La trama del exjefe de la UDEF usó al sobrino lejano de Juan Carlos I para «ocultar» millones en un ‘cripto-banco’ de África
La Policía Nacional acusa Francisco de Borbón y Von Hardenbergsobrino lejano de Juan Carlos I, de haber «ocultado» millones de euros, pertenecientes a un narcotraficante investigado por la Audiencia Nacional, en un criptobanco con sede en un pequeño país africano.
Así consta en un extenso informe, de 219 páginas, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
Francisco de Borbón fue detenido esta semana por la Policía Nacional y este miércoles fue interrogado por el juez Francisco de Jorge, instructor de la Audiencia Nacional. Finalmente, Quedó en libertad bajo fianza de 50.000 euros y sin poder salir de España.
Según los investigadores, el aristócrata se dedicó a lavar fondos de la misma organización criminal que contrató Óscar Sánchez Gilel exjefe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de Madrid que, supuestamente, habría favorecido la entrada de miles de kilos de cocaína en España.
De hecho, cuando Sánchez Gil fue detenido a finales de 2024, investigadores de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional encontraron 20 millones de euros escondido entre las paredes de su casa.
El atestado policial que condujo a la detención de Francisco de Borbón afirma que, junto a varios socios, el sobrino segundo del emérito constituía la entidad financiera Banco ET. Y este fue el elegido por Ignacio Toránun narcotraficante investigado en este mismo caso, para “administrar fondos por la cantidad de $22.005.503,86”.
Torán, según la Policía, contaba con una tarjeta bancaria proporcionada por esta entidad financiera. Todo ello, según el informe, con el objetivo de «reintegrar los fondos del narcotráfico al circuito legal».
Por este motivo, Francisco de Borbón fue detenido esta semana por un presunto delito de lavado de dinero.
Tras la detención de Torán, en noviembre de 2024, Francisco de Borbón «dejó de operar con la marca ET Bank para seguir gestionando fondos ajenos a través de una nueva entidad».
¿Cual? una llamada Ser banco«análoga» a la anterior y con sede en el pequeño país africano de Santo Tomé y Príncipe (243.000 habitantes).
Según la Policía, entre esos fondos que la nueva firma empezó a gestionar, «probablemente», aún quedaban «parte de los obtenidos por la organización criminal investigada».
Tanto Be Bank como ET Bank «no son bancos tradicionales». Se trata de «servicios bancarios anidados» utilizados por Borbón y sus socios para «mostrar» a sus clientes «los fondos que estarían custodiando».
complot de narcotráfico
Investigadores de la UDYCO y la UAI han podido comprobar «la inquietante y espectacular capacidad económica» de esta organización internacional de narcotráfico.
La red fue liderada por Alejandro Salgado Vega, alias el tigreel mayor narcotraficante español vivo.
Esto fue posible gracias a «la contratación del inspector jefe [Óscar Sánchez Gil] y su absoluta dedicación a los fines ilícitos de la organizaciónmotivado por el afán de lucro”.
Tras analizar el teléfono móvil privado del inspector jefe, sus antiguos compañeros de Asuntos Centrales e Internos de la UDYCO descubrieron una nota que era editada periódicamente por el comando policial.
Cada vez que la cadena traía un nuevo contenedor de drogas, lo grababa en su teléfono para realizar un seguimiento.
Así, se supo que la banda organizada había introducido al menos 37 contenedores marítimos contaminados con cocaína, un total de 58.499 toneladas de droga. Una cantidad de sustancia estupefaciente cuyo valor de mercado asciende a más de 2.000 millones de euros.
La aportación de Sánchez Gil fue fundamental, según los nuevos informes aportados al caso, que refuerzan una investigación que duró más de año y medio hasta su detención en noviembre de 2024.
Durante años mantuvo control absoluto de todas las operaciones que podrían abrirse a su organización monitorizándose a sí mismo, utilizando en ocasiones a sus subordinados, empresas y contenedores capaces de introducir toneladas de droga en la península.
En total, Sánchez Gil presentó 550 códigos de contenedores vinculados a esta trama, según publica EL ESPAÑOL.
Los contenedores y determinados narcotraficantes fueron registrados en el GATI, base de datos policial donde se registran todas las investigaciones y los principales sospechosos.
Lo que hizo Sánchez fue utilizar el Grupo 20 para registrar los contenedores como investigados y el Grupo 9 para introducir las empresas, teléfonos y personas.
De esta manera, en las bases de datos sus socios figuraban como confidentesconvirtiéndolos a priori en intocables. El mayor fue registrado por él en 2016. Incluso registró una de las empresas desde las cuales los narcotraficantes hacían pagos periódicos, directamente a sus cuentas bancarias.
Así, si una empresa o uno de los delincuentes con los que trabajaba era del interés de otro grupo policial, Sánchez Gil recibiría una alerta en el sistema y podría avisarles.
Sánchez Gil abrió falsas investigaciones a sus colaboradores para tener el control de lo que estaba pasando.
El ejemplo se ve en uno de los nuevos informes, gracias a las conversaciones captadas de los dirigentes de la organización.
En uno de ellos, Sánchez Gil avisa a su principal socio que uno de los lugartenientes, apodado Soldadotiene en la nuca el foco de los investigadores especializados en narcotráfico: «T«Hay gente ahí mirando».
Su pareja responde que está «escondido». Esta captura de pantalla fue tomada el 16 de octubre de 2024, a las 19.38 horas, apenas dos días después de la incautación de trece toneladas de cocaína, la mayor incautación de la historia en España y la segunda en Europa.
El jefe de la UDEF en Madrid llegó a tal nivel en el marco del narcotráfico internacional que no sólo le facilitó las cosas a esta organización.
En uno de los nuevos informes, la Policía también le señala por la supuesta relación de la trama con otros traficantes internacionales como el irlandés Sean McGovern.
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