la moda de los tuktuks (de los que ya hay uno en la ciudad) y el modelo turístico
Un único motocarro –pequeño, de color blanco y con cinco plazas– ha bastado para reavivar en Gijón el debate sobre el modelo turístico local y la gestión de los nuevos formatos en auge. Los llamados tuktuks son unos vehículos motorizados de tres ruedas, tradicionales en Asia, y hoy están cada vez más presentes en ciudades de alta afluencia turística. Tanto, que en otros rincones de España tratan ahora de actualizar sus ordenanzas para regular un modelo de transporte que, por ser nuevo, no aparece mencionado en ningún reglamento de manera expresa. La polémica que han generado los tuktuks en lugares como Madrid y Alicante, con quejas especialmente del sector del taxi, que ve estos carros como competencia desleal, amaga ahora con «contagiarse» a Gijón pese que, a día de hoy, la ciudad cuenta con un único tuktuk operativo. Es el de Omar Moro, un guía turístico y responsable de una empresa local de visitas guiadas. «Noto que hay mucho desconocimiento y lo entiendo, es algo novedoso, pero me saqué todos los permisos que se me han pedido y no voy a afectar en nada a los taxis», cuenta.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Desde el Ayuntamiento señalaban ayer no tener constancia de que se haya solicitado «ninguna licencia concreta» para el manejo de tuktuks en Gijón. Moro explica que lo él trata de averiguar es qué clase de licencia tendría que pedir, ya que no existe una propia para tuktuks. «Hablé con las áreas de Turismo de Asturias y de Gijón, y también contacté con Movilidad y con Urbanismo. Ahora estamos hablando también con la Autoridad Portuaria, por si pudiésemos tener algún tipo de margen en el puerto deportivo para recoger a pasajeros. No tengo una respuesta clara», señala Moro, que explica que, con la normativa actual, él en teoría ya cumple con la ley: «Tengo mi empresa a mi nombre y estoy dado de alta para realizar actividades turísticas. A partir de ahí, si se nos pide que hagamos algo más lo haremos».
[–> [–>[–>Por su lado, el edil de Movilidad, Pelayo Barcia, ya contestó públicamente, en respuesta a la petición que había hecho Izquierda Unida de regular a nivel local la presencia de estos vehículos, que tal cosa no era necesaria y que basta, al menos por ahora, con el vigente reglamento general de ordenación. Y eso implica que a día de hoy un tuktuk no puede invadir aceras ni ocupar calles peatonales. Y fuentes de esta misma concejalía añadían ayer que no existe ninguna intención de cambiar esa norma y que, por lo tanto, «no hay que regular ni prohibir nada». Explican que «se sacó la parada del autobús turístico del centro de Las Letronas» para evitar molestias y que no hay intención alguna de cambiar esa dinámica por los motocarros. El tuktuk de Moro y los que puedan llegar más adelante, entonces, tendrán que estacionar en zonas blancas o azules, como el resto de vehículos. Si ocupan aceras serán multados. Por lo demás, está por ver si el tuktuk de Moro tiene que tramitar alguna licencia específica a mayores.
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Moro cuenta que montó su empresa de visitas guiadas hace cinco años y que pensó en la idea del tuktuk «como complemento» a lo que ya hacía, pero sin pretensiones de ampliar su flota: «Se vincula el tuktuk con el turismo masificado, pero la gente no va a las ciudades por que haya tuktuks. Yo en el mío puedo llevar como máximo a cuatro personas, más el conductor». Empezó a ofrecer este servicio este mes, y con este único vehículo trajo sin querer por adelantado a Gijón el debate de un modelo que a nivel local apenas se asoma, pero que en otras ciudades sí está generando discrepancias.
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