La tecnología saca todo el brillo al tesoro de las playas españolas
Un regimiento de nuevas tecnologías aterriza en las playas españolas, convirtiendo estos enclaves turísticos en destinos inteligentes, más seguros y sostenibles. Las cámaras térmicas permiten mostrar en tiempo real la ocupación y el aforo en los arenales, manteniendo la privacidad de los bañistas. Los sensores están instalados … en contenedores para optimizar la recogida de residuos, o en el sustrato de arena para conocer su temperatura. Existen temporizadores para controlar el consumo de agua en duchas y pediluvios y detectar posibles fugas. Todo tipo de dispositivos IOT (Internet de las Cosas) monitorizan desde las zonas de aparcamiento hasta el estado del mar y el índice de rayos UV. Información que llega directamente a los usuarios a través de páginas web, aplicaciones móviles o en pantallas exteriores, que incluso advierten de la presencia de medusas o recomiendan el grado adecuado de protección solar.
Ya existen drones de vigilancia y rescate que lanzan chalecos salvavidas a bañistas en peligro y que se abren en cuanto tocan el agua del mar. Boyas inteligentes que miden la altura de las olas. Batimetrías que analizan el fondo marino en tiempo real y controlan las especies que nadan en él. Robots autónomos que limpian bancos de arena de microplásticos y colillas. En algunas playas se está probando lo más avanzado: gemelos digitales con inteligencia artificial. Las Smart Beaches transforman las playas de arena en nodos hiperconectados, garantizando el acceso a la red tanto para la gestión como para el disfrute de los usuarios.
Las playas del siglo XXI empiezan a bañarse con soluciones avanzadas desarrolladas por startups y empresas españolas en colaboración con universidades y centros tecnológicos, abriendo así un nuevo horizonte para el sector. «Si nuestras playas son las mejores del mundo y les brindamos entornos de tecnología y conectividad con el resto de la ciudad, hay oportunidades para empezar a exportar estas innovaciones y desarrollar el sector. Por ejemplo, nuestra industria de telecomunicaciones y dispositivos de sensores tiene avances tecnológicos muy importantes», afirma José María Zambrano, presidente de la Clúster de ciudades inteligentes, una alianza de más de 200 empresas e instituciones para el desarrollo de la ciudad inteligente del futuro.
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María José Pérez-Barco
Las playas ya no son enclaves aislados. Ahora también forman parte de las ciudades inteligentes. De hecho, contamos con 3.552 playas, de las cuales 2.088 son urbanas y semiurbanas, distribuidas en 428 municipios. «Hay playas donde se está instalando tecnología interoperable con el resto de la ciudad para que la conectividad entre visitantes y habitantes tenga sentido. Al igual que una calle céntrica de una ciudad, aportamos seguridad al ciudadano, servicios públicos y privados, cualquier innovación en una playa es un beneficio para cuidar uno de los patrimonios más importantes que tiene España», defiende Zambrano.
No debemos olvidar que el sector turístico es uno de nuestros puntos fuertes. Según el Ministerio de Industria y Turismo, Nuestro país volvió a registrar el año pasado datos históricos con la llegada de 96,8 millones de turistas internacionales (un 3,2% más que en 2024) que gastaron 134.712 millones de euros (un aumento del 6,8%).
Ambiente hostil
Sin embargo, digitalizar las playas no es tarea fácil. Uno de los grandes desafíos es lograr que los dispositivos convivan con un entorno natural hostil. «Los sensores en la playa no pueden ser los mismos que en la ciudad, porque las calles están delimitadas, hay fluidez de circulación y el tiempo no es tan adverso para un sensor. En la playa la tecnología tiene que tener un nivel de calidad y sistemas de seguridad para que perdure en el tiempo frente a la sal, la humedad y la arena”, afirma Zambrano.
Pese a las dificultades, el beneficio es evidente: «La tecnología está enfocada a monitorizar todo lo que sucede en la playa para tomar decisiones correctas y anticiparse a cualquier circunstancia, tanto de servicios públicos como privados, movilidad, seguridad y socorristas. Hay playas con tal nivel de saturación que el aforo es imposible. Y la tecnología expone esa información al público en tiempo real”, afirma Zambrano.
La Comunidad Valenciana ha sido pionera en incorporar paulatinamente nuevas tecnologías en sus playas a través de la Red de Destinos Inteligentes que viene desarrollando desde hace poco más de una década. Un proyecto que también ha dado la oportunidad de crear un ecosistema emergente de empresas, universidades y centros tecnológicos capaces de aportar soluciones innovadoras. Desde la oficina técnica de Destinos Inteligentes de la Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas (Invat-tur) explica cómo funciona este modelo: «Las empresas prueban su tecnología durante un tiempo en el destino, en este caso la playa, y estudian cómo gestionar el hardware y el software para cubrir las necesidades que se requieren. Por su parte, el municipio conoce la herramienta y participa en la adaptación de esta tecnología a sus necesidades.
Esta simbiosis nos ha permitido desplegar diferentes niveles de digitalización, conviviendo soluciones cotidianas con tecnología de punta. «Se trata de un conglomerado de tecnologías que, dependiendo de la dificultad de gestión e inversión, unas están más extendidas que otras», detallan desde Invat-tur. «Lo más habitual –continúan– es el uso de señalización conectada inteligente que permite información sobre servicios, seguridad, estado del mar, viento o radiación; Información que el usuario recibe a través de la web y app. Hay playas que añaden boyas inteligentes para analizar el estado del agua, cámaras de control térmico para controlar el aforo, códigos QR para reservar plazas o señales acústicas para personas con movilidad reducida.
Las más innovadoras son las tecnologías que permiten predecir escenarios. «Los más avanzados son los gemelos digitales, que ofrecen una réplica de la playa con toda la información de las distintas capas de tecnología. Puede simular situaciones: qué pasa si hay un vertido, si sube la marea o si se satura el tráfico. Estos gemelos con IA mejoran la gestión porque avanzan los escenarios.
Nuevas tecnologías que también están respondiendo a una nueva ecuación: el cambio de comportamiento turístico, la necesidad de preservar un medio ambiente sometido a una presión cada vez mayor y la obligación de los gestores públicos de ser más eficientes. «Tenemos que poner mucho más énfasis en la gestión porque el número de visitantes sigue creciendo y hay que proteger el espacio y la calidad de la experiencia», advierten desde Invat-tur. Y las playas ya no son exclusivas de la temporada estival. «Estamos obligados a evolucionar en la gestión de las playas porque el perfil del usuario está evolucionando. Las playas ya no son tan estacionales y se utilizan los 365 días del año porque se han incorporado servicios para todos los públicos», añaden.
balizas inteligentes
Ante este escenario por delante, nuestras empresas están aportando soluciones innovadoras. En Tarragona, One Safe&Clean -que diseña y fabrica embarcaciones para limpiar puertos y mares de hidrocarburos y otros contaminantes- se unió hace cuatro años a un grupo de investigadores del centro SARTI de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) para poner en marcha el proyecto Ona Douglas. El objetivo era desarrollar un sistema para medir la altura de las olas. «Hasta ahora se hace en base a la percepción del socorrista. Queríamos un mecanismo que proporcionara esa información de forma empírica y real”, recuerda Moisés Cruañas, cofundador y director de One Safe&Clean.
Las balizas verticales que replican el código de colores de las beach flags. Se comunican con la baliza amarilla que hay en el mar y donde está instalado un dispositivo IoT para medir la altura de las olas y recoger otros datos.
El dispositivo IoT One Safe&Clean: una caja impermeable del tamaño de un teléfono móvil que se inserta en las balizas amarillas.
El resultado es un dispositivo IoT que cabe en una caja estanca del tamaño de un teléfono móvil y se instala directamente sobre las boyas amarillas que delimitan la zona de baño. Aporta datos muy valiosos para la seguridad del usuario. «En tiempo real nos da la altura de la ola, el tiempo entre olas (así sabemos si son olas de viento, olas de tormenta…), la dirección, la temperatura y otros parámetros como el consumo de batería y la ubicación», explica Cruañas. Todos estos datos llegan al teléfono del socorrista a través de una aplicación. «De esta manera tiene su playa controlada y con esa información planifica una serie de actuaciones», afirma Cruañes.
One Safe&Clean ha ido un paso más allá y ha desarrollado una baliza vertical que replica los colores de las banderas de playa (verde, amarillo y rojo) en función de las condiciones del mar. «Se trata de una especie de farola transparente de un metro de altura dotada de luces LED especiales, visibles de día y de noche, que cambia de color automáticamente al comunicarse con la boya», explica el directivo. El sistema ha sido probado en playas de Cataluña y Levante. «Ahora tienen el servicio 100% operativo», asegura.
dron de rescate
El dron de rescate Auxdron LFG es otra de las tecnologías disruptivas que lleva el sello español. Ha sido desarrollado por la empresa valenciana Salvare (antes General Drones) y presta servicios en más de 20 playas valencianas y otras del litoral del país. Ya ha realizado verdaderos rescates, con éxito.
Con un peso de casi 10 kilos, es capaz de despegar en 6 segundos desde su base en la playa y alcanzar distancias de tres kilómetros. Su mayor innovación es que está equipado con sistemas altamente eficientes en condiciones climáticas adversas. «Está diseñado por y para las playas. Desde la estanqueidad, sus componentes, su protección para resistir el salitre, los fuertes vientos, la arena… Vuela en unas condiciones que ningún otro dron puede volar”, afirma Martín Fernández, piloto instructor de Salvare.
Un piloto prepara el Auxdron para un vuelo.
Para los servicios de salvamento es una herramienta que facilita mucho el trabajo. Un piloto controla el dron desde la orilla en total coordinación con los equipos de socorrismo. Al actuar en un rescate, la aeronave libera un chaleco salvavidas al nadador en peligro. El dispositivo se infla automáticamente al entrar en contacto con el agua. «De esta manera la víctima puede aguantar hasta que lleguen los rescatistas. Además, el dron sirve como baliza para detectar bañistas en el mar”, afirma Fernández.
Este avión no tripulado está equipado con una cámara, dos chalecos salvavidas, altavoces y sensores, tecnologías que aportan información muy valiosa a los equipos de rescate en su día a día. «Cada vez realizamos más vuelos preventivos, lo que reduce la tasa de rescate. Durante estos vuelos el dron recoge imágenes, posibles peligros, estado del mar… Información que ayuda a los socorristas. Al disponer de megafonía también podemos avisar a los usuarios de un cambio de bandera, de salida de la zona de baño, de avistamiento de medusas… El dron está siempre a disposición del servicio de salvamento”, afirma Fernández. Tecnologías para que las playas sigan siendo enclaves turísticos de calidad, ahora más inteligentes e hiperconectados como exigen los nuevos tiempos.
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