La salida de CVC obliga a Criteria y al Gobierno a estar alerta para mantener el control de Naturgy en manos españolas
Si, como parece, no hay un inversor claro detrás de la colocación acelerada del 13,8% de la empresa que está haciendo Goldman Sachs. El capital flotante (flotación libre) en bolsa puede superar el 45% y dejar la puerta abierta a la entrada de otros inversores internacionales.
El Gobierno siempre ha defendido el carácter estratégico de la gasista española y llegó a fijar condiciones leoninas para la entrada de IFM en 2021. Junto a Criteria, el Ejecutivo ha buscado mantener la control español en la toma de decisiones de la empresa.
El gigante australiano Fondo de Infraestructura Global (IFM) se mantiene alineado con la dirección de la compañía, a pesar de mostrar su interés en reforzar su posición en la capital. El límite para aumentar su participación y las restricciones que se impusieron han plazo de caducidad de cinco añosy expiran este otoño.
Fuentes del sector han mostrado cierto temor a que a partir de esa fecha IFM se plantee una mayor presencia en la gestión y en la capital de Naturgy. La compañía española está llamada a ser la gran gasista del sur de Europa en el nuevo escenario energético de la UE, ahora sin Rusia como proveedor principal.
La propia empresa española tenía a Moscú como uno de sus grandes suministradores de gas licuado (con Yamal LNG), pero ha llevado a cabo una diversificación de sus fuentes de abastecimiento, sobre todo con EEUU, para sustituir esa parte del aprovisionamiento.
Aun así, el gran proveedor de gas de Naturgy sigue siendo Argelia, a través de la sociedad Medgaz que comparte con la pública argelina Sonatrach (controla un 51%). El otro 49% está repartido a medias entre BlackRock y Naturgy.
Los analistas del mercado justifican la salida de CVC en los buenos precios objetivos que se estaban dando sobre el valor en bolsa. El fondo ya había mostrado su intención de dejar el capital en cuanto tuviera una buena operación hace más de un año, tras ocho ejercicios como socio.
De hecho, la salida hace apenas tres meses de GIP (controlado por Blackrock) -el otro fondo que gestionaba un 11,4% del capital- había desatado las especulaciones sobre la necesidad de que Naturgy buscara un socio estratégico, junto a Criteria, para tener garantizado el control de su gestión.
Aunque desde la corporación de la Fundación Caixa se muestran tranquilos con la operación, a pesar del alto nivel de free float que puede generarse, fuentes del mercado aseguran que todas las alertas están puestas ante la posibilidad de que algún grupo global quiera entrar en la gasista.
Otro 5% de Naturgy lo mantiene la Corporación Financiera Alba. Y un 4,1% está en manos del socio argelino que le provee de gas, Sonatrach. Como presidente de Naturgy y vicepresidente de Criteria, Francisco Reynés mantiene los mandos de la empresa bajo control.
Sector globalizado
Se mantiene guardado en un cajón, sin que nunca se haya descartado del todo la posibilidad de que el Taqa emiratí (Abu Dabi) retomar su intención de incorporarse a Naturgy. En su momento ya pretendía lanzar una opa sobre el 100% del capital, que fue frenada por el veto del Gobierno.
Incluso se propuso que la SEPI entrara con una parte minoritaria de las acciones, para garantizar, junto a Criteria, un núcleo duro que frenara las intenciones de los emiratíes, a quienes se limitaba la toma máxima de capital al 10%.
Fuentes empresariales contrastadas sobre la operación advierten de que la situación de la SEPI no es la misma ahora que hace un año. De la misma manera que el debilidad política del gobiernoen la recta final de su mandato, ha empeorado mucho.
Ante esto, los analistas descuentan que la situación energética global haya cambiado radicalmente en un año y los intereses en una compañía como Naturgy puedan dispararse con la salida de CVC y del 45% de las acciones en Bolsa.
En cualquier caso, la operación con Taqa tiene más inconvenientes que ventajas para la gasista española. La compañía emiratí acaba de chocar con el Gobierno argelino, socio estratégico de Naturgy, por control de dos plantas desaladoras que han pasado a manos de Taqa tras la compra de la empresa española GS Inima.
Argelia y la Emiratos Árabes Unidos Están enfrentados por la buena relación que une a los emiratíes con Marruecos, uno de los grandes enemigos históricos de los argelinos. De hecho, es fácil que Taqa tenga que vender su participación en las dos desaladoras de origen español que están en liza.
Por supuesto, las opciones que se abren ahora para Naturgy también podrían ser un acicate para que Abu Dabi abra otro frente contra Argelia con una nueva apuesta por Naturgy.
Más allá de las especulaciones globales, a nadie se le escapa que España puede ser un gran hub energético para Europa. Y en ese camino, el papel de Naturgy como proveedor de gas verde a largo plazo ofrece buenas oportunidades de inversión.
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