La población se está recuperando, los avistamientos son numerosos
La ballena de aleta es la segunda especie más grande del planeta, detrás de la ballena azul. Verlos moverse en el agua es casi hipnótico. Haciendo caso omiso a las cámaras que graban cada uno de sus movimientos, estos impresionantes animales de más de 20 metros de largo caminan tranquilamente por la costa gallega, como lo hacían antaño, antes de que la caza de ballenas redujera significativamente la población de esta zona.
Entre 1920 y 1985 se estima que se cazaron hasta 7.000 ejemplares. Fue en ese momento, en 1985, cuando entró en vigor una moratoria europea que puso fin a esta masacre, aunque ya era demasiado tarde. El daño causado a esta especie parecía irreparable. «Su presencia en aguas gallegas se ha vuelto anecdótica», explican los expertos.
Las ballenas están de vuelta en Galicia
Pero los estudios en curso confirman que hay esperanza. En el marco del proyecto EMPHATIC se están llevando a cabo varios proyectos de investigación, en cuyo marco se han producido vídeos que hoy demuestran su regreso. Las ballenas están de vuelta en Galicia.
Siguen enfrentándose a numerosas amenazas, como el tráfico marítimo o la contaminación, pero La verdad es que ésta es una población que está mejorando. Camilo Saavedra, investigador del grupo de Megafauna Marina del IEO-CSIC, y José Irisarri, camarógrafo submarino de la asociación Ecoloxía Azul, ponen un buen ejemplo. Ambos colaboraron estrechamente para obtener este material que hoy les agradecemos porque, sí, estas imágenes fueron captadas en Galicia, aquí mismo, demostrando, una vez más, la inmensa riqueza de estas aguas.
Las ballenas de aleta son una especie migratoria. Es entre julio y octubre cuando visitan estas latitudes para alimentarse. Lo elaboran casi exclusivamente a partir de krill, un pequeño crustáceo que, a su vez, se alimenta de fitoplancton, como el que se concentra en medio de esta inmensa biodiversidad marina.
La inmensa riqueza de las aguas gallegas
Las ballenas no son las únicas que se benefician de este paraíso. Además de las enormes ballenas, también hay muchas otras especies de cetáceos. Científicos del Instituto Español de Oceanografía ya están aplicando nuevas técnicas para su estudio, como el uso de drones para la recogida de muestras o el análisis del microbioma respiratorio. Una tecnología con la que, sin interferir en su comportamiento o costumbres, Incluso logran identificarlos genéticamente.
Es decir, son capaces de reconocer cada ejemplar y saber quién es quién, conociendo cada detalle posible para seguir trabajando en su protección.
El investigador Camilo Saavedra, del Grupo de Megafauna Marina del IEO-CSIC, confirma estas buenas impresiones: “A medida que aumenta la población, se amplía su presencia, ocupa más zonas y, en este caso, una de esas zonas es la costa gallega.
La recuperación de estos cetáceos es sin duda, como ellos mismos afirman; una señal de esperanza. Pero siempre estando atentos a los desafíos que nos esperan para seguir protegiéndolos. “El océano nos devuelve lo que le damos; cuidarlo es la única manera de seguir disfrutando de su esplendor”, afirman estos investigadores. Y eso, en mayor o menor medida, es asunto de todos.
Las imágenes de estos vídeos fueron obtenidas tras solicitar y obtener la autorización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Recuerde que sólo con esta autorización se autoriza la obtención de imágenes de cetáceos.
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