La OSPA exhibe músculo sinfónico dialogando con Wagner y Strauss
La novena cita de abono de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) se saldó con notables resultados artísticos de la formación sinfónica en un programa titulado «Trascendencia» que, en esta ocasión, no incluía solista. La ausencia fue compensada a través de una interesante propuesta conceptual que incidía en el diálogo entre compositores plenamente consagrados –casos de Richard Wagner o Richard Strauss– con el madrileño (aunque afincado en Asturias desde hace años) Manuel Martínez Burgos, uno de los compositores nacionales más relevantes de la últimas décadas.
[–>[–>[–>La velada musical, patrocinada por LA NUEVA ESPAÑA, comenzó mediante la interpretación de «Daivat», una obra de Martínez Burgos donde la orquesta se sirve de todos los registros tímbricos e idiomáticos para sugerir una atmósfera inquietante y cinematográfica. Destacamos el compromiso de la OSPA con las creaciones contemporáneas ya que esta semana se pudo escuchar, por primera vez en Asturias, la pieza mencionada. Le siguió el «Preludio y muerte de amor» de la ópera «Tristán e Isolda» de Wagner, con una OSPA bien cohesionada que implementó algunas dinámicas bien trazadas.
[–> [–>[–>La segunda mitad se inició mediante «Codex» (también de Martínez Burgos), obra que expresa el movimiento cinético y los experimentos, relacionados con la aviación, desarrollados por Leonardo da Vinci donde la OSPA desarrolló las etéreas células tématicas que vertebran la partitura. Cerraba la velada, de más de hora y media de duración, el poema sinfónico «Muerte y transfiguración» de Richard Strauss, una célebre página que la OSPA interpretó acertadamente gracias a una cuerda sedosa y unas maderas inspiradas que Nuno Coelho manejó con habilidad y mucha inteligencia.
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