la peligrosa apuesta de enrocarse y el debate interno que se enciende
El PSOE asturiano se adentra en una peligrosa apuesta, con un argumentario de «todos contra mí» que puede tener graves consecuencias si sale mal. La estrategia de los socialistas, cuando llega la hora de la verdad de las responsabilidades políticas por todo lo que ha rodeado al trágico e inconcebible accidente mortal de Cerredo, es la de enrocarse en rechazarlas, incluso arriesgándose a quedar totalmente aislado en la lectura de lo que realmente dirime la comisión de investigación parlamentaria.
[–>[–>[–>Lo que trata de esclarecer esa comisión parlamentaria no es quién es el responsable penal por el trágico fallecimiento de cinco trabajadores, ni quién tomó la decisión de enviarles a una muerte en el interior de una galería mal ventilada para realizar una actividad ilegal. Tampoco es quién tiene que asumir las consecuencias legales y económicas de lo sucedido.
[–> [–>[–>Lo que trata o debería tratar de señalar la comisión es qué falló para que un empresario sin escrúpulos con la legalidad terminase teniendo en sus manos una mina; que se le tratase con cierta benevolencia cuando ya había quedado demostrado en el accidente mortal de 2022 que extraía carbón ilegalmente, había quedado acreditado que la maquinaria que utilizaba tenía decenas de deficiencias y había intentado incluso culpar a las víctimas.
[–>[–>[–>
Cómo pudo ocurrir que se permitiese a ese empresario volver a operar, con otro nombre, sin someterlo a una vigilancia exhaustiva. Qué falló para que ninguna inspección detectase nada, y por qué las advertencias realizadas por agentes de medio natural no hicieron saltar las alarmas. Por qué, además, al empresario se le facilitó un permiso para «legalizar» la extracción de carbón en una mina que estaba sujeta a cierre y con un plan de restauración.
[–>[–>[–>Todas esas preguntas quedaron aclaradas gracias a las más de trescientas páginas del exhaustivo informe realizado por la Inspección General de Servicios. Seguramente con su lectura el Gobierno fue consciente de cuántos agujeros y sombras jurídicas había en la gestión del Servicio de Minas que favorecieron que el verdadero responsable del accidente operase sintiéndose con cierta impunidad. No solo en este caso, sino que la deficiente claridad legal afecta a todo el ecosistema de la reabierta minería del carbón en Asturias, aunque los empresarios actúen con todo rigor.
[–>[–>[–>
¿Todos esos agujeros no merecen un reconocimiento de responsabilidad política? El problema de los socialistas no está tanto en esa responsabilidad como en a quién se señala. No solo por las consecuencias que tendría eso en los equilibrios domésticos internos del partido, sino porque supondría poner el foco en dos nombramientos decididos directamente y de manera personal –alguno con especial intervención para desbancar a otra persona– por Barbón y los principales dirigentes de la FSA. Belarmina Díaz, cuyo ascenso a consejera asumió como decisión propia el Presidente pese a las reticencias de IU, ha vuelto a sus clases en la Universidad. En cierto modo, reconocer responsabilidades de otros en esto conlleva un ligero matiz de responsabilidad propia, ajeno incluso al ámbito de Cerredo.
[–>[–>
[–>Es decir, el PSOE se enreda en lecturas que no son lo que de verdad se está tratando.
[–>[–>[–>
Por eso la posición del SOMA resulta tan relevante. Más allá de que el sindicato minero tiene una clara discrepancia con el hoy presidente de Hunosa, Enrique Fernández, la firmeza de la central sindical abre una quiebra interna en los socialistas. El debate dentro la FSA está caldeándose y entre dirigentes locales y militantes significativos comienza a dudarse de si la estrategia del partido está siendo la adecuada. Quienes la defienden sostienen que todo es cuestión de resistencia. Pero en todo lo que ha rodeado al triste suceso de Cerredo, el PSOE asturiano ha ido perdiendo todas las apuestas.
[–>[–>[–>Siendo así, arriesgarse a un «todo o nada» es, cuando menos, intrépido. Otros dirían que temerario. Otros incluso que irresponsable.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí