La verdadera prioridad nacional
Las muertes en Alemania por el calor extremo del pasado junio ascienden a 5.000, mil más que las del terremoto de Venezuela. Está por ver las que dejará el tórrido verano que vivimos en España, pero serán muchos miles. Los incendios causados por una simple chispa que se propaga sin control por la extrema sequedad y las altas temperaturas o las catástrofes forestales de última generación, para las que no hay medios a la debida altura, se alternan con trombas de agua de intensidad sin precedente en los registros históricos. ¿Cuántos muertos y devastaciones tendrán que producirse hasta que caigamos en la cuenta todos, de izquierda a derecha, de que la lucha contra el cambio climático y un esfuerzo de prevención enormemente mayor es la verdadera prioridad nacional para un país como España, situado en la visagra entre África y Europa, particularmente expuesto por tanto a sus peores efectos?
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