«La patria de uno no es solo donde se nace, es el lugar que te acoge», proclama el pregonero de las fiestas de Santana en Granda, el hostelero Francisco Miravalles
«La patria de uno no es solo donde se nace, la patria es el lugar que te acoge, donde echas raíces y donde decides entregar tu vida, y mi vida entera está en Granda». Con estas palabras, Francisco Miravalles, el pregonero de las fiestas de Santa Ana en citada parroquia gijonesa, dio el pistoletazo de salida a unos festejos que son para Miravalles, hostelero conocido como «Paco el de la Carbayera» -en alusión al negocio que regenta la familia, junto a la gran carbayera de la parroquia, sede además de la fiesta-, otro motivo para tener en el corazón a su parroquia adoptiva.
[–>[–>[–>La romería de Granda se desarrolla hasta el lunes 27 con un programa que busca recuperar el espíritu de la romería tradicional asturiana. «Queremos reivindicar el concepto de romería: gaitas, sidra, reunirse en torno a la mesa, convivencia, folclore y participación del pueblo», explica Gloria Sánchez, integrante de la comisión de fiestas. De hecho, durante el acto con el que se levantó el telón a Santana, la organización agradeció la colaboración vecinal en todo momento y reconoció a Laura Martínez, ganadora del concurso de diseño de la camiseta oficial. Además, como plato fuerte junto al pregón se presentó «El legado de la romería», un vídeo grabado con vecinos de Granda, de los más veteranos del pueblo, donde queda para la historia su testimonio de lo que estas fiestas significan para el pueblo.
[–> [–>[–>Primer día de las fiestas de Granda / Marcos León
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En su pregón, Miravalles contó que llegó a Granda a principios de los años ochenta junto a su mujer y sus suegros para comenzar una aventura en la hostelería. Hoy, ya jubilado, son sus hijos Víctor y David Miravalles quienes continúan al frente del restaurante familiar. «Detrás de una barra no solo se sirven cafés o sidras, detrás de una barra se escucha, se comparte y se aprende a conocer el alma de un pueblo», afirmó, antes de agradecer que Granda le haya hecho «uno de los vuestros y ese es el mayor premio de mi vida».
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Miravalles también quiso reconocer el trabajo de las distintas comisiones de fiestas que llevan años construyendo un programa pensado para todas las edades. Desde la fiesta de la espuma y los hinchables para los más pequeños hasta la jira, las peñas, la música celta, las sardinadas o la corderada. Un conjunto que compone, según dijo, «unas fiestas con sabor a prau».
[–>[–>[–>Sobre los cambios y la evolución de la parroquia, Paco Miravalles explicó que la parroquia ha pasado de tener un carácter principalmente rural a ser cada vez más residencial, con nuevas familias y vecinos que llegan cada año. «El progreso es bueno, pero el reto es que Granda no pierda nunca su esencia», señaló, antes de pedir a esos nuevos residentes que se impliquen en el vecindario. «Os pido que no quedéis solo de puertas para dentro, venid a vivir la parroquia, integráos en la asociación de vecinos y en la comisión de fiestas». Para él, ese espíritu de convivencia entre generaciones permite que «los jóvenes aprendan de los mayores» y aporten también «su energía y sus ideas».
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Tuvo además el pregón un marcado carácter de homenaje. Paco recordó a vecinos ya fallecidos como Rosalino Castro «y su inseparable bicicleta», y dedicó un recuerdo especial a Manolín García, la primera persona que conoció al llegar y quien le abrió las puertas de la parroquia hasta convertirse en un gran amigo. «Aunque ellos ya no están presentes, se sienten a través de sus hijos y nietos», afirmó antes de lanzar un último llamamiento a disfrutar de las fiestas. «El tiempo que pasa no vuelve, así que tenemos la obligación de vivir el presente celebrando juntos», dijo.
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