La subasta Gooding Pebble Beach 2026 revela los Porsche más codiciados que prometen récords
Gooding Christie’s revela las piezas más codiciadas de la subasta de agosto de Pebble Beach. El lote de estrellas, un Porsche 907 Langheck de 1968representa el primer triunfo de la marca en una prueba de 24 horas y sale con una estimación cercana a los 5,5 millones de dólares. Pero el evento no termina con el protagonista: la casa ha anunciado una gama que abarca desde prototipos años sesenta con pedigrí deportivo, hasta las joyas del aire refrigerado y un El cantante se reinventó. La subasta, que se celebrará los días 14 y 15 de agosto en el Parc du Concours durante la Monterey Car Week, pretende repetir los récords que la propia Gooding ha establecido en temporadas anteriores.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: El chasis 907-005, un Porsche 907 Langheck de 1968 que consiguió la primera victoria general de la marca en una carrera de 24 horas, lidera la subasta con una estimación de entre 4,5 y 5,5 millones de dólares.
- No te lo puedes perder: Esa victoria en las 24 Horas de Daytona coronó un histórico 1-2-3 para la compañía de Stuttgart y sentó las bases de la dinastía de resistencia más exitosa en los deportes de motor.
- Cifras y cita: Junto al 907 apuntarán a un 910 con una estimación de entre 1,8 y 2,2 millones, un 550A Spyder de la misma gama, un Singer de hasta 1,8 millones y un 964 Turbo Flachbau que podría superar los 1,3 millones.
El 907 Langheck: el primer Porsche que gana una carrera de 24 horas
El destino que guía la carrera no es un simple ejercicio de nostalgia. A él chasis 907-005 fue concebido para la temporada del Campeonato Mundial de 1968 y se convirtió en el primer Porsche en ganar un test de 24 horas en la general. El 3 de febrero de ese año, el trío formado por Vic Elford, Jochen Neerpasch y Jo Siffert cruzó la línea de meta en Daytona, abriendo la puerta a un característico 1-2-3 que aún hoy resuena como uno de los momentos fundacionales de la resistencia moderna.
Construido en la época efervescente de Ferdinand Piëch al frente de la competición, el 907 utilizaba una carrocería ‘langheck’ -cola larga, en su acepción alemana- que le confería una aerodinámica ultralaminar. Bajo la carrocería, un motor bóxer de ocho cilindros y cuatro árboles de levas, capaz de superar los 270 CV, empujaba un paquete que apenas rozaba los 700 kg. Esa combinación de ligereza y potencia Con ello selló no sólo la victoria en Daytona, sino también el segundo puesto en los 1.000 km de Monza del mismo año.
La victoria en Daytona no fue un triunfo simple: fue el nacimiento de la dinastía de resistencia más prolífica en la historia del automovilismo.
Los prototipos de carreras que marcan una época
El 907 no viaja solo. Gooding Christie’s ha confirmado tres ejemplos más del mismo linaje, todos con un historial de competencia verificado. A él Porsche 910 de 1967El cuadro de los veinte ejemplares producidos, representa el vínculo entre los dos primeros prototipos, el 904 y el 906, y los parapentes de carreras que vendrían después. Entregado como novedad al equipo privado británico William Bradley Racing, compitió en circuitos como Montlhéry, Spa, Nürburgring y Monza, de la mano de pilotos oficiales como Vic Elford y Gijs van Lennep. Su estimación oscila entre 1,8 y 2,2 millones de dólares.
Otros dos contendientes avanzan en la misma dirección. A él Porsche 904 Carrera GTS de 1964Con carrocería de Heinkel, es uno de los tres ejemplares originalmente pintados en naranja que salieron de fábrica, aunque ahora luce un plateado más discreto. Vendido nuevo en Brumos Porsche en Jacksonville, Florida, compitió en eventos como Sebring, Daytona o Nassau. Por su parte, el 1958 Porsche 550A Spyder —uno de los 40 ejemplares producidos— fue la montura con la que el compositor y piloto austriaco Ernst Vogel se proclamó campeón nacional de 1,5 litros en 1958, estableciendo además varios récords de velocidad máxima. Su mecánica de cuatro ejes fue reconstruida por el especialista Bill Doyle, lo que añade mayor credibilidad documental.
Las joyas de la serie 356
En la órbita de los clásicos de carrocería abierta, dos 356 llaman la atención por su rareza. A él 1959 Porsche 356A 1600 Súper GT Speedster Es la última evolución del Speedster con cañón. En 1959 sólo se produjeron siete unidades, y el ejemplar que circula por Pebble Beach procede de la legendaria colección de Otis Chandler. Conserva sus colores originales (plata sobre vinilo negro) y se estima en entre 800.000 y 1 millón de dólares.
El segundo es un 356 B Super 90 Roadster “Twin Grille” de 1962con carrocería D’Ieteren Frères y llantas Rudge de época. Sólo se produjeron 248 Roadsters de esta generación y de ellos sólo 51 tenían el motor Super 90. El subastado en Gooding Christie’s conserva el negro sobre rojo original y apunta a 650.000 dólares.
La autenticidad de un número de chasis y un historial deportivo intacto subrayan el valor de este clásico de las carreras.
Cuando lo moderno se vuelve clásico
Gooding no descuida a los coleccionistas que buscan sensaciones más contemporáneas sin renunciar al aura de exclusividad. A él 1989 Porsche 911 Classic Turbo reinventado por Singer que se subastará es una de las interpretaciones más completas del taller californiano. Con un acabado en cuero Verde OTAN sobre Rubio con inserciones de pata de gallo, apenas ha recorrido 1,700 millas y acumuló más de $150,000 en opciones, incluidos frenos cerámicos de carbono y un elevador de eje delantero. La estimación, entre 1,5 y 1,8 millones de dólares, refleja la madurez del mercado de restomods firmados bajo su propio nombre.
Aún más raro es el 964 Turbo 3.6 S Flachbau desde 1994. La división Porsche Exclusive produjo sólo 93 unidades de esta variante y sólo 39 de ellas corresponden a la especificación X85 para el mercado estadounidense. Con menos de 19.000 millas en el odómetro, pintado en el icónico Guards Red y procedente de la Colección del Museo del Automóvil BHA, se presenta como una oportunidad para adquirir uno de los últimos turbos con carrocería ensanchada y óptica ovalada. La estimación de entre 1,1 y 1,3 millones de dólares parece razonable para una pieza que casi nunca sale a subasta.
En el extremo opuesto de la balanza tecnológica, pero con la misma filosofía de producir unidades con un kilometraje determinado, un 991 GT2 RS Weissach de 2018 que sólo viajó 132 millas. Equipado con el paquete de aligeramiento Weissach, su motor bóxer biturbo de 700 CV lo catapulta hasta 340 km/h. Aunque los jóvenes miembros de la familia 911 aún no han alcanzado el estatus de clásicos, ejemplos con tan poca utilidad empiezan a valorarse como inversiones a largo plazo; Gooding lo sitúa entre 800.000 y 1 millón de dólares.
Semana de Gooding Christie’s y Monterey: un récord
La subasta es parte de Monterey Car Week, el punto de encuentro anual que reúne las subastas de más alto perfil del calendario. Gooding Christie’s ocupa una posición privilegiada: en 2025 batió todos sus récords al conceder un Ferrari 250 GT SWB California Spider Competición por 25,3 millones de dólares, la cifra más alta jamás alcanzada por la casa de moda. Esa subasta superó los 22 millones que un 1935 Duesenberg SSJ había puntuado en 2018, un coche que sigue ostentando los títulos de coche americano más caro y de coche más valioso de antes de la guerra.
Con semejante trayectoria, la oferta de Porsche de este año pretende escribir un nuevo capítulo. Si bien ninguna de las piezas anunciadas alcanza actualmente la marca de las ocho cifras, la combinación de rareza, procedencia y estado de conservación hace predecible que muchas superarán las estimaciones más altas. El evento comparte protagonismo de ventas con RM Sotheby’s, Bonhams, Broad Arrow y Mecum, quienes también exhibirán sus mejores lotes entre el 13 y el 16 de agosto, en un entorno donde las ofertas por los clásicos competidores siguen aumentando.
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