La terapia me ha salvado la vida, se puede salir de esto
«Cuando sobreviví al suicidio, fue como si volviese a nacer». Así empieza la historia de superación de Sabrina Ríos, una joven de origen nicaragüense afincada en Oviedo, víctima y superviviente –a partes iguales– que lucha día a día para «llevar una vida normal».
[–>[–>[–>El 29 de mayo de 2015 su vida cambió por completo: «Ese día salté desde un cuarto piso, no me acuerdo de nada, pero sobreviví». Y apunta:»Me rompí las piernas por todas partes, tuve más de diez operaciones y pensé que me iba a quedar en una silla de ruedas». Afortunadamente, no ocurrió así. Sabrina camina y, aunque lo hace apoyada por una muleta, no pierde nunca la esperanza.
[–> [–>[–>Hoy, cuenta su historia para ayudar a otras personas que estén pasando por algo similar, porque «vivir es algo maravilloso y sí, se puede salir de esto».
[–>[–>[–>
La importancia de la salud mental
[–>[–>[–>
Llegó a Asturias desde Nicaragua con su madre y su hermana cuando tenía nueve años. «Mi padre había fallecido y decidimos venir a Navia porque aquí teníamos familia». No fue fácil: «Me costó mucho adaptarme a la vida de aquí». Además del gran cambio que supone cruzar el charco, la historia se complica cuando sufre un intento de abuso sexual con 14 años: «Fue en ese momento cuando empezó todo», admite. «Dejé de ir a clase, me encerré en mí misma y la cosa empeoró. No salía de mi habitación, me refugiaba en internet y poco a poco me fui apagando. En el Instituto se dieron cuenta de que empezaba a faltar a clase y fue en ese momento cuando decidí contar a una profesora lo que me había ocurrido. Al poco tiempo, interpusieron una denuncia», relata.
[–>[–>[–>Su madre decidió mandarla lejos, concretamente a Chile, donde tenían familia, pero la cosa no mejoró: «Todo me recordaba a mi padre, a la situación que había vivido… Sentía que no existía una solución a lo que me había ocurrido y fue ahí cuando ingresé por primera vez en un hospital». Unos meses más tarde, regresa a Asturias, donde empiezan las autolesiones y los ingresos en la unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Allí le diagnostican una fuerte depresión y un trastorno límite de personalidad (TLP).
[–>[–>[–>
«Fue una época muy dura», rememora. Pero entre toda esa densa oscuridad apareció una luz, la psiquiatra Elisa Seijo: «Fue la primera persona que confió en mí. Yo no tenía el valor para contarle a mi madre lo que me ocurría porque sentía que le había fallado». La doctora Seijo pronto se convirtió en su «segunda madre» hospitalaria. Tras un largo historial de ingresos y de situaciones personales complicadas, deciden que acuda a un centro de menores.
[–>[–>
[–>Con 17 años sucede lo peor: «Sentí que ya no podía más, quería quitarme de en medio». El día del accidente «estaba con una amiga, me fumé un porro, empecé a tener alucinaciones y salté por la ventana».
[–>[–>[–>
Lo siguiente que recuerda fue despertarse en la cama de un hospital.
[–>[–>[–>Este intento de suicidio marcó un antes y un después en la vida de Sabrina: «Desde ese instante, mi cabeza hizo un clic y decidí empezar a vivir. Ahora, en esa fecha celebro mi segundo cumpleaños».
[–>[–>[–>
Sabía que el camino no iba a ser fácil, pero quiso seguir luchando. Han pasado más de diez años desde esa tragedia y acumula a sus espaldas más de once operaciones: «Me dijeron que no podía volver a andar y aquí estoy».
[–>[–>[–>
Sabrina Ríos tras salir de una operación en el hospital / Cedida a LNE
[–>[–>[–>
Presunta negligencia médica
[–>[–>[–>
En 2021, tras una revisión médica rutinaria, descubre en una radiografía un cuerpo extraño en su pierna. Se trataba de una broca de tres centímetros y medio de largo que supuestamente los médicos se habían olvidado. «Cuando me enteré no supe cómo reaccionar, me dijeron que se había tratado de una negligencia médica fruto de una operación de fémur que me habían realizado en el HUCA tres años atrás y no me dieron ningún tipo de explicación». Al enterarse, decide interponer una reclamación y emprender acciones legales al hospital: «A día de hoy, siguen sin ofrecerme una solución. Vivo cada día con dolores y no me la pueden extraer porque está en una zona delicada que afecta a un nervio. La única opción que tengo es tirar para adelante».
[–>[–>[–>
Una historia con final feliz
[–>[–>[–>
Sentada en una silla en la redacción de LANUEVAESPAÑA, y sin perder la sonrisa, Sabrina Ríos cierra la conversación afirmando con gran rotundidad que, a pesar de todo, «se puede salir de esto». Y enfatiza la importancia de buscar apoyo y ayuda. «Si algo he aprendido es a contar aquello que me ocurre, verbalizarlo, ya sea con un amigo, con tu psiquiatra o con quien sea, pero contarlo», dictamina. Durante todo este proceso, sus amigos han sido un apoyo fundamental, pero sin duda alguna afirma que la terapia le ha salvado la vida. «El hecho de que alguien pueda leer este reportaje y se sienta identificado conmigo, me hace muy feliz», proclama. Y apostilla: «No hay nada más bonito que sentirse viva».
[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí