la sanción mayor, 600.000 euros
Una cifra que el Gobierno lleva años intentando corregir, por lo que decidió implementar en abril del año pasado una nueva norma que incluye la imposición de multas.
Al cumplirse este 15 de abril un año desde la publicación de esta legislación en el BOE, ésta pasa a ser de obligado cumplimiento.
A partir de ahora, las escuelas públicas -y también las escuelas charter y privadas que imparten educación obligatoria- No pueden servir pizzas ni ningún tipo de comida ultraprocesada. más de una vez al mes.
La única bebida que se ofrece es agua y, en cuanto al postre, debe ser principalmente fruta fresca. No más natillas, yogures azucarados y bebidas azucaradas en los comedores escolares.
La entrada en vigor de Real Decreto 315/2025 Marca un antes y un después en la alimentación en los centros educativos.
La norma desarrolla la Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición y hace criterios obligatorios que hasta ahora eran recomendaciones: menús más saludables, sostenibles y homogéneos en todo el país, con Posibilidad de sanción en caso de incumplimiento.
El objetivo es claro: garantizar cinco comidas saludables a la semana en el ámbito escolar y reducir las desigualdades alimentarias entre los alumnos. El comedor deja de ser un servicio complementario y pasa a ser un herramienta de salud pública.
Desde el equipo del ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, precisan que el RD sobre comedores escolares está vigente desde su publicación en el BOE, y afecta a todos los centros, tanto de educación primaria como secundaria, independientemente de si son públicos, privados o concertados.
Pero este primer año se dio tiempo para implementar los nuevos menús, ya que no es algo que se pueda hacer fácilmente y requiere tiempo de adaptación (sobre todo cuando hay contratos de por medio).
Menos carne y frituras
El decreto establece por primera vez frecuencias de consumo específicas. Las frutas frescas se deben servir de cuatro a cinco días a la semana.convirtiéndose en el postre habitual. El pescado, uno de los mayores déficits detectados, se ofrecerá ahora entre una y tres veces por semana.
El las legumbres también ganan protagonismocon una o dos raciones por semana, mientras que la carne roja se limita a una única ración semanal (y hasta un máximo de tres). Platos precocinados, como pizzas, empanadas o rebozados industriales– están restringidos a una vez al mes.
Las frituras tampoco desaparecen, pero se reducen al mínimo: como máximo, una ración a la semana, y siempre elaboradas preferentemente con aceite de oliva o girasol alto oleico. Frente a ellas, se priorizan técnicas como el horno, el vapor, la plancha o los guisos tradicionales.
Además, el decreto introduce cambios en los acompañamientos: las ensaladas deberán estar presentes entre tres y cuatro veces por semana. Y se impulsa el consumo de cereales integrales, que deberán aparecer varias veces al mes, así como el pan integral al menos dos días por semana.
Agua y adiós a la repostería
Uno de los cambios más visibles será la desaparición de las bebidas azucaradas y los refrescos. El agua será la única bebida permitida en los comedores escolares, con jarras en las mesas o fuentes accesibles durante todo el día.
La norma también se aplica a las máquinas expendedoras y cafeterías que se encuentran en los centros educativos.
Se prohíbe vender productos con alto contenido en azúcares, grasas saturadas o sal, así como bebidas energéticas o con cafeína. Tampoco podrán incluir publicidad dirigida a los menores ni estar ubicadas en zonas accesibles para infantil y primaria.
El decreto incorpora criterios de sostenibilidad en la compra de alimentos. Al menos el 45% de las frutas y hortalizas deberán ser de temporada y se fija que un mínimo del 5% del gasto en alimentos se destine a productos ecológicos.
También se apuesta por reducir el desperdicio alimentario y los residuos: se nlimitan los envases monodosis y se promueve el reciclaje del aceite usado. En paralelo, se fomenta el uso de sal yodada —en cantidades reducidas— y el aceite de oliva virgen o virgen extra para aliñar.
Los centros estarán obligados a ofrecer menús alternativos para alumnado con alergias, intolerancias o enfermedades, así como opciones adaptadas por motivos religiosos o éticos. Además, deberán facilitar la planificación mensual a las familias, detallando platos, técnicas culinarias y alérgenos.
Multas por incumplimiento
El texto prevé sanciones para los centros que incumplan estas obligaciones, considerando infracción el incumplimiento de las normas destinadas a proteger la salud de los menores en el ámbito escolar, tal y como recoge la legislación vigente.
Para estas sanciones, el real decreto se dicta al amparo de lo dispuesto en el artículo 149.1.16 de la Constitución Españolaque atribuye al Estado competencia exclusiva en materia de bases y coordinación general de la salud.
Según la norma, las infracciones leves serán multadas con hasta 5.000 euros: Las infracciones graves, con un rango que va desde los 5.001 hasta los 20.000 euros. Y los muy graves, con multas de entre 20.001 y 600.000 euros.
El nuevo marco está alineado con las recomendaciones de organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta de que la obesidad infantil es uno de los mayores problemas de salud pública del siglo XXI.
En España, además, los datos reflejan hábitos mejorables: una parte importante de niños y jóvenes consumen fruta con una frecuencia mucho menor de la recomendada.
Con este decreto, el Gobierno busca intervenir precisamente en ese punto: el entorno escolar. Convierte el comedor en un espacio donde Comer sano deja de ser una opción y se convierte en la norma.
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