Yo he venido hoy aquí a hablar de lengua española. Lo advierto, pues siempre surge algún ofendidito que toma cada letra al pie de la ídem. Por favor: «ironía» significa burla fina y disimulada.
[–>[–>[–>Asisto atónito a una invasión de mis neuronas no ya por las informaciones sobre salvajadas policiales made in USA; sobre trenes que en España se salen de carril y traen muerte; sobre el goteo pavoroso de mujeres asesinadas; sobre genocidios y bombas y pobreza y especulación y miseria y voces destempladas e insultos bajunos en el Parlamento de aquí mismo; sobre lenidad y burricie… Asisto atónito −además, digo− al extremo al que va llegando el lenguaje para contar una minusculez minúscula, banal, apenas la mitad de una gota en ese océano de las insensateces humanas que acabo de enumerar. Asisto atónito a un relato que usa palabras mayores, gigantescas, términos que parecen describir la mayor catástrofe nuclear o eruptiva o sísmica. Asisto atónito a oír chamuscarse a mis neuronas por cómo se nos cuenta el trivial asunto de la familia Beckham.
[–> [–>[–>Ni sabía ni me interesaba un pimiento que los multimillonarios Olivia y David Beckham –»uno de los matrimonios más mediáticos del mundo», leo– tuviesen un hijo multimillonario, de nombre Brooklyn, casado con una multimillonaria, de nombre Nicola. Pero como soy lector y espectador y escuchador, me topo mucho más de lo que desearía con esa familia multimillonaria cada vez que persigo las noticias que de verdad me interesan. Al parecer, andan enfadadísimos los muy multimillonarios por no sé qué de un vestido de novia, por no sé qué de un baile nupcial. Allá se las compongan con sus multimillones. Pero al fijame cómo cuentan mis colegas la movida me encuentro con que los multimillonarísimos protagonistas hacen «declaraciones impactantes», acerca de este «drama familiar», sea el que fuere. Me entero de que «Victoria Beckham está hundida por el duro ataque de su hijo Brooklyn» en las redes sociales. El multimillonario mozo (modelo, fotógrafo, cocinero… o sea, ná de ná) se rebota contra sus padres porque «ellos han controlado las narrativas en la prensa sobre nuestra familia», ojo al parche expresivo del multimillonario tipo. Impactantes, drama, hundida, duro ataque… Caramba: sé que hay que vender, pero ¿no se nos está yendo la lengua de la boca, no estamos haciendo el canelo tirando de hipérboles sin mesura para contar cualquier gilipollez y faltar así a la verdad y ofender a quienes sudan doce horas de curro si lo tuvieren?
[–>[–>[–>
Porque se habla de «uno de los episodios más graves» cuando se cuenta que hubo que cambiar el vestido de novia. De uno de los «momentos más delicados» cuando se cuenta no sé qué incidente en el baile del multimillonario bodorrio. «Nunca me he sentido tan incómodo ni tan avergonzado», confiesa el pollo, lleno de «malestar», al haberse sentido «humillado» por la «inapropiada» conducta de su multimillonaria mamá. Grave, delicado, incómodo, avergonzado, humillado… Incluso la señora Victoria, según allegados, se sintió «traicionada, completamente desconsolada y profundamente afectada»: toma ya adjetivos, ni la explosión del Krakatoa mereció tanto.
[–>[–>[–>Menos mal que hubo reboda «para poder crear nuevos recuerdos (…) que nos trajeran felicidad y alegría, no ansiedad o vergüenza», dice un comunicado del muchacho. Como ven, los ricos también pueden estar ansiosos y llenos de vergüenza. No se queje si usted es uno de los perjudicados que nombro en el segundo párrafo de este artículo. Si usted es migrante, no tiene casa o está ahogado por amenazas de desahucio, facturas de escándalo y otras hipotecas. Si a usted le acaban de diagnosticar una enfermedad terminal. Si a usted… ¿con qué adjetivos contarán lo que le ocurre los locutores o plumillas que por aumentar audiencia o tirada dicen lo que dicen a causa de un baile y un vestido? ¿Y cómo lo contará usted a los amigos que ya circulan zombis con las neuronas desechas por la multimillonaria exageración? n
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí