La pyme que ha llevado los robots a los laboratorios del Vall d’Hebron, el Clínic o Can Ruti
La vida de Joan Viladomat cambió el día que le propuso a su padre ser quien resolviera un problema que le habían planteado. El hombre, Josep, ingeniero con experiencia en la industria de los laboratorios farmacéuticos, le comentó que un conocido le había preguntado si conocía a alguien que construyese máquinas que destaparan tubos de laboratorio. Y él, ingeniero industrial recién graduado y con un trabajo que ‘ni fu ni fa’, le respondió que se veía capaz de hacerlo. Tenía unos 20 años, aún vivía en el hogar familiar, así que se pudo permitir estar un año desarrollando la máquina. El cliente era una filial de la multinacional alemana Bayer y el aparato funcionó, así que ya no hubo vuelta atrás.
[–>[–>[–>Josep y Joan le propusieron a Maite, hija y hermana, respectivamente, que se embarcara en el proyecto de hacer de aquello una empresa. El primero ponía el conocimiento de haber sido director general de una empresa farmacéutica; Joan, el cómo fabricar la máquina; y Maite, también ingeniera pero decantada hacia la consultoría (Accenture) y la logística (Dior), la organización propia de una empresa ya madura. No lo era, pero se ha comportado como tal hasta serlo y ahora, 20 años después, NGNY [pronunciado ‘enginy’, por ‘ingenio’ en catalán] Se siente al borde de un salto clave.
[–> [–>[–>“Hasta 2016 habíamos ido creciendo a un ritmo normal”, repasa Joan Viladomat, consejero delegado de la empresa. Desde aquel 2005 en que había empezado todo, se dedicaron, básicamente, a diseñar y fabricar o, en su defecto, distribuir máquinas de terceros, que permitiesen a los laboratorios de análisis clínicos (los que procesan los análisis de sangre, por ejemplo) automatizar parte de sus operaciones.
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El área de fabricación de NGNY Devices, en Esplugues de Llobregat / Jordi Otix / EPC
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“Entre 2017 y 2018 se da un primer salto, que es cuando empezamos a exportar”, recuerda el mismo, que apunta, de paso, que ahora un 75% de su negocio ya está fuera de España.
[–>[–>[–>Aquí, su sector funciona de modo que los hospitales abren concursos públicos para delegar el equipamiento de sus laboratorios en un solo distribuidor. Así que suelen ser los grandes (Roche, Siemens, Abbott…) los que se encargan de ello. Pero estos no tienen de todo, así que llegan a acuerdos con empresas como NGNY para que sean ellas las que suministren máquinas muy especializadas. Aparatos que, en paralelo, también colocan (en este caso NGNY directamente) en laboratorios privados del estilo de Synlab o Echevarne.
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Hitos en la historia de la empresa
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En este contexto, el segundo salto determinante para su crecimiento ha sido cerrar un acuerdo de exclusividad con uno de estos grandes distribuidores sobre una de sus máquinas, lo que significa una catapulta para llegar tan lejos como llegue este distribuidor, que puede ser mucho. De hecho, el siguiente salto esperan que sea la llegada de este aparato a los Estados Unidos, donde se concentra el 60% del mercado de diagnóstico.
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[–>Trasladado a cifras esto serían 6 millones de euros de facturación el año pasado, un 10% más este 2026 (6,6 millones de euros) y hasta un 25% más en 2027, si se consuma este salto: más de 8 millones de euros de ingresos anuales.
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Interior de una de las máquinas distribuidas por NGNY Devices / Jordi Otix / EPC
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«Primero solo quitábamos el tapón de los tubos, ahora centrifugamos, destapamos, retapamos, hacemos alícuotas [copias exactas de una muestra]…”, enumera Viladomat. “Los análisis se han vuelto muy populares y los laboratorios ahora tienen muchos tubos y necesitan mucha automatización.pero sin que se convierta en una línea de producción de Coca-Cola: con cada tubo hay que hacer algo diferente», reflexiona.
[–>[–>[–>Todo para enfatizar otro de los puntos fuertes de NGNY: haber desarrollado un ‘software’ propio que es el que dota de inteligencia a las máquinas para saber qué tienen que hacer o donde tienen que ir.
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Robots móviles autónomos
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Es en parte por eso que esta compañía de menos de 50 trabajadores y 2.000 metros cuadrados de fábrica, almacén y oficinas repartidos en varias plantas de un edificio en Esplugues de Llobregat (Barcelona) han llegado a grandes hospitales catalanes.
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Joan Viladomat, director general de NGNY Devices, junto al robot autónomo que transporta muestras en los laboratorios de hospitales como Can Ruti, Bellvitge, Vall d’Hebron o el Clínic. / Jordi Otix / EPC
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Empezaron insuflando su sistema a un robot autónomo alemán que traslada muestras de un lado a otro en el Hospital Germans Trias (Can Ruti). Funcionó tan bien que ahora el mismo sistema está en el Hospital de Bellvitge, el Vall d’Hebron o el Hospital Clínic.
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De hecho, su plan de crecimiento pasa por llevar este robots a cuantos más laboratorios de España puedan (ahora, sobre ruedas; en un futuro, quien sabe si humanoides), mientras distribuyen también las máquinas ancladas tanto suyas como de terceros.
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