La solidaridad se abre paso entre los escombros en Venezuela
Doce días después de que un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudiera la costa caribeña de Venezuela, La cooperación internacional se ha convertido en el principal soporte del sistema de salud del paísmientras testimonios recogidos en hospitales de Caracas describen el paulatino retorno al desabastecimiento estructural que se arrastra desde hace años tras el consumo de las miles de donaciones privadas recibidas en los primeros días.
Los gobiernos de una veintena de países han desplegado equipos de rescate y hospitales de campaña en las zonas más afectadas, principalmente en el estado de La Guaira. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, recorrió la zona para inspeccionar los hospitales de campaña de la Cruz Roja Internacional y de países como Estados Unidos, Francia, Alemania, Perú y Jordania. Además, LA RAZÓN pudo ver hospitales de campaña instalados por médicos y organizaciones religiosas brasileñas americanos en ese territorio.
Uno de los despliegues más recientes llegó desde República Dominicana, con un hospital de campaña tipo 1 instalado en el estadio César Nieves, de Catia La Mar. El centro, con capacidad para más de 2.000 personas y un promedio de 150 pacientes diarios, cuenta con 40 profesionales que ofrecen desde ginecología y obstetricia hasta salud mental y cirugía menor.
el hospital español
España añadió su propio dispositivo en el Parque del Este de Caracas, donde decenas de familias afectadas acampan de forma espontánea. El hospital, gestionado por medio centenar de voluntarios del grupo START de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), funciona con energía y agua propias y puede atender hasta 200 pacientes diarios durante el mes que estará activo.
La ayuda exterior también llegó antes por iniciativa propia. El médico venezolano Humberto Farías viajó desde Maracaibo, a 720 kilómetros de distancia, junto a un colega y bomberos voluntarios, apenas 48 horas después del terremoto. En una farmacia destruida en Catia La Mar organizó un sistema. «No todos los que colaboraban eran médicos, muchos voluntarios sólo necesitaban una indicación clara para poder localizar rápidamente el material o medicamento que necesitaba cada paciente», explica.
Días después, ese mismo modelo se replicó en un establecimiento de comida rápida reconvertido en albergue para 150 familias, unas 400 personas. Allí, un paciente atendido por un ataque de asma, identificado como Mayerlin, resumió el ambiente con una frase que ilustra la magnitud del desastre: «Esto es como un territorio de guerra (…) esto es una tragedia tal que incluso respirar es un milagro.»
Si bien la ayuda cubre buena parte de la atención de emergencia, crecen las quejas por la falta de insumos en los hospitales públicos de Caracas. En el Hospital Miguel Pérez Carreño la ola de donaciones recibidas en los primeros días permitió Atención sin mayores contratiempos tanto a los damnificados del terremoto como a los pacientes habituales.pero esa situación ha comenzado a revertirse a medida que las donaciones han disminuido y se vuelve a imponer la «normalidad».
Eucaris Castilla, cuya hija de 18 años lleva nueve meses hospitalizada tras ser operada de un aneurisma, se queja de que debe comprar ella misma los medicamentos que, según la dirección del centro, están disponibles: «Aquí la directora dice que hay todos los suministros, pero pregunto por ellos y me dicen que no hay», se lamenta.
La dirección del hospital emitió un comunicado negando que a familiares se les esté pidiendo material médico-quirúrgico, y atribuyó las denuncias a «falsas campañas» en las redes sociales, aunque trabajadores del centro describen en privado un aumento de los trámites internos para acceder a los mismos materiales.
Andreína espera afuera de Pérez Carreño noticias de su hermano, encontrado entre los escombros de La Guaira con graves heridas en la cabeza. Como otros familiares, ha tenido que asumir gastos que van más allá de la urgencia: «Me han pedido varias cosas porque lo que se necesita no es atención primaria, sino tratamientos. Y no siempre tienen eso. También he tenido que pagar exámenes».
La doctora Kenia Vivas, cirujana de esa institución, afirma que los insumos se están utilizando en los pacientes. «Hay carencias y cosas que no se pueden solucionar con donaciones pero todos estamos comprometidos con nuestros pacientes», explica.
La situación se repite en el Hospital Dr. José María Vargas, donde fue trasladada Evelyn Guerra, rescatista de la Misión Hipólita Negra que quedó atrapada bajo los escombros en La Guaira durante el terremoto. Su madre informó que el centro apenas ofrecía atención básica antes de darle el alta. Posteriormente trasladada al Hospital Clínico Universitario, la familia se negó a recibir nuevamente un alta «prematura» debido al costo de una ambulancia. «Aquí he tenido que llevarle pañales, sábanas, comida y otros útiles. Dijimos que no la íbamos a llevar», explica su madre.
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