Motor

la mítica marca española se encamina a la liquidación

la mítica marca española se encamina a la liquidación
Avatar
  • Publishedmayo 27, 2026



el historiador torrito ha solicitado formalmente el concurso de acreedores y avanza hacia la liquidación, al no conseguir reactivar un negocio que lo apostaba todo por la moto eléctrica sin que el mercado respondiera. La empresa, fundada en 1948 y propietaria de GasGas, no pudo hacer frente a una deuda refinanciada de 16 millones de euros en 2024.

El síndico concursal ya está preparando la venta de los activos. Detrás del golpe se esconde una realidad incómoda: el mercado de los vehículos eléctricos de dos ruedas es todavía demasiado pequeño para sustentar a los fabricantes especializados. Y esta vez la víctima es una de las marcas con más solera del motociclismo español.

Una cronología de reveses: de la venta de GasGas al impago de 13 trabajadores

En 2024, Torrot había llegado a un acuerdo con bancos como BBVA, Telefónica, Avalis y CDTI para aplazar los pagos hasta 2028. Sin embargo, el plan de sostenibilidad se vino abajo en apenas un año. Desde entonces, la facturación se ha desplomado. 4,5 millones de euros en 2023 Hasta 1,7 millones en 2024una caída del 62% que hacía insostenible cualquier refinanciación.

El personal, reducido a 13 empleadosya no pudo mantener la operación. Ni siquiera el acuerdo industrial con ktm montaje de motos GasGas en la fábrica de Sale (Girona), una de las últimas cartas jugadas por la compañía. Irónicamente, la misma KTM que compró GasGas a Torrot en 2019 -y luego entró en administración judicial en 2025- no ha podido dar un respiro a su antigua empresa matriz.

Aquella venta de GasGas, que en su momento se vio como un acierto estratégico por apostar a la movilidad eléctrica urbana e infantil, acabó siendo una apuesta sin retorno. Torrot se quedó sin la marca que realmente tuviera trayectoria comercial y abrazó un nicho que aún no ha alcanzado la madurez.

La facturación de 1,7 millones de euros es el síntoma más evidente de un mercado que no ha alcanzado el tamaño necesario para sostener a los productores especializados.

El mercado de las motos eléctricas, cementerio de marcas

Torrot no es un caso aislado. En los últimos años la lista de fabricantes de motos eléctricas fallidas o desaparecidas es larga: Combustible (sucursal Buell), Damon Moto, UBCO, PASTEL, ARCO, Energético (que llegó a MotoGP) o el español Pursangque intentó revivir el espíritu de Bultaco. Todos compartían el mismo diagnóstico: demanda muy por debajo de las previsiones y costes de desarrollo difíciles de amortizar.

En España, según datos de ANFAC, las matriculaciones de motos eléctricas representan apenas el 5% del total de motos de dos ruedas. Y dentro de este porcentaje dominan los ciclomotores y scooters para reparto urbano, no las motos de ocio. La apuesta de Torrot por los patinetes eléctricos y los modelos infantiles nunca ha alcanzado las cifras necesarias para cubrir los costes fijos de una fábrica.

La Comisión Europea, de hecho, mantiene los objetivos de descarbonización también para las dos ruedas, pero el pulso real del mercado es tozudo: el cliente privado no está dispuesto a pagar el coste adicional de una moto eléctrica cuando una térmica ofrece más autonomía y una red de suministro consolidada.

Análisis de impacto

Más allá del drama económico, la liquidación de la empresa española deja lecciones concretas para el sector de la motocicleta en España. La desaparición de una marca con 77 años de historia -que sobrevivió a reconversiones, cambios de propiedad y a la crisis de 2008- demuestra que especializarse en material eléctrico sin el apoyo de un grupo industrial potente es un camino de alto riesgo.

La comparación con otros mercados es elocuente. En China, los scooters eléctricos de pequeña cilindrada dominan en precio e infraestructura de baterías intercambiables, un modelo que apenas está comenzando en Europa. Mientras tanto, los fabricantes japoneses (Honda, Yamaha) han retrasado la puesta en circulación de los coches eléctricos a la espera de una demanda más consolidada. Torrot, por el contrario, fue a contracorriente con una inversión global que no encontró compradores.

El veredicto es claro: la moto eléctrica no es una evolución natural del scooter térmico, sino un producto diferente que requiere un ecosistema propio -puntos de recarga, subvenciones estables, baterías estandarizadas- que aún no existe en España. Hasta que el ecosistema madure, veremos caer más marcas.

  • Datos de mercado: Las matriculaciones de motos eléctricas en España crecieron un 3,2% en 2025, pero la cuota se mantiene estancada por debajo del 5% del mercado total de vehículos de dos ruedas. El billete medio de uno eléctrico es 2.200 euros superior al de un equivalente térmico.
  • La voz: Fuentes del sector apuntan a que el fondo controlado por Torrot podría negociar la venta de la marca y los derechos de propiedad industrial a un inversor asiático interesado en el mercado europeo, aunque sin confirmación oficial.
  • Veredicto: La liquidación de Torrot no supone el fin de la eléctrica, sino la confirmación de que sin escala y sin un modelo de negocio híbrido (térmico+eléctrico) es muy difícil sobrevivir. Aquellos que sólo quieran tocar la batería tendrán que esperar hasta que el mercado esté realmente preparado.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: