La preocupante brecha generacional
El envejecimiento de la población, la cada vez más baja tasa de natalidad y los cambios en el mercado laboral, que se han traducido en salarios cada vez más precarios, especialmente entre los jóvenes, están provocando una enorme brecha generacional y un cambio de peso. … de diferentes grupos de edad en la economía.
Esta semana la Fundación Mapfre y Fedea han publicado un informe sobre ‘Ingresos y gastos de los españoles por edad y género’ que explica esta profunda transformación en el peso de los distintos grupos de edad en la economía.
«Los mayores de 55 años no son sólo beneficiarios de prestaciones, sino un colectivo con enorme peso económico: son ahorradores, consumidores activos, sostienen las redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de la estabilidad financiera y patrimonial», concluye el informe.
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José Ramón Navarro Pareja
Según el estudio, las personas mayores acumulan el 68% de los ahorros. Puede que nos parezca un poco exagerado, pero es razonable que sea en los últimos años de la vida profesional, cuando en teoría los salarios son más altos, los niños empiezan a trabajar y la hipoteca está pagada, cuando se acumula una mayor cantidad de ahorro. Lo que ya no parece tan normal es que los ingresos, especialmente las prestaciones, en esta última etapa de la vida, sean mayores que los salarios de los jóvenes.
Llama también la atención que este grupo de edad es el que tiene mayor capacidad de gasto y consumo. El consumo de las personas mayores representa casi el 40% del total, superando al del grupo principal, que incluye a los ciudadanos de entre 30 y 54 años, cuyo consumo representa el 37% del total. Y es cierto que si bien la mayoría no paga cotizaciones sociales, porque ya están jubilados, su aportación a través de impuestos es importante, pagan casi el 43% del total. Además, contribuyen a financiar el consumo de otros miembros del hogar a través de sus transferencias.
Atrás quedó aquella época en la que los abuelos necesitaban la ayuda de sus hijos para poder tener una vida digna, o esa otra, más reciente, en la que cuando el hijo empezaba a trabajar ayudaba a mantener a la familia, o al menos no necesitaba la ayuda de sus padres para independizarse y formar su propia familia.
Ahora los jóvenes necesitan de sus padres y abuelos para llevar esa vida digna que en otros tiempos no era tan difícil. Y ahora los no tan jóvenes tienen salarios tan ajustados que pese a ser los principales valedores del Estado de bienestar, con el pago de impuestos y cotizaciones cada vez más elevados, son los más castigados.
Esta nueva pirámide de población y esta situación deberían llevar a los políticos a organiza tus prioridades. Aunque, sinceramente, me resulta complicado teniendo en cuenta el creciente peso del grupo senior. Pero vale la pena preguntarse si ciertas políticas todavía tienen sentido. ¿De verdad las pensiones tienen que ser superiores a los salarios? ¿Es realmente necesario dar transporte gratuito a las personas mayores, cuando tienen más poder adquisitivo que el resto de la población? ¿Deberíamos realmente subsidiar las vacaciones de las personas mayores cuando ellos pueden permitírselas perfectamente, probablemente mejor que sus hijos y nietos?
Aunque tiro piedras contra mi propio tejado, creo sinceramente que debería haber una transferencia de las políticas públicas a aquellos colectivos que más lo necesitan, y en este momento, no somos los mayores.
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