Las 3 ciudades españolas que ya multan por exceder los decibelios (y de cuánto es el susto)
El control del tráfico en las ciudades ya no se limita sólo a la velocidad o las emisiones contaminantes. Desde hace meses una nueva herramienta comienza a afianzarse en el asfalto urbano: el radar acústico. Un sistema que no mide cuántos kilómetros por hora recorre un vehículo, sino cuántos decibeles emite al pasar por un punto concreto.
Madrid, Barcelona y Málaga fueron las primeras ciudades españolas en implementar estos sensores acústicos de forma real y con poder sancionador. El objetivo es claro: reducir la contaminación acústica, uno de los principales problemas de salud pública en los entornos urbanos. Y el mensaje para los conductores es directo: Ya no basta con respetar los límites de velocidad, ahora también hay que vigilar el ruido del motor.
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¿Qué son los radares acústicos y cómo funcionan?
DGT
El radar antiruido es un sistema compuesto por varios micrófonos de alta precisión colocados en postes o semáforos. Estos sensores miden el nivel sonoro de los vehículos al pasar por una zona concreta y lo asocian a una imagen captada por una cámara, Como un radar de velocidad tradicional.
Cuando el vehículo supera el umbral de decibelios permitido –que suele estar entre 85 y 87 dB, según la ordenanza municipal– el sistema registra la infracción. A partir de ahí, la autoridad local verifica los datos y tramita la multa, en su caso.
Lo más importante es que este radar no distingue si el ruido proviene de una aceleración voluntaria, de un escape modificado o de un silenciador en mal estado. Si el nivel de ruido es excesivo, se aplica una multa. Y esto amplía significativamente el número de vehículos potencialmente afectados.
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