La nueva estrategia de Ucrania para hacer más eficaz la defensa de su territorio ante los ataques de Rusia
En medio de una guerra de desgaste, Ucrania está reorganizando su defensa territorial con una idea simple: no existe un único muro antiaéreo capaz de detener, por sí solo, el cóctel ruso de misiles de crucero, drones kamikazes y ataques combinados, por lo que la respuesta debe ser una defensa flexible y en capas y con utilización quirúrgica de los recursos más escasos.
En ese rediseño, los cazas occidentales (con el F-16 a la cabeza y el Mirage 2000-5 como refuerzo) han dejado de ser sólo un símbolo de apoyo internacional para convertirse en una pieza operativa de primera línea.
Desde 2022, Rusia ha intentado someter a Ucrania con campañas recurrentes de largo alcance: oleadas de drones y misiles sobre ciudades, infraestructuras energéticas y nodos logísticos. La respuesta ucraniana, lejos de apostarlo todo a un único sistema, prioriza un reparto inteligente de objetivos y municiones: reservar los interceptores más caros para las amenazas más complejas y utilizar medios más asequibles y numerosos contra los drones.
En la cima de esa pirámide se encuentran sistemas como Patriota y SAMP/Tmás asociado con la defensa contra misiles balísticos (además de otras amenazas), mientras que NASAMS e IRIS-T Se utilizan principalmente contra misiles de crucero, aviones y drones, protegiendo zonas críticas. Ante la amenaza de los drones, Ucrania recurre a soluciones como Gepard cualquiera Sistemas de cañones tipo Skynex de 35 mm.además de guerra electrónica y equipos móviles contra incendios, buscando evitar que un dron barato obligue al uso de interceptores de alto costo.
Este cambio de enfoque tiene un doble objetivo: aumentar el porcentaje de muertes y, al mismo tiempo, evitar la ruina por agotamiento (quedarse sin municiones costosas al usarlas contra objetivos de bajo costo). Y aquí es donde entra en juego el renovado papel de la aviación de combate.
El F-16 como herramienta estratégica
Ucrania ha incorporado el F-16 a su defensa no como un lanzador ofensivo permanente, sino como interceptor móvil capaz de tapar huecosreaccionar ante el cambio de rutas y reforzar los sectores bajo presión.
La consecuencia práctica de esta medida es que El F-16 se integra como un elemento más del sistema de defensa: No reemplaza al Patriot, pero ayuda a evitar que cada alarma consuma munición estratégica.
El factor limitante
El desafío ucraniano es que su arquitectura aérea opera con restricciones. La ventaja rusa no depende sólo del número de aviones, sino de su capacidad de mantener presencia y amenaza. Ucrania, por su parte, compensa con coordinación terrestre, uso de sensores disponibles y procedimientos de misión que priorizan la supervivencia y el regreso.
En este contexto, el F-16 actúa como un nodo móvil: se lanza cuando es necesario reforzar una zona, escoltar un impacto concreto o interceptar una ruta de entrada, pero No puede permitirse patrullas eternas.
Francia se suma a la ecuación. El 6 de febrero de 2025, Ucrania anunció la recepción de su primer Mirage 2000-5 junto con F-16 de los Países Bajos, presentado por Kiev como salto cualitativo en la modernización de su fuerza aérea.
Una defensa que también pega
La nueva estrategia no se limita a derribar lo que llega. Ucrania intenta reducir la presión en origen, Atacar la logística, los almacenes y los puntos de apoyo rusos.. Rusia asegura que, en los primeros días de 2026, La región de Moscú sufrió ataques diarios con aviones no tripuladosalgo que apuntaría a una escalada ucraniana de largo alcance destinada a forzar las defensas, forzar la dispersión y encarecer la campaña rusa.
La idea es clara: Si la defensa sólo espera, acaba agotándose.. Si también degrada las capacidades del atacante (combustible, municiones, bases, cadenas de suministro), el volumen de amenazas puede disminuir o al menos volverse más costosas y difíciles de sostener.
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