La visita de León
Después de todas las dudas y todos los miedos a las aglomeraciones, atascos y caos, me alegré muchísimo de estar en Madrid en la misa de Cibeles. Y mientras en el sector z6, rodeada de tantas personas felices de todísimas las edades que vivían con naturalidad su fe y su sentimiento de comunidad fraterna, entre la devoción y la emoción contemplaba la solemne procesión del Corpus, al escuchar al coro las palabras de Santa Teresa, «nada te turbe, nada te espante», recordé a mi amigo Ramón, herido ya de muerte por la enfermedad, responder animoso que estaba tranquilo porque Dios estaba con él, o, mucho más lejos en mi recuerdo, a mi padre, recién muerto su hijo mayor, reconocer que estaba triste pero tenía fe. Esa fe que es alegría, esperanza y consuelo y, además, un regalo para el que la posee.
[–>[–>[–>Este Papa erudito, sabio, cultivado, sereno, prudente, valiente y sonriente ha venido a España a unir, repartir esperanza y cariño, elevarnos por encima de la podredumbre y el desencanto. Y sus palabras certeras aunque dirigidas en alto a las multitudes, nos hablan a cada uno personalmente. Cristo no nos quita nada y nos da todo, no temáis, ¿por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?, se puede discrepar sin humillar, nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano, hay leyes injustas si no reconocen la dignidad humana. El Papa ha hablado para todos, para los jóvenes y los mayores, los poderosos y los vulnerables y su mensaje es de amor y de alegría.
[–> [–>[–>Luego estamos los que recibimos el mensaje. En Madrid, la organización ha sido casi perfecta y la aclamación unánime. También ha habido algún que otro comportamiento público bochornoso. Como el de esa política que da lecciones al Pontífice para que al ir a Barcelona hable catalán como el mejor acto de amor y respeto al país que se visita y ella es incapaz de hablar castellano en Castilla, donde se pasa la vida. Yo prefiero olvidar esa vergüenza y subrayar las palabras de Antonio Banderas: decís que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores.
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