La postura sobre el Sáhara pone de acuerdo a Sánchez y Trump
Mohamed Yeslem Beissat (El Aaiún, 58 años), ministro de Asuntos Exteriores de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), accede a hablar con EL ESPAÑOL en Argel, después de que el Frente Polisario y Marruecos establecieran contactos y retomaran el diálogo sobre el futuro del Sáhara Occidental el pasado mes de febrero bajo la tutela de la ONU y Estados Unidos.
Hasta el momento se han reunido en tres rondas de conversación, dos en Estados Unidos y una en España.
Beissat, diplomático y hombre de confianza del secretario general del Frente Polisario, Brahim Galidetalla en esta entrevista las claves de estas rondas de conversación, a partir de la Resolución 2797, adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de octubre de 2025.
Usted formó parte de la delegación del Frente Polisario que participó en las últimas rondas de conversaciones con Marruecos. ¿Han comenzado realmente las negociaciones o se trata de un contacto diplomático? ¿Cuándo será la próxima reunión?
En la Resolución 2797 encontramos conversaciones y negociaciones. El Frente Polisario recibió invitaciones de Naciones Unidas y Estados Unidos para participar en «conversaciones preliminares no formales», como las llaman. Hasta ahora han sido tres rondas y todavía no tenemos fecha para la próxima, aún no hemos recibido la invitación.
El Frente Polisario, representante del pueblo saharaui ante la ONU, siempre apostó por el diálogo, las conversaciones y expresó su voluntad de explorar vías pacíficas para resolver el conflicto. De hecho, la política del Polisario siempre ha sido en este sentido. En el pasado, nuestros representantes han hablado con varios gobiernos marroquíes.
Buscamos implementar la Resolución 2797, que no excluye la «autodeterminación» del pueblo saharaui.
¿Por qué hay tanto secretismo en torno a estas reuniones?
No, no son secretos. Son discretos, digamos. Estados Unidos y Naciones Unidas que copresiden estas rondas de conversaciones piensan que da más garantías al éxito del proceso.
¿Estados Unidos lidera estas negociaciones o las Naciones Unidas?
Es una acción conjunta. Entre el enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, y la Administración Trump. El objetivo es la implementación de la Resolución 2797, que se basa en la propuesta marroquí de autonomía, sin excluir la «autodeterminación» del pueblo saharaui.
El conflicto del Sáhara está registrado en el capítulo 6 de la carta de las Naciones Unidas «solución pacífica de controversias», donde se buscan consensos y resoluciones pacíficas basadas en la aceptación mutua. Y no se trata del capítulo 7: «Actuación en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión», donde se trata de un mecanismo de ejecución.
Proponemos incluir la autonomía en el referéndum, pero Marruecos quiere excluir del referéndum la opción de la independencia.
¿Cuáles son los ejes principales de estas discretas conversaciones?
Fue un debate tenso e importante sobre las formas políticas de resolver la disputa. La interpretación de la Resolución 2797, lo que dice, lo que no dice, los caminos que abre, etc.
¿Se habló del plan de autonomía marroquí?
Sí, en estas rondas de conversaciones se presentó el plan de autonomía marroquí. Pero también se presentó el plan saharaui, la propuesta saharaui para la resolución del conflicto. La nueva versión del plan marroquí de 38 páginas dio un paso atrás respecto a la de 2007, que incluía la opción de la autodeterminación y el referéndum.
¿Significa esto que no se habla sólo de la propuesta marroquí?
La propuesta marroquí representa una de las posibilidades, una de las vías posibles para alcanzar un acuerdo sobre el futuro del Sáhara, tanto como la independencia -vía referéndum- o la simple integración. Es una propuesta entre otras. Ahora se negocia el plan marroquí del mismo modo que se negocia el plan saharaui.
¿La propuesta saharaui se aferra aún a la organización de un referéndum?
Sí. La Resolución 2797 habla de la autonomía de manera condicionada. Se dice «podría», en inglés «could be«, es una probabilidad. Esto significa que hay otras vías y escenarios posibles.
Por otro lado, nosotros tampoco estamos contra la autonomía, sino que la adjuntamos en el referéndum. El problema es que Marruecos quiere excluir una de las opciones del referéndum que es la independencia.
Sobre lo que se avanzó hasta ahora ¿la parte saharaui está satisfecha y optimista?
Somos optimistas por naturaleza porque tenemos la firme convicción de que el asunto saharaui se resolverá y que el pueblo saharaui ejercerá su derecho legítimo a la libertad y que un día llegaremos a una solución basada sobre la legalidad para elegir libremente nuestro destino.
EEUU es un gran país, que tiene medios para empujar a Marruecos hacia una solución justa y democrática.
Entonces, ¿hay posibilidad de una solución justa?
Sí, siempre la hay.
¿Hasta qué punto la geopolítica actual, durante estos últimos años, ha influido en la evolución del contencioso del Sáhara?
No pienso que se trate de geopolítica, sino de falta de política por parte de Marruecos. Los marroquíes piensan que el apoyo de países terceros puede influir en la posición de los saharauis, y es un pensamiento erróneo, por supuesto.
Aunque la tesis marroquí la apoye Estados Unidos o cualquier otro país, no serán ellos quienes voten el referéndum. Lo que es importante es la opinión de los saharauis. Hay una gran diferencia.
¿Han recibido presiones por parte de Marruecos o de Estados Unidos para ceder o hacer concesiones?
No. La verdad es que el interés de Estados Unidos en resolver el contencioso del Sáhara Occidental es muy oportuno y positivo. Así, lo evaluamos. Estados Unidos es un gran país, que tiene medios enormes para presionar a Marruecos para progresar hacia una solución justa y democrática.
Tras estas rondas de conversación y negociación, ¿habrá unas conclusiones públicas?
Eso esperamos. Cualquier negociación, se sabe de dónde empieza, pero nadie puede adivinar cómo y dónde termina. Naturalmente, las negociaciones y el diálogo suelen terminar alcanzando unas conclusiones. Esto depende de los componentes de este diálogo. Depende de las partes.
Por el momento, no hay límites [en el tiempo] a nuestro diálogo. De aquí al 31 de octubre se cumple el plazo de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), que continúa renovándose.
¿Cree que renovará el mandato de la MINURSO?
Eso esperamos.
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, que visitó Argel y Rabat a finales de abril y principios de mayo, declaró desde la capital marroquí que su país trabaja por una solución «pacífica» al conflicto del Sáhara Occidental, pero también «en un plazo razonable».
Sí, compartimos estas declaraciones porque los saharauis tienen prisa por regresar a sus hogares. Y tienen prisa por ejercer sus derechos, en libertad y democracia.
La España de Sánchez está en una lógica de seguir a Majzén, y eso la excluyó del debate.
Al margen de estas discretas rondas de conversaciones con Marruecos, ¿hay otras medidas o contactos en paralelo?
Siempre hay contactos, siempre. El Frente Polisario tiene representaciones diplomáticas en todos los continentes y mantiene contactos con otras representaciones diplomáticas.
¿Cómo es la relación con España?
La España de Sánchez está en una lógica de seguir a Majzén [el gobierno en la sombra que rodea a Mohamed VI]. Y esta posición la excluyó del debate sobre el futuro del Sáhara Occidental.
Mientras el país europeo no tenga una posición equilibrada, neutral y constructiva no tendrá ningún papel. El giro histórico de España no fue por deliberación del Congreso de los Diputados español, ni fue aprobado por el Gobierno, ni por la oposición. Es una postura personal de Sánchez-Albares. De hecho, es el único punto de encuentro que Sánchez tiene con Trump.
No obstante, una de las rondas de conversación fue en España.
Técnicamente, sí, pero las conversaciones se celebraron en la sede de Estados Unidos, un territorio estadounidense, entonces. Porque el Gobierno actual de España tiene una postura muy alineada con Marruecos, y nosotros no aceptamos que España bajo este Gobierno juegue un papel determinante en estas negociaciones.
El Gobierno actual ha perdido influencia y presencia en un asunto tan importante como el Sáhara Occidental.
La autodeterminación y la autonomía son dos tesis diferentes, incluso opuestas. ¿Cómo están negociando? ¿Es posible alcanzar un consenso?
La autodeterminación implica el derecho de elegir entre muchas opciones. La autodeterminación es saber el sentimiento genuino libremente expresado por un pueblo, según la ONU. Y es la esencia de la solución saharaui.
Marruecos no puede pretender dar autonomía a un territorio que no le pertenece y que nunca le perteneció.
¿Qué va a ocurrir?
Lo que es segurísimo, es que no pasará nada en el Sáhara sin el consentimiento mayoritario del pueblo saharaui, libremente expresado, sea mañana, pasado mañana o el próximo siglo.
¿Qué pasará con los campamentos de refugiados de Tinduf?
La cuestión de los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf [173.000 saharauis] Tiene que ver con el derecho internacional humanitario. Está muy bien escrito y establecido. Y los saharauis tienen derecho a elegir libremente dónde quieren ir y en qué condiciones.
¿Cuál es exactamente la opinión del público sobre los últimos acontecimientos?
La mejor manera de saber qué quieren los saharauis es preguntárselo, hacerles una propuesta popular organizada por Naciones Unidas.
¿A través de un referéndum?
Sí, mediante referéndum. Si alguien quiere saber qué quieren los saharauis, que se lo pregunte mediante un referéndum democrático y legal. Marruecos dice que la mayoría de los saharauis apoyan a Marruecos, entonces ¿por qué no organizar un referéndum y concluir el debate?
Nuestra posición es darle a la gente la oportunidad de expresar sus sentimientos libre y legalmente. El pueblo tiene derecho a elegir entre muchas opciones, sin excluir ninguna: independencia, autonomía o simple integración en Marruecos.
La cuestión de los recursos naturales está en las conversaciones actuales con Marruecos.
Hablando de autonomía, ¿ha pensado en la integración del pueblo saharaui en la sociedad marroquí, donde las costumbres, la forma de vida y la forma de gobernar son diferentes?
Desde mi punto de vista personal, la autonomía es un concepto democrático que no es compatible con regímenes totalitarios y medievales. La autonomía, incluso en regímenes indudablemente democráticos como el británico y el español, ha causado problemas, déficits y ha creado situaciones difíciles.
Bueno, os podéis imaginar qué tipo de problemas genera con un sistema medieval arcaico y totalitario como el marroquí.
El Sáhara no es marroquí, jurídica, histórica y naturalmente. Nunca lo ha sido. Marruecos no puede pretender dar autonomía a un territorio que no le pertenece, que nunca le perteneció.
Otro punto de desacuerdo con Marruecos es la cuestión de la pesca y los recursos naturales. ¿Los Estados europeos siguen pescando en aguas saharauis a pesar de la decisión del Tribunal de Justicia Europeo (TJCE) que declaró ilegal la actividad pesquera en tres sentencias de octubre de 2024?
La diferencia entre un Estado civilizado y uno bárbaro y depredador es la preeminencia de la ley. Nos encontramos en una situación muy difícil de entender el comportamiento de los gobiernos europeos que ignoran la ley al no respetar la sentencia de un tribunal. ¿Adónde van? Esto empezó en el Sahara, pero no terminará en el Sahara.
Una vez pisoteada la ley, se crea una dinámica devastadora y desastrosa para la existencia misma de países, pueblos, naciones e intereses. Cualquier interés fuera de la ley es un delito. Lo que determina los intereses es la ley. Son intereses legales o criminales.
Lo que están haciendo la Comisión de la Unión Europea y los Gobiernos de España y Francia es una deriva peligrosa y gravísima, contraria a la ley y a la moral, y que debe cesar de inmediato.
El TJS pronunció cuatro veces la ilegalidad de la pesca en aguas saharauis, pero la Comisión de la Unión Europea y los Gobiernos de España y Francia ignoraron el fallo del Tribunal, negaron detener y continuar pescando. En aguas saharauis todavía hay barcos europeos, sobre todo españoles.
El Polisario está llevando el asunto a los tribunales. Este tipo de delitos no caducan. Un día, los responsables responderán a estos crímenes e indemnizarán a quienes fueron víctimas de este robo.
¿Está el tema de la pesca en las negociaciones?
La cuestión de los recursos naturales está en las conversaciones actuales con Marruecos.
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