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Las baterías de sodio que abaratan el coche eléctrico un 30%

Las baterías de sodio que abaratan el coche eléctrico un 30%
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  • Publishedabril 26, 2026



El precio del coche eléctrico podría bajar a 30% en los próximos años gracias a una sustancia química que llevaba décadas guardada en el cajón: el sodio. Y no es humo de exhibición de autos.

Te lo diré directamente. CATL Y BYDLos dos gigantes chinos que producen la mayor parte de las baterías del planeta ya están sacando en serie sus primeras pilas de sodio a partir de líneas de montaje. El objetivo es claro: hacer más económicos los coches eléctricos urbanos y de gama media, que hoy todavía cuestan entre 8.000 y 12.000 euros más que su equivalente de gasolina.

Qué son las pilas de sodio y por qué cambian las reglas del juego

Una batería de sodio funciona de la misma manera que una batería de litio, pero reemplaza el metal raro y costoso con ion sodioun material tan abundante como la sal marina. La diferencia en el coste de la materia prima es brutal: el carbonato de sodio cuesta una fracción del carbonato de litio, y no depende de minas concentradas en cuatro países.

Esto tiene tres consecuencias directas para usted como comprador. El primero, el precio: CATL estima un ahorro medio 20% y 30% en el coste de la batería, que es el componente más caro de un vehículo eléctrico (entre el 30% y el 40% del precio final). El segundo, la disponibilidad: menos cuellos de botella en la cadena de suministro. Y lo tercero, y aquí viene lo bueno, el comportamiento frío.

Las células de litio sufren congelación. Pierdes autonomía, la carga rápida se ralentiza y el coche te avisa de que la batería se está «acondicionando». Las de sodio aguantan mucho mejor: según datos publicados por CATL, aguantan más 90% de su capacidad a -20 ºCen comparación con el típico 70% de un LFP de litio. Para quienes viven en Burgos, León o cualquier otra zona invernal, esto les cambia la vida.

Cuánto pueden bajar los precios y qué coches llegarán primero

Vayamos a las cifras concretas. Si hoy un vehículo eléctrico cuesta 25.000 euros y la batería cuesta 9.000, una reducción del 25% en ese componente es 2.250 euros menos. Transferido al PRR, estamos hablando de coches eléctricos urbanos de menos de 20.000 euros sin ayudas. Ése es el umbral mágico que el sector persigue desde hace años.

Los primeros modelos en instalar sodio serán los segmentos A y B: coches pequeños, de uso urbano, con una autonomía de 200 a 300 kilómetros. La desventaja del sodio es que su densidad energética sigue siendo menor que la del litio, así que no esperes un sedán premium con 600 km de autonomía con esta química, al menos por ahora. BYD ya ha confirmado celdas de sodio para su marca Seagull en China y CATL las está integrando en su plataforma naxtra (su gama de iones de sodio). Puedes consultar el comunicado oficial de CATL sobre la hoja de ruta tecnológica.

En Europa la llegada será más lenta. Los productores alemanes y franceses están atrapados en contratos de litio a largo plazo y fábricas que no se convierten en un plazo de seis meses. Stellantis y Volkswagen están probando acuerdos, pero veremos la primera ola masiva compacto chino que ingresará al mercado europeo durante 2027.

El análisis: oportunidad real, pero con letra pequeña

La cuestión no es si llegará el sodio. Ya viene. La pregunta es: ¿a qué ritmo y con qué garantías? Y ahora ha llegado el momento de poner los pies en la tierra.

El sodio tiene una historia complicada. Fue objeto de una extensa investigación en la década de 1980, quedó en suspenso cuando el litio despegó y regresó al laboratorio en la última década debido a una necesidad geopolítica. China está apostando fuerte porque controla menos litio del que le gustaría, pero tiene el aburrido sodio. Ésta es la verdadera razón del impulso industrial, no la transición energética.

Para el comprador europeo esto es una buena noticia y una advertencia al mismo tiempo. Bien, porque la competencia de las marcas chinas con coches de 18.000 euros presionará a la baja a todo el segmento. Malo, porque los primeros eléctricos de sodio en circulación son nuevos en términos de confiabilidad en el tiempo: vida útil real, más allá de eso. 3.000 ciclos Lo que prometen los fabricantes aún está por demostrarse en condiciones de carretera, con repetidas cargas rápidas y veranos de 40 ºC. Los modelos anteriores de baterías nuevas (las primeras LFP, por ejemplo) tardaron tres o cuatro años en mostrar su comportamiento real, y algunos daban miedo. No sería inusual que el sodio repitiera el patrón en su primera generación comercial.

El siguiente hito a tener en cuenta es el Gigafábrica europea de sodio que varios fabricantes piensan anunciar en los próximos meses. Si se confirma la producción local, los precios podrían caer antes de lo esperado. De lo contrario, dependeremos de las células importadas y de los aranceles que decida Bruselas. La revisión del marco arancelario europeo para los vehículos eléctricos chinos forma parte de su próxima evaluación, y gran parte del calendario se jugará allí. Para ampliar el contexto técnico sobre cómo avanza el sector, vale la pena seguir el artículo de Diariomotor sobre electrificación.

Información útil para el conductor.

  • Figura clave: Se estima una reducción del 20% al 30% en el coste de las baterías, lo que se puede traducir en coches eléctricos urbanos de menos de 20.000 euros sin ayudas.
  • Comparación: Las celdas de sodio retienen más del 90% de su capacidad a -20ºC, en comparación con el 70% de las celdas LFP de litio.
  • Ganadores/Perdedores: los segmentos A y B (urbano, autonomía 200-300 km) y los productores chinos van en aumento. Por el momento, el segmento premium sale perdiendo, donde la menor densidad energética del sodio no compensa.
  • Qué significa para quienes compran: Si tu coche eléctrico ideal es un coche urbano para utilizar todos los días, esperar hasta 2027 puede ahorrarte miles de euros. Si necesitas una batería de larga duración, el litio seguirá siendo tu opción durante muchos años más.
  • Curiosidad: La química del sodio se patentó por primera vez en la década de 1980, pero quedó archivada cuando Sony lanzó la primera batería de litio comercial en 1991. Se necesitaron 35 años para volver a la línea de producción.



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