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las ayudas «denegadas» o ínfimas para quienes lo perdieron todo por el fuego en Castilla y León

las ayudas «denegadas» o ínfimas para quienes lo perdieron todo por el fuego en Castilla y León
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  • Publishedjunio 3, 2026



el equipo de Estado de bienestar de laSexta Continúa su recorrido por los pueblos afectados por los incendios del año pasado en León. Descendemos del monte de Felechares hasta el pueblo. Ni siquiera necesitamos tocar la puerta de Felipe cuando sale a hablar con nosotros. Y antes de terminar la primera pregunta, su mujer ya sacó la carta. Firmado por la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León lo guarda junto con otros papeles, doblado varias veces, como quien guarda algo importante o algo difícil de entender. Quizás ambos.

Todo empezó, nos cuenta, en diciembre del año pasado: «Voy al banco y me dicen que son 4.000 euros y pico. Pregunto qué es y me responden: ‘¿Te ha quemado algo? Pues esto es de los incendios'». Felipe, como tantos otros vecinos afectados por los incendios, escuchó durante meses Promesas de reconstrucción, ayuda y compromiso institucional..

Acudió a su Ayuntamiento, Castrocalbón, para detallar las pérdidas sufridas y que iniciarían los procesos pertinentes para solicitar la ayuda económica que la Junta se comprometió a dar a los afectados. Felipe y su esposa, de 80 años, agradecieron que su despacho les ayudara a realizar esta gestión. Solicitarlo online, nos cuentan, no fue tarea fácil para ellos.

Las elecciones: del apoyo al rechazo

Meses después, en diciembre, el dinero apareció en su cuenta. Y creyeron, así, que la Junta les había concedido la ayuda solicitada por el pajar que perdieron tras los incendios. Varios meses después, llega la carta que nos muestran, con notas y números de teléfono a los que llaman para intentar entender. La ayuda solicitada ha sido «denegada». Esto es, en resumen, lo que dice la carta del Ministerio de Medio Ambiente.

«Me dijeron que hay un plazo para devolverlo. Que me enviarán otra carta. ¿Dónde y cómo tengo que devolverlo? ¿Por qué recibo dinero para compensar los daños sufridos en los incendios y ahora me dicen que no lo recibo?”, se pregunta. La historia tiene una cronología difícil de ignorar. La ayuda llegó, dicen, a su cuenta corriente antes de las elecciones. El reclamo, más tarde. «Mañueco empezó a decir que todo se iba a arreglar. Era todo mentira», lamenta Felipe.

Una vida convertida en números

A pocos kilómetros de allí trabaja en su nuevo apiario. Álvaro Lobato. En la región casi nadie lo llama por su nombre. Todo el mundo lo conoce como «el apicultor». También es conocido por los espectadores de laSexta. Hace un año informó en vivo Al rojo vivo cómo pasó la peor noche que recordaba en su vida: la noche en la que el fuego devoró todo a su paso en Felechares. Incluyendo sus colmenas. El trabajo de toda una vida.

Luego calculó enormes pérdidas. Hoy ya no son una estimación. «Las pérdidas superan los 100.000 euros», explica. La compensación recibida de la Junta de Castilla y León fue muy diferente: «18.000 euros. Más que eso, nada». Toda una vida laboral convertida en números: «Los veintitantos años que me quedan de vida laboral me van a tener que pasar cedido. Utilizando terrenos para fines benéficos», se lamenta ante las cámaras de laSexta.

Álvaro nos las cuenta sin dramatismos. Quizás porque el cansancio viene antes que la ira.. Insiste en su agradecimiento, una vez más, a sus vecinos que le han prestado otras tierras donde rehacer su vida. Una compensación que la Junta nunca podrá compensar. Y eso, denuncia, tampoco le han ofrecido. Así que sí, sigue adelante gracias a la ayuda de otros vecinos. Pero no porque las administraciones competentes hayan respondido a tiempo.

En el colmenar de Álvaro hay algo que continúa exactamente en el mismo punto que hace un año. La impotencia. «¿Y quién quiere abrir las ventanas y ver esto?» pregunta mientras mira a su alrededor.

Las elecciones quedaron atrás y los focos también.

La sensación se repite de pueblo en pueblo. En Barrientos, a pocos kilómetros de Felechares, varios vecinos resumen en pocas palabras lo que muchos sienten: «¿Qué os queda? Pasó lo que pasó el año pasado. No ha cambiado nada. No se ha hecho nada». Y las elecciones quedaron atrás. Los focos también. «Al día siguiente no hay ni la España rural ni la España vaciada»comenta otro vecino durante la conversación. En Cuevas, Pilar y Curro tampoco encuentran diferencias respecto al año pasado: «Ninguna diferencia, la verdad».

Las llamas desaparecieron hace meses. La incertidumbre no. Porque en esta parte de León, cuando la gente habla del incendio, ya casi nadie habla del incendio. Hablan de lo que vino después. De ayudas e inversiones invisibles o ineficaces. De indemnizaciones que no cubran pérdidas reales. De letras difíciles de entender. Y un sentimiento compartido de abandono un año más.

Mientras el verano vuelve a aparecer en el calendario, un vecino, que pasea con su perro por el poco verde que queda en la zona, resume mejor que nadie el miedo que se cierne sobre toda la comarca: «La Junta sólo se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena». Y aquí, después de lo que pasó, Nadie quiere esperar a que vuelva a tronar.

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